Esto ya lo sabíamos por el Monopoly y por el nulo rendimiento de nuestras flacuchas cuentas corrientes o de ahorro (siempre en pérdidas), pero es ahora cuando está más claro que el agua, salvo para los palmeros, pelotas y ciegos de siempre. En anteriores minicrisis, mientras el personal y muchas empresas caían en el paro, las entidades financieras presumían, y no acababan, de pingües beneficios. En esta ocasión, con una crisis bien gorda, son ellas mismas las que se encuentran con problemas (por manirrotas o ladronas) pero ya vemos que todos los gobiernos del mundo mundial acuden a su socorro con dinero público no vaya a ser que su tinglado económico se venga abajo. Incluso algunos hasta admiten la nacionalización de los bancos problemáticos (nunca de los que dan beneficios, claro), pagando a precio de oro lo que no es ya más que simple chatarra. Se puede dar la paradoja de que nos cueste más caro el saneamiento de estos dráculas y vampiros que si los dejásemos morirse bien muertos.
Casi dos billones de euros se han sacado de la manga los mangantes del poder político para inyectárselos en las venas a los mangantes de las finanzas. Que no tienen liquidez, dicen. ¿Qué han hecho con todos los depósitos que deberían tener asegurados para devolver en cualquier momento? ¿Acaso nos premian con alguna pedrea por disponer de ellos a su antojo? ¿O quizás los tienen invertidos en la noble filantropía de quitar el hambre en el mundo? Dicen los que saben de esto (la FAO, por ejemplo) que “tratar a los 19 millones de niños que padecen desnutrición aguda severa no superaría los 3.049 millones de euros”. Unos miserables tres mil milloncejos de nada. Dicho de otra manera: “Con lo que se ha invertido en apenas unos meses, se podría erradicar el hambre del mundo durante casi un siglo y atender a los niños con desnutrición aguda de todo el mundo casi 500 veces”. Claro que, para los politicuchos y los banqueruelos, los muertos de hambre no existen ni se les espera.
Creerse, a estas alturas de la película, que tantas ayudas, inyecciones y fondos al sistema financiero nos van a salir gratis, no se lo cree ni el que asó la manteca. Y seguir creyendo que, cuando lleguen las vacas gordas, el dinero regresará a las arcas públicas, es no conocer ni a los gobernantes de variado pelaje ni a los banqueros plumíferos. El invento funciona así… Con nuestro particular y escaso dinerín (que multiplicado por milllones de clientes forzosos da un potosí), ellos se lo guisan y se lo comen a su antojo y, encima , tienen el morro de hacerlo “por nuestro bien”. Les importamos sólo un poquito más que los muertos de hambre.
martes, 14 de octubre de 2008
jueves, 9 de octubre de 2008
EL DESALOJO DE LOS HOMBRES-ANUNCIO
9.10.08 Por Juan Puñetas
El señorito Gallardón y la señorita Ana Botella, alcalde y concejala de Medio Ambiente de Madrid, van a prohibir la presencia en la capital de Spain de los hombres-anuncio. Tranquilos, no de los fubolistas que llevan propaganda hasta en el culo, ni de los famosos que en sí mismos son un cúmulo interminable de anuncios, ni de los propios políticos que sólo viven para la propaganda. A quien van a mandar al paro es al tipo que circula con un cartel delante y otro detrás anunciando cualquier pijadilla. Pocos hay por la ciudad pues poca es la costumbre de usar a este personaje, pero menos van a quedar. Exactamente, cero patatero. "Nos parece que obligar a alguien a soportar esos carteles y transitar por las calles ataca la dignidad de las personas” –han dicho muy dignos el señoritingo y la señoritinga. ¿Dónde han estudiado moral, ética y estética esta pareja tan meapilera?
martes, 7 de octubre de 2008
UNA HISTORIA MUY MONA
7.10.08 Por Juan Puñetas
Publicado en la sección de "Reir" de "Webalia", me parece que muestra muy didácticamente una parte de la cruda realidad económica, que es de risa pero también la mar de seria. Lo incorporo a estas Paridas haciéndolo mío -corrigiendo sintaxis y añadiendo algunos detalles puñeteriles- al tiempo que felicito calurosamente a su ingenioso autor o autora.
"Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido. Se instaló en el único hotel que había y puso un aviso en el periódico local indicando que estaba dispuesto a pagar diez dólares por cada mono que le trajesen. Los campesinos, que sabían de un bosque cercano repleto de gráciles monos, salieron corriendo a cazarlos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 dólares cada uno.
Poco a poco fueron quedando muy pocos monos en el bosque, por lo que ya era difícil cazarlos. Los campesinos fueron perdiendo el interés por el negocio. El hombre ofreció entonces 20 dólares por cada mono. Los campesinos corrieron otra vez al bosque.
Poco después, cuando mermaron aún más los monos, el hombre elevó su oferta a 25 dólares. Los campesinos siguieron cazando los pocos monos que aún quedaban hasta que fue casi imposible encontrar más. Entonces el hombre ofreció 50 dólares por cada mono. Como tenía negocios que atender en la ciudad, dejó a cargo del asunto a su ayudante, prometiendo regresar a la mayor brevedad. El ayudante convocó a los campesinos y les dijo:
- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección, Ya ni recuerda que los tiene. Yo me ofrezco a venderles los monos por 35 dólares. Cuando mi jefe regrese de la ciudad, tal como él dijo antes de partir, les comprará monos a 50 dólares cada uno. ¡Vean qué fácil es ganar un buen dinerín!
Los campesinos juntaron entonces todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula. Esperaron el regreso del jefe y siguieron esperando... porque ya nunca más volvieron a verle el careto. Lo único que vieron desde ese día fue la jaula vacía y evaporados los ahorros de toda su vida. Como nadie les compraba los monos de 35 dólares (ni siquiera a medio dólar), los devolvieron al bosque. Al menos el medio ambiente natural salió beneficiado en esta ocasión".
Nota: Si ustedes comparan este bello cuento con el modus operandi habitual de la Bolsa, el Mercado de Valores y el Sistema financiero de cualquier país medianamente desarrollado, habrán acertado plenamente. ¡Se merecen un mono de regalo que podrán canjear previo envío de 50 dólares para sufragar los gastos de empaquetamiento, tramitación y aduana!
domingo, 5 de octubre de 2008
MANUAL DEL PERFECTO INOCENTE
5.10.08 Por Juan Puñetas
Es muy probable que cualquier político con mando en plaza tenga en su frontispicio (alguna neurona activa) la famosa frase de Céline: “Todos los demás son culpables, salvo yo”. Ya ven cómo el dichoso tema de la crisis económica en los países desarrollados (los subdesarrollados no salen nunca de ella) ha sido tratado. Al principio la mayoría de los gobiernos negaron que se avecinara la tormenta. En España, con el país patas arriba por mor de unas elecciones, los argumentos tuvieron una publicidad añadida. Y un descaro aún mayor: ¡antidemócratas, que sois unos antidemócratas! –gritaron a quienes veían venir los grandes nubarrones.
Más tarde, cuando empezaron los rayos y truenos, los culpables exclusivos del tormentón eran los de fuera, los de siempre: los americanos. Representados en el idiota del Bush y esos neoconservadores más fachas que el copón. Pascal Bruckner llamaba inocencia “a esa enfermedad del individualismo que consiste en tratar de escapar de las consecuencias de los propios actos, a ese intento de gozar de los beneficios de la libertad sin sufrir ninguno de sus inconvenientes. Se expande en dos direcciones, el infantilismo y la victimización, dos maneras huidizas, dos estrategias de la irresponsabilidad bienaventurada”. El manual del perfecto inocente dice en su artículo primero: “Nunca te considerarás responsable de los fracasos, pero sí de los éxitos”. Y a cumplirlo a rajatabla.
Así que ya tenemos a los americanos como responsables de todos nuestros males. (Zapatero dixit primero y luego la UE redixit). Eso sí, cuando las vacas gordas, no decíamos que los yanquis eran los que creaban puestos de trabajo, riqueza y otros chollos. ¡Faltaría más! Pero, claro, los días y semanas han ido pasando y el personal de a pie –que sabe más economía que los economistas profesionales y que es menos tonto que sus dirigentes políticos- ha empezado a darle al caletre:
-Tito, que en Inglaterra hay bancos que la pueden palmar. Que en Italia nos les llega la camisa al cuerpo. Que el narizotas de la Francia esa parece que está con la mosca detrás de la oreja. Que por Bélgica van a darle la respiración artificial a un banco muy importante…
Los americanos lo habrán hecho muy mal pero cuando quien se pone muy malito es tu propio sistema financiero, cabe pensar que en algo seremos responsables… ¡Digo, yo! Pues no, amiguitos, en la Europa de los carcamales seguimos sin reconocer nuestra cuota de responsabilidad, a pesar de que varios países ya han iniciado un plan de choque. Así que, ¿todo era culpa de los americanos, eh, beibis?
