domingo, 29 de junio de 2008

VAMOS A LA PLAYA, OH, OH...

Cuando aprietan las calores sólo hay dos soluciones. O te metes directamente en el frigorífico o te vas a la playa. El personal suele optar por lo segundo, habida cuenta que el paisaje contemplado desde la nevera no es comparable al que muestra la orilla del mar. Así que hoy nos vamos de playa, días antes de que cerremos este kiosko por vacaciones y por mucho sudar.


Dice un dicho que las desgracias nunca vienen solas y eso puede aplicarse en el tema de la playa. Habitualmente, cuando llegas y por mucho que madrugues, siempre suele haber gente, con lo cual nunca puedes disfrutar del paisaje y del olor a sal con la suficiente soledad de espíritu. Hablamos, naturalmente, de esas playas populares, situadas habitualmente en la ciudad o cerca de ella. Si para combatir la calor tenemos que coger el avión y pagar la tasa de carburante más la propina del hotel, como que la cosa del refresco corporal nos va a salir un poquillo cara. Así que aquí vamos de pringaíllos y nos trasladamos a la playa de toda la vida. Nada más llegar ya está el abuelo con la tumbona, la chica de la toalla y las tetas al aire, la gorda que nos hace odiar el entrecot de ternera, el niñato con el transistor a todo trapo, el negrito vendiéndonos alfombras (¡en pleno verano!) y el autóctono que, no yéndole a la zaga, pretende que le compremos dos bolsas de cacahuetes salados por el precio de tres.


Si alguien sueña con disfrutar en solitario de la playa durante al menos un par de minutos, va dado. ¡Ni lloviendo podemos aspirar a semejante fortunio! Y es que el mar será muy grande pero la gente tiene la mala costumbre de ponerse sólo en la orilla más cercana a donde a nosotros nos gusta hacerlo. Y así, claro, no hay ni tranquilidad, ni reposo ni sol que tomar. Lo más que algunos toman es la sombra que le produce el vecino. Especialmente si los susodichos son bastante enanuchos y a su lado tienen a ciertos ballenatos bípedos.


Claro que algunos seres inteligentes, viendo el recinto a tutiplén, pensamos que a lo que hemos ido a la playita es a refrescarnos y no a tumