martes, 11 de julio de 2006

RESUMIENDO LA TEMPORADA... Y HASTA SEPTIEMBRE







En plena época sanferminera, en que los mozos se juegan la vida idiotamente corriendo delante de una manada de toros. En temporada alta de llegada de emigrantes africanos a nuestras costas con la esperanza de llegar a un lugar donde puedan olvidar la miseria. En medio de la tradicional huelga de los pilotos de Iberia, que como todos los años por estas fechas, dejan en tierra a miles de ilusionados y desprevenidos viajeros. Justo cuando los gladiadores retornan a los estadios para iniciar la pretemporada del nuevo año circense-futbolero.


Aprovechamos que el personal está la mar de entretenido preparando las maletas, o refrescándose, o tomando el sol, para hacer mutis por el foro hasta el uno de septiembre. En la temporada que ahora termina, en algo más de diez meses, le hemos hincado el diente grillescamente a una gran variedad de temas, que han dejando su poso de amargura o de bondad en nuestra ya abultada faltriquera:


El huracán Katrina en la musical Nueva Orleáns y el hundimiento del Carmelo en la plácida Cataluña. El sopapo de Gas Natural hacia Endesa. Los más de 70.000 animales utilizados sádicamente en las fiestas populares españolas. El coñazo del Estatut. La bula de Farruquito para atropellar flamencamente a indefensos ciudadanos. La manía de agujerearse el cuerpo como si ya no tuviéramos suficientes agujeros. Esa canción de moda tan hortera de “Yo soy una nación, tú una realidad nacional, ella un paté de fuá”. El coñeo del cambio de hora y la chorrada del Halloween. Lo tontísimos que somos los ciudadanos y lo listísimos que son nuestros políticos. El habitual programa electoral: sexo y tele. El sindicato rico (la UGT) y los sindicatos pobres (todos los demás). El hartazgo de tanto Juanito Lennon. La nueva estupidez nacional (otra más) de machos y machas, hembras y hembros. La ordinariez del fumar que, a pesar de las cortapisas de la ley, va a más. Empacho de fútbol, anestesia colectiva. Estamos zumbados y, encima, miramos a la Meca. Qué trabajo más descansao el del señor diputao. Recordamos aquel 23F: todos al suelo. Nuestros jóvenes, embotellados y perfectamente etiquetados. Empieza el nuevo culebrón: la charlETA. Marfea (antes, Marbella). Los consumidores, como siempre, cornudos y apaleados. El gilipollas del Berlusconi perdió las elecciones. El ministro Montilla, qué pesadilla. Hacienda somos los mismos tontos de siempre. Meapilas hipócritas y crucifijos en las aulas. Una justicia a la medida para reírnos mejor con ella: ja,ja, je, je, ji, ji, jo, jo, ju, ju.


Ya puestos a echar la mirada atrás, he seleccionado estas tres perlas escritas con la mala baba habitual por estos pagos puñeteros:


  • “Más que en la Universidad parece que estudien en una dehesa y más que leer libros parece que coman bellotas”. (Hablando de la movida universitaria estudiantil para emborracharse hasta las cachas).
  • “Estamos instalados ya en una civilización de bárbaros que tratamos chulescamente a la naturaleza y al planeta sin que se nos caigan los anillos, los piercings, los tatuajes, la silicona, los implantes y la vergüenza. En esta cultura del desperdicio (que abarca hasta las ideas, suponiendo que algunas “ideas” que nos venden lo sean) el amor que lleva a cuidar las cosas y conservarlas es hoy revolucionario”.
  • “¿A santo de qué viene ahora lo de evangelizarnos desde el Poder y el Gobierno (con lo sectarios y mentirosos que suelen ser siempre, sean de la orientación política que sean) con las historietas y matracas que pasaron hace ya la tira de años?”. (En torno a la desmemoria histórica de nuestros analfabetos habituales con mando en plaza).

Nos vemos, con permiso de Zapatero y sus cuates, de Alá y sus acólitos, de los pilotos del Sepla y de los incendios forestales, el uno de septiembre.

EL MOMENTO SUPREMO DE LA TEMPORADA



viernes, 7 de julio de 2006

CENSORES DE PALABRAS


Escribía el otro día JC en la excelente bitácora “Lo que hay que oír” sobre las quejas del partido de los nacionalistas gallegos (BNG) por los usos despectivos que en ciertos sitios (Costa Rica y El Salvador) le dan a la palabra “gallego”. También de sus propuestas para fomentar el uso del idioma gallego en las lápidas funerarias y esquelas. Las asociaciones gitanas también andan queriendo depurar el idioma pues afirman que hay términos en el diccionario que son ofensivos y racistas para con los calés. Los judíos, las feministas, las asociaciones protectoras de animales, los inmigrantes de color o de ojos rasgados… Todos están haciendo cola para presentar alegaciones al Diccionario de la Lengua Española. O sea, para pulirlo y adelgazarlo del vocabulario que no aceptan por un exceso de “rigor censoris”.