En el plano doméstico, la oposición y los partidillos-frontón le echan la culpa exclusivamente a Zapatero y éste recurre a Aznar y pronto encontrará en Islero (el toro que mató a Manolete) al último responsable del actual desconcierto económico. Pregunta lógica del Puñetas: ¿Qué pasa, que en este país sólo gobierna el caballero de la linda sonrisa? ¿No tienen ninguna responsabilidad en la crisis los diversos gobiernos autonómicos? ¿Pero es que nadie va a dar un paso al frente?: “Perdonen, hemos fallado un poquito, no lo hemos hecho del todo bien, ustedes también son algo culpables porque deberían habernos avisado, procuraremos que no vuelva a pasar y tal y cual”. Nadie va a salir con este cuento porque todos son culpables menos yo, el listo de la película. En todo caso, comprobado que los americanos son poderosos pero no tanto como para ser responsables de toda la crisis mundial, mejor que pague las culpas en exclusiva el ilustre Zapatero que no los 17 gobiernos autonómicos que sólo estamos para hacer bonito...
Lo que es cabreante es que parezca que el mundo se va a pique porque las economías más boyantes del planeta están atravesando un agujero negro, agravado con las dichosas hipotecas basura, la falta de liquidez y esos arrebatacapas de la bolsa que andan de estampida con el miedo de tener que trabajar por primera vez en su vida. Pregunten, queridísimos periodistas biplanos, a la gente que vive en el Tercer Mundo a ver si notan la crisis de los países ricos. Vayan allí y les preguntan, si tienen redaños… Mientras nuestros gobernantes no pueden disimular su cara de mentirosos ni con dos kilos de maquillaje encima, al tiempo que muchos currantes andan con la habitual soga laboral al cuello, todavía las pateras siguen llegando casi todos los días con desarrapados que saben (ellos sí que saben) que para crisis-crisis, la suya. Mejor haríamos haciendo planes de choque, no a favor de nuestros bancos y otros instrumentos de usura y rapiña, si no en pro de esas gentes que se juegan lo único que tienen –la vida- para aspirar a un trozo de manta y de pan en nuestro inocentón, infantil y victimista mundo desarrollado. Tarde o temprano los parias de este planetucho azulón acabarán pasándonos por la piedra. Y con razón…
Más tarde, cuando empezaron los rayos y truenos, los culpables exclusivos del tormentón eran los de fuera, los de siempre: los americanos. Representados en el idiota del Bush y esos neoconservadores más fachas que el copón. Pascal Bruckner llamaba inocencia “a esa enfermedad del individualismo que consiste en tratar de escapar de las consecuencias de los propios actos, a ese intento de gozar de los beneficios de la libertad sin sufrir ninguno de sus inconvenientes. Se expande en dos direcciones, el infantilismo y la victimización, dos maneras huidizas, dos estrategias de la irresponsabilidad bienaventurada”. El manual del perfecto inocente dice en su artículo primero: “Nunca te considerarás responsable de los fracasos, pero sí de los éxitos”. Y a cumplirlo a rajatabla.
Así que ya tenemos a los americanos como responsables de todos nuestros males. (Zapatero dixit primero y luego la UE redixit). Eso sí, cuando las vacas gordas, no decíamos que los yanquis eran los que creaban puestos de trabajo, riqueza y otros chollos. ¡Faltaría más! Pero, claro, los días y semanas han ido pasando y el personal de a pie –que sabe más economía que los economistas profesionales y que es menos tonto que sus dirigentes políticos- ha empezado a darle al caletre:-Tito, que en Inglaterra hay bancos que la pueden palmar. Que en Italia nos les llega la camisa al cuerpo. Que el narizotas de la Francia esa parece que está con la mosca detrás de la oreja. Que por Bélgica van a darle la respiración artificial a un banco muy importante…
Los americanos lo habrán hecho muy mal pero cuando quien se pone muy malito es tu propio sistema financiero, cabe pensar que en algo seremos responsables… ¡Digo, yo! Pues no, amiguitos, en la Europa de los carcamales seguimos sin reconocer nuestra cuota de responsabilidad, a pesar de que varios países ya han iniciado un plan de choque. Así que, ¿todo era culpa de los americanos, eh, beibis?
En el plano doméstico, la oposición y los partidillos-frontón le echan la culpa exclusivamente a Zapatero y éste recurre a Aznar y pronto encontrará en Islero (el toro que mató a Manolete) al último responsable del actual desconcierto económico. Pregunta lógica del Puñetas: ¿Qué pasa, que en este país sólo gobierna el caballero de la linda sonrisa? ¿No tienen ninguna responsabilidad en la crisis los diversos gobiernos autonómicos? ¿Pero es que nadie va a dar un paso al frente?: “Perdonen, hemos fallado un poquito, no lo hemos hecho del todo bien, ustedes también son algo culpables porque deberían habernos avisado, procuraremos que no vuelva a pasar y tal y cual”. Nadie va a salir con este cuento porque todos son culpables menos yo, el listo de la película. En todo caso, comprobado que los americanos son poderosos pero no tanto como para ser responsables de toda la crisis mundial, mejor que pague las culpas en exclusiva el ilustre Zapatero que no los 17 gobiernos autonómicos que sólo estamos para hacer bonito...
Lo que es cabreante es que parezca que el mundo se va a pique porque las economías más boyantes del planeta están atravesando un agujero negro, agravado con las dichosas hipotecas basura, la falta de liquidez y esos arrebatacapas de la bolsa que andan de estampida con el miedo de tener que trabajar por primera vez en su vida. Pregunten, queridísimos periodistas biplanos, a la gente que vive en el Tercer Mundo a ver si notan la crisis de los países ricos. Vayan allí y les preguntan, si tienen redaños… Mientras nuestros gobernantes no pueden disimular su cara de mentirosos ni con dos kilos de maquillaje encima, al tiempo que muchos currantes andan con la habitual soga laboral al cuello, todavía las pateras siguen llegando casi todos los días con desarrapados que saben (ellos sí que saben) que para crisis-crisis, la suya. Mejor haríamos haciendo planes de choque, no a favor de nuestros bancos y otros instrumentos de usura y rapiña, si no en pro de esas gentes que se juegan lo único que tienen –la vida- para aspirar a un trozo de manta y de pan en nuestro inocentón, infantil y victimista mundo desarrollado. Tarde o temprano los parias de este planetucho azulón acabarán pasándonos por la piedra. Y con razón…
== VIDEOTECA ==
PIERO - LOS AMERICANOS
RICARDO ARJONA - SI EL NORTE FUERA EL SUR
jueves, 2 de octubre de 2008
NI PÚBLICAS NI PRIVADAS
2.10.08 Por Juan Puñetas
Dice el proverbio chino que antes de meterle el dedo en el ojo al prójimo o enemigo, deberías hacerlo tú en el tuyo. Las telecacas privadas que defecan en este país no lo conocen, ni aquel de la paja en el ojo ajeno y tralará. Ni aquel otro de no exijas a los demás lo que tú no eres capaz de exigirte. En fin, que las muy hipocritonas dicen –en un reciente informe- que las teleles públicas no lo son, con lo que a ellas les están arruinando el negocio. A ver si hay suertecilla y la actual crisis se lleva por delante a todas. Acabaríamos ahorrándonos un pastón de impuestos con las públicas y un sin fin de sonrojos y vergüenza ajena con las privadas. Lo malo es que no caerá esa breva…
martes, 30 de septiembre de 2008
LES IMPORTAMOS UN BLEDO...
30.9.08 Por Juan Puñetas
¡Brooooom, broooom…! Eran las 9.40 horas del día 26 de septiembre. La capital malagueña, numerosos pueblos costeros y del interior se sobresaltan con lo que parecen dos fuertes detonaciones. Los cristales retumban y el personal sale de estampida temiéndose que acaba de ocurrir algo grave. La sorpresa es que, tras el estruendo, no se oyen las sirenas de las ambulancias, policías o bomberos. Con el susto en el cuerpo comienzan las elucubraciones. Ni dios sabe lo que ha ocurrido. Ni el Ayuntamiento ni el Aeropuerto ni las canteras donde de vez en cuando hay explosiones controladas, ni la policía…
Ha de pasar una hora para que a alguien se le caiga la cara de vergüenza y dé una explicación: ji, ji, han sido dos cazas de combate que han superado, ja, ja, la velocidad del sonido y el estruendo se ha amplificado, jo, jo, por culpa de la humedad de la atmósfera. Que si habíamos avisado, que si los avioncitos volaban por encima del límite legal, que si estaban sobre zonas deshabitadas… Como les importamos un bledo, nos contaron cuatro simplezas, sin más explicaciones y demostraciones de que respondían a la verdad, tal como si fuéramos unos simpáticos osos panda. Cuando les interesa nos hablan de lo divino y lo humano contándonos hasta el color de los calzoncillos del teniente coronel o del cabo de guardia. En esta ocasión bastaron cuatro líneas de texto y tres argumentaciones en plan “esto es así porque lo digo yo”, y hasta la próxima, beibis...