Hay que ser memos para pensar que, en una situación de libertades, se pueden matar a las palabras porque a unos cuantos no les caen simpáticas. Sería tan absurdo como si el Puñetas, que aborrece los nacionalismos y los guisantes (cada vez que puede se cisca en ellos), pidiese a la Academia de la Lengua que las palabrejas que los nombran deben ser borradas de los diccionarios. Me quedaría anchísimo de careto pero cortísimo de cerebro. Pues así van por la vida esos meapilas del BNG y los compadres de cien mil raleas a los que les produce urticaria el uso de ciertos vocablos, como si estos tuviesen vida propia y no hubiese tras ellos una larga historia que, para bien o para mal, los justifica y alumbra. Pues nada, mamoncetes míos, o jugamos todos o ninguno. O sea, que el diccionario lo vamos a dejar más escuálido que una modelo de pasarela. Así que, desde aquí animo a otros colectivos a que se levanten en armas contra las viejas palabras, a ver si entre todos juntos hacemos en España la Revolución Ilustrada que nunca se pudo hacer por exceso de patanes y defecto de gente sabia.


El gremio de zapateros está que hecha las muelas porque su nombre coincide con el del Presidente actual de las Hispanias, y afirman que están hartos de que el personal les llame de todo. Las jirafas machos de nuestros zoos se van a declarar en huelga pidiendo ser llamadas “jirafos”. Los penitentes de la Semana Santa se niegan a que los llamen tontos de capirote. Los de la tercera vía sexuá repudian que se les sitúe siempre en la acera de enfrente. Las almejas se quejan de que los analfabetos las confunden con las almas pequeñitas. Los anoréxicos ansían acabar de una maldita vez con la expresión esa de "comerse a besos a uno". Y los boticarios van a hacer una huelga de medicinas caídas porque consideran horripilante el dicho ese de "como pedrada en ojo de boticario". “Sudar como un negro” o “trabajar como un chino” puede enemistarnos con la China mandarina y una patulea de pueblos africanos, amén de un montón de denuncias por injurias en los tribunales del Reino. La sopa a la jardinera deberá llamarse simplemente “sopa de verduras” para que no se sientan insultados los que cuidan de los jardines. Las chotas dicen que están hartas de estar siempre como una chota. Ya nunca más debería nadie “hacer el oso”, ni “aburrirse como una ostra” ni ser considerado “el último mono”. Las asociaciones protectoras de animales vigilan. Por supuesto, la ONCE está ojo avizor por si alguien usa el “dar palos de ciego” pues tal expresión la considera denigrante para los invidentes. Y no digamos si a alguien se le ocurre decir que Fulanito es “más feo que Picio”. Los herederos del zapatero que con el mismo nombre vivió en Granada allá por el siglo XIX, están con el abogado de guardia esperando el momento propicio de sacarse unos eurillos limpios de polvete y paja a costa de un deslenguado.


Y es que ya va siendo hora que el personal se lo piense bien pensado cuando se trata de darle a la sin hueso. Ya está bien de que cada vez que abrimos el pico nos estemos metiendo con alguien. Así que lo mejor será ceder ante tanto cagamandurrias lingüístico como pulula por la España pluraloide, tijeras en mano y cachiporra en la otra. Claro que viendo como a algunos (esos ignorantes del BNG, un suponé) les encanta joder la marrana mientras exigen la mudez al prójimo, nuestro habitual conformismo y dejar pasar puede trocarse cualquier día de éstos en militancia lingüística hasta derramar la última gota de saliva que nos quede vivita y coleando. Que a burros, con perdón de los muy asnos, no nos gana ningún pollino.

martes, 4 de julio de 2006

LA CACICADA CONTINÚA


A esta historia le sigo la pista desde que allá por el 2001, más o menos, saltara a la palestra. Andalucía. Málaga. Hospital Carlos Haya. Norberto González de la Vega, jefe del Servicio de cirugía cardiovascular, denuncia ante los medios de comunicación –ya saben, la gota que colma el vaso y ya no estoy dispuesto a comerme más marrones ajenos- que la falta de medios en el hospital malagueño ha provocado la muerte de 4 pacientes que estaban en lista de espera. La Administracioncita del cortijillo andaluz sale de su proverbial letargo y cual cocodrilo hambriento, toma represalias con dentelladas feroces contra el cirujano. Bah, qué importa que De la Vega sea “uno de los cinco cirujanos españoles más reconocidos en todo el mundo”, en palabras del Presidente de la Sociedad Española de Cirugía Cardiaca. A por él, y a degüello. Así entienden la política estos caimanes cortijeros, nulos para gestionar racional y decentemente la sanidad andaluza, y lo que sea, pero prestos a cepillarse a cualquiera que ose levantar la voz contra sus incompetencias y necedades.