Al final todo quedó en una anécdota porque el personal es mucho más educado, comprensible y bien plantao que los cagarruteros que nos llevan de las riendas, pero era para haber montado un petit dos de mayo malagueño: se van a enterar éstos que con nosotros no se juega. Mas hubo paz y al final, oyes, tras el sustazo resulta que nos hemos quedado la mar de relajaditos… Los lumbreras no habían caído en la cuenta en que debajo de los aviones había gente de carne y hueso que tiene un oído estupendo. Menos mal que la culpa fue de la humedad, la barrera del sonido (ah, y de los americanos) porque bien podían haber tenido otras ideas aún más estupendas: poner a volar a los aviones a las tres de la mañana o, aún mejor, tirar una bombita de prueba en la playa de San Andrés para ver qué tal funciona el armamento humanitario que le hemos comprado a los chinos a precio de saldo. “Un error lo tiene cualquiera” –hubieran dicho con el mismo careto con el que despacharon el susto de miles y miles de malagueños-. Por una vez, y sin que sirva de precedente, los sordos como tapias se alegraron de no enterarse de nada. Por las nubes todavía hay dos pilotos que se están partiendo de risa…
domingo, 28 de septiembre de 2008
LA MALA LECHE
28.9.08 Por Juan Puñetas
En la China chinesca, donde el todo a cien funciona de maravilla gracias a una mano de obra que roza la esclavitud, se ha detectado no hace mucho que la leche para bebés y otros productos lácteos han sido adulterados con melamina, un raro nombre que nos resulta muy familiar pues los muebles más habituales y baratos suelen tener este componente. La empleaban para aumentar las proteínas de la leche. Lo malo es que también aumenta el riesgo de morirse a quienes la ingieren. Minucias en un país donde si sobra algo es gente.
El caso se hubiera quedado en un incidente interno, de esos que el Gobierno chino resuelve con dos patadas (en los testículos, claro), pero como estamos en una economía globalizada y en cualquier poblacho perdido en el rincón más lejano del mundo vive una familia china con su chiringuito (donde vende todo lo que le traen desde la madre patria), resulta que la mala leche ha llegado a todos los rincones del planeta.
El caso se hubiera quedado en un incidente interno, de esos que el Gobierno chino resuelve con dos patadas (en los testículos, claro), pero como estamos en una economía globalizada y en cualquier poblacho perdido en el rincón más lejano del mundo vive una familia china con su chiringuito (donde vende todo lo que le traen desde la madre patria), resulta que la mala leche ha llegado a todos los rincones del planeta.
Hablamos de mala leche
y no de leche mala porque hay que tener lo primero para fabricar lo segundo. Ya en el 2007 se detectaron alimentos de mascotas con la melamina de las narices pero el escándalo duró poco porque los pobres animalitos que palmaron lo hicieron muy discretamente. Ahora la cosa es peor: ya hay bebés muertos, miles de niños que pueden seguirles los pasos y la mala leche está muy extendida por medio mundo, con lo que la desgracia y el escándalo amenaza con universalizarse. Encima no sólo es la leche si no que hasta los caramelos y otros alimentos lácteos también han sido contaminados conscientemente por los desaprensivos de turno. Me temo que no se libra ni el papel higiénico.
Gracias a que la mano de obra chinesca cotiza más bajo que Wall Street en estos momentos, el gigante asiático nos vende todo lo habido y por haber a través de sus millones de emigrantes, siguiendo una estrategia política y económica perfectamente planificada. Ya digo: hasta donde Cristo perdió el gorro hay un chinito con su bazar o su restaurante. En muchas ocasiones sin permisos, ni papeles, ni controles ni ná de ná. Es encantador el trato tan favorable que se da a esta gente en comparación con otra, a la que se devuelve inmediatamente a sus países o se les mete en centros de acogida. ¡Siempre ha habido clases, que decía aquel!
Lo cierto es que, pese a la falta de control y transparencia, mucha gente compra en los bazares chinos. Ahora algunos comprueban en sus propias carnes que les dan gato por liebre, cosa que sabe cualquiera a poco que esté medianamente informado. Los juguetes son una porquería, las pilas duran menos que un polvo, los pegamentos hacen de todo menos pegar, los paraguas son permeables y, en fin, por cuatro duros ¿qué se puede pedir? La mano de obra saldrá baratísima pero la mercancía hay que transportarla, luego hay que abonar el peaje de la corrupción administrativa y otros chanchullos. El precio se eleva aunque siempre queda por debajo del producto autóctono, que paga sus impuestos, cubre el salario mínimo y otras zarandajas y obligaciones que a la cadena de montaje y distribución chinesca les sale casi gratis. Pese a todo, mucho personal acude a estos lugarejos –que abundan cada vez más, no se sabe por qué reglas económicas, aunque muchos las intuimos-, y cuando pasa lo de la mala leche pues ocurre lo que ocurre: que los gobiernos envían a sus inspectores a que hagan lo que no hacen habitualmente en estos garitos chinescos, o sea, investigar, pedir papeles y otras coñas marineras. Ahora todos mueven el culo muy deprisa por no haberlo hecho en su momento. Naturalmente, todo está controlado -¡faltaría más!- y la mercancía peligrosa ya ha pasado a buen recaudo o está a punto de hacerlo. Como los crédulos abundan en cantidades industriales, la tranquilidad regresa a sus cotas habituales: tararí que te vi y hasta el próximo fraude que se detecte (pronto en sus pantallas amigas).
Con las excelentes materias primas que tenemos en Spain no sé a qué viene comprar sucedáneos en los garitos made in china. La clave es consumir menos pero con más calidad, cosa que algunos practican justo al revés. Incluso hasta el gobierno zapateril ha encargado a empresas chinas los uniformes de la Guardia Civil, ahondando aún más la crisis del excelente textil español. Si es que no aprendemos… y así nos luce el pelo.
y no de leche mala porque hay que tener lo primero para fabricar lo segundo. Ya en el 2007 se detectaron alimentos de mascotas con la melamina de las narices pero el escándalo duró poco porque los pobres animalitos que palmaron lo hicieron muy discretamente. Ahora la cosa es peor: ya hay bebés muertos, miles de niños que pueden seguirles los pasos y la mala leche está muy extendida por medio mundo, con lo que la desgracia y el escándalo amenaza con universalizarse. Encima no sólo es la leche si no que hasta los caramelos y otros alimentos lácteos también han sido contaminados conscientemente por los desaprensivos de turno. Me temo que no se libra ni el papel higiénico.Gracias a que la mano de obra chinesca cotiza más bajo que Wall Street en estos momentos, el gigante asiático nos vende todo lo habido y por haber a través de sus millones de emigrantes, siguiendo una estrategia política y económica perfectamente planificada. Ya digo: hasta donde Cristo perdió el gorro hay un chinito con su bazar o su restaurante. En muchas ocasiones sin permisos, ni papeles, ni controles ni ná de ná. Es encantador el trato tan favorable que se da a esta gente en comparación con otra, a la que se devuelve inmediatamente a sus países o se les mete en centros de acogida. ¡Siempre ha habido clases, que decía aquel!