Por aquellos años estaba a cargo del Servicio Andaluz de Salud un tal Francisco Vallejo, un camarada tan políticamente inepto que nisiquiera fue capaz de ganar unas elecciones al último alcalde franquista de España (Ramón Palacios, La Carolina, Jaén). No recuerdo por donde vaga ahora el amigacho Fran, pero seguro que haciendo de las suyas. Junto al Consejero colaboró en la represión del cirujano un tal José Luis Marcos, Delegado de Salud de la Junta en la provincia de Málaga. También ahora zascandilea al frente de otro kioskillo (así, de chiringuito en chiringuito, hasta la jubilación), poniendo zancadillas a cualquier cosa que intente hacer el Ayuntamiento de la ciudad, en poder de las turbas del Partido Popular.


El caso es que entre ambos demócratas de pacotilla abrieron expediente disciplinario al médico, acusándole de ser el responsable de los problemas. Le enviaron una patulea de inspectores, le imputaron dos sanciones disciplinarias, una de suspensión de empleo y sueldo durante un año por incumplimiento del régimen de incompatibilidades y otra de suspensión de funciones y pérdida de retribuciones durante diez días por falta de respeto a un superior jerárquico (“usted dice estupideces”, fueron sus palabras exactas, cuando su jefe le dijo bobaliconamente que operara más para aliviar las listas de espera). Para que el cirujano se defendiera mejor, no le permitieron aportar pruebas ni testigos. Total, que lo empitonaron con nocturnidad, alevosía y mala leche. Una descarada y abusiva cacicada. El tal Marcos, ya lanzado y con la presa entre los colmillos, anunció que “actuaría hasta las últimas consecuencias, desde la suspensión cautelar hasta la expulsión del SAS”. Sólo le faltó decir que mataría al médico. Unos meses antes un juzgado de Málaga ya había condenado a Marquitos por llamar “descerebrado” al cirujano en una entrevista en un diario local. Un discapacitado de la política y de la gestión don Pepe Luí Marcos, al que la multa de 150.000 ptas le fue condonada cuando recurrió a instancias judiciales superiores. Por las alturas, ya se sabe, están colocados los “amigos” que nunca fallan. Para eso se les ha puesto ahí. Lo difícil es controlar a todos los jueces de a pie, pero con otros 25 años de gobierneo progresista todo se andará.


Naturalmente que el médico puso la correspondiente denuncia en el juzgado, pagándola de su bolsillo, mientras que los caciques de la Junta sólo pusieron en el asunto el morro y la caradura habituales, pues sus lujos y cabreos los paga el pueblo andaluz. Ahora acaba de salir la resolución judicial del asunto y, como era de esperar, nada de nada. Tarari que te vi. Quedan anuladas las sanciones del SAS. No hubo incompatibilidad alguna. No hubo falta de respeto al jefe superior. Sí hubo indefensión del cirujano y sí acoso y derribo del mismo, impidiéndole ejercer el legítimo y constitucional derecho a la crítica en el ámbito de su trabajo. Al juez sólo le ha faltado enchironar a los caciques de Salud de la Junta, pero seguramente es listo y teme por su pellejo y su futuro profesional.


Naturalmente que los caciques no han dicho ni pío pues son cobardicas y ya están en otros asuntos, donde siguen demostrando su inutilidad manifiesta, amén de su mala follá. Pero la Consejería que se pitorrea de la salud de los andaluces ha dicho, faltaría más, que va a recurrir la sentencia. Naturalmente que pagando de nuevo los andaluces con sus impuestos. Así da gusto. Y así piensan seguir estos inútiles hasta que haya sentencia favorable (es decir, hasta que llegue el asunto a los jueces y tribunales superiores, más afines a la Junta por aquello de los nombramientos a dedo y de cuota) o, en el mejor de los casos, hasta que el médico la espiche. Afirma el cirujano (ya fuera del SAS por decisión propia) que “en los hospitales hay un auténtico régimen asfixiante y opresivo”. Lo dice quien se atrevió, en vida de Franco, a criticar la impericia de aquel cirujanillo de salón llamado el Marqués de Villaverde, yerno del dictador. Los hay que nunca aprenden a tragar carros y carretas y así les va.


Para acabar. Si no se anduvieron con chiquitas, a pesar de que jugaban con la salud del respetable y mandaban al pairo a un cirujano de fama internacional, la pregunta del millón: ¿Qué no serán capaces de hacer estas bestezuelas de la Junta con un piltrafilla de funcionario, con un modestito empresario, con cualquier mindundi que ose hacerles una objeción o decirles simplemente que tururú?