Lo cierto es que, pese a la falta de control y transparencia, mucha gente compra en los bazares chinos. Ahora algunos comprueban en sus propias carnes que les dan gato por liebre, cosa que sabe cualquiera a poco que esté medianamente informado. Los juguetes son una porquería, las pilas duran menos que un polvo, los pegamentos hacen de todo menos pegar, los paraguas son permeables y, en fin, por cuatro duros ¿qué se puede pedir? La mano de obra saldrá baratísima pero la mercancía hay que transportarla, luego hay que abonar el peaje de la corrupción administrativa y otros chanchullos. El precio se eleva aunque siempre queda por debajo del producto autóctono, que paga sus impuestos, cubre el salario mínimo y otras zarandajas y obligaciones que a la cadena de montaje y distribución chinesca les sale casi gratis. Pese a todo, mucho personal acude a estos lugarejos –que abundan cada vez más, no se sabe por qué reglas económicas, aunque muchos las intuimos-, y cuando pasa lo de la mala leche pues ocurre lo que ocurre: que los gobiernos envían a sus inspectores a que hagan lo que no hacen habitualmente en estos garitos chinescos, o sea, investigar, pedir papeles y otras coñas marineras. Ahora todos mueven el culo muy deprisa por no haberlo hecho en su momento. Naturalmente, todo está controlado -¡faltaría más!- y la mercancía peligrosa ya ha pasado a buen recaudo o está a punto de hacerlo. Como los crédulos abundan en cantidades industriales, la tranquilidad regresa a sus cotas habituales: tararí que te vi y hasta el próximo fraude que se detecte (pronto en sus pantallas amigas). Con las excelentes materias primas que tenemos en Spain no sé a qué viene comprar sucedáneos en los garitos made in china. La clave es consumir menos pero con más calidad, cosa que algunos practican justo al revés. Incluso hasta el gobierno zapateril ha encargado a empresas chinas los uniformes de la Guardia Civil, ahondando aún más la crisis del excelente textil español. Si es que no aprendemos… y así nos luce el pelo.
== VIDEOTECA ==
ZHOU WEI - MOON REFLECTD (Siempre nos quedará la maravillosa música china).
MONEDA DURA - MALA LECHE (Fantástico video para una estupenda canción).
jueves, 25 de septiembre de 2008
EL CHULEANTE TRÍO LA, LA, LA
25.9.08 Por Juan Puñetas
Hay que reconocer que saben repartirse perfectamente los papeles. O quizás es que dios los cría y el partido gobernante los junta. El caso es que, en los últimos días, hemos asistido a tres caricaturas del ejercicio del poder. Tres maneras de entender la política, pero una sola verdadera: la chulesca. El presidente Zapatero, chuleando en los mismísimos EEUU que somos los mejores del mundo mundial, cosa que no se cree ni cuando sueña despierto. La ministra Álvarez chuleando en el Parlamento ante la oposición (también chulesca), en plan amenazante: "Me he equivocado, ¿pasa algo? (...) Y usted, dígalo fuera y verá cómo le pongo en los tribunales". El ministro Solbes, el tuerto en el país de los ciegos, replicando en plan chulapo que él nunca ha negado la existencia de la crisis económica. ¿Falta de memoria o es que ahora va de chistoso? Tres maneras de entender la chulería del ejercicio del poder: contando trolas divertidas, amenazando en plan matoncilla de barrio y mintiendo sin parpadear. Cada pueblo tiene lo que se merece: nos encantan las mentiras y las buenas y malas chulerías. Pues vale, pues aquí me las den todas...
martes, 23 de septiembre de 2008
PEDERASTIA POLITIQUERA
23.9.08 Por Juan Puñetas
Es que me troncho, tronko… El otro día compré el ABC, más que nada por las pelis que regala y para recortar los chistes del Mingote y el Martín Morales, unos monstruos de la pradera, tío. Echando el ojímetro al periódico me entero que los descacharrantes EEhh, UUhh están de campaña presidencial… con los chaveas. Que sí, que no votan, ya lo sé, pero se ve que hay que abonar el terreno, comerles el coco y subnormalizarlos cuanto antes.
Resulta que se han publicado unos libros infantiles inspirados en la campaña electoral. Van dirigidos a niños de entre 5 y 10 añitos, para que se vayan enterando pronto de los cuentos chinos de la política... Las editoriales se curan en salud mintiendo como bellacas: “El objetivo se concentra en educar e inspirar; no tienen objetivos de adoctrinamiento político”. Eso se lo dirás a todas y todos… Uno de los libros se titula “Mi papá, John McCain”, escrito por una hija del tío del mismo nombre. Otro es “Barack Obama: hijo de promesa, niño de esperanza”. ¡Toma ya, cursilería! El libro es un peligro porque destila tanta miel hacia el candidato que puede provocar en más de un zagalote crédulo una subida de azúcar y, ¡toma ya, diabetes! Pero el libro más vendido por el momento es el titulado “Buenas noches Bush”. Un libro crítico sobre el mandato del tontaina que seguramente apreciarán en lo que vale los chiquis de 8 añitos. Jodé, ¿pero no tienen moral estos tipos?
Lo mismo, en las próximas elecciones, Planeta y Alfaguara los imitan y tenemos las librerías españoloides atiborradas de libros como “Zapatero, el alpinista feliz” o “Carod Rovira, el mago de la relajación” o “Rajoy, operado de la vista”. ¿Qué se apuesta, tronko, que hasta se venden más que "Caperucita y el Lobo feroz"?
domingo, 21 de septiembre de 2008
EL RÍO YA ES MÍO
21.9.08 Por Juan Puñetas
Desde el 20 de septiembre el río Guadalquivir es de la Junta de Andalucía. O sea, de Chaves y la compaña. Para celebrar el acontecimiento nos envió a todos los andalucitos un panfletillo en el que tras el titulín (“Andalucía y Guadalquivir. Guadalquivir y Andalucía”), aparecía esta enternecedora frase: “Hoy es el día en el que tu río Guadalquivir escribe una página más en nuestra historia”. Snif, qué emoción…
El Guadalquivir ya es nuestro, vienen a decirnos, tomándonos el pelo, la cabeza, el cuerpo y hasta las extremidades. “Hoy, 20 de septiembre se cierra el acuerdo para la transferencia de la cuenca que transcurre por territorio andaluz”. Y como están más contentos que unas pascuas con el nuevo juguetito, sacan pecho y presumen: Andalucía “será la Comunidad Autónoma que, por primera vez, ostentará todas las competencias de las aguas que discurren por la mayor parte del territorio”. Ahora sí que las aguas del río Guadalquivir irán limpitas y transparentes. Por fin se acabarán los vertidos insalubres y parte de su agua aplacará la sed de algunos pueblos. Dentro de un par de añitos, tras la magnífica gestión que se avecina por parte de la Junta, al histórico río no lo va a reconocer ni la madre que lo parió, allá por la Sierra de Cazorla.
En realidad, por lo que están supercontentos los alegres miembros y miembras de la Junta -cuya avaricia por tener todo controlado empieza a ser patológica- es porque la transferencia trae de la mano, como ellos mismos se encargan de enfatizar, “una transferencia superior a 121 millones de euros destinados a la gestión de la cuenca, y a esto hay que añadir los fondos europeos asignados, evaluados en unos 500 millones de euros”. Un suculento parné cuyo manejo pone los dientes largos a cualquier político, por muy poquita cosa que sea. Pasta es poder y lo demás son cuentos…

Por fin el río Guadalquivir ha dejado de ser un problema. Ya lo gestionamos los andaluces a través de las manos amigas de mister Chaves y la Junta Psocialista-lista-lista de Andalucía. El río ya es nuestro y ahora se va a enterar el mundo entero de lo que vamos a ser capaces de hacer con él y con el maná que trae consigo.
“Asumimos la responsabilidad de gestionar los recursos hidrológicos del Guadalquivir, el Río Grande de Andalucía” –termina diciendo el papelillo publicitario de los camaradas junteros. Esperemos que dicha gestión no siga la senda del urbanismo, de la educación, de la sanidad, de la economía y de tantas maravillosas cosas que ya viene gestionando en clamor de multitudes desde hace más de 30 años. Camino de la tercera Modernización (¿o es ya la cuarta?) y muertos de éxito al menos en diez ocasiones, algunos ateos políticos seguimos esperando ser la California de Europa que hace ya la tira de tiempo nos prometieron estos cantamañanas chavianos. Y ser la primera región europea en renta per cápita. Y la más libre del mundo mundial… Y tener habitaciones individuales en los hospitales. Y paga las amas de casa. Y… (Sólo nos falta el interné para todos, última promesilla fetén, y parece que está al caer, ji, ji…). Ahora ya no podrán decir que les falta agua para hacer una política de ídem equilibrada, justa, solidaria y patatín patatán… ¿Qué tal, ya que de ahora en adelante casi todos los ríos españoles empezarán a ser privatizados en manos de la Autonomías, si empezamos a pensar en hacer un trasvase del Guadalquivir a la desértica Almería? Por ejemplo… Es sólo una tonta idea pero la apunto antes de que la prometan en las próximas elecciones y… nunca más vuelva a saberse de ella.
== VIDEOTECA ==
BRUCE SPRINGSTEEN - "THE RIVER" (En directo en N.Y.)
AMARAL - "EN EL RÍO"
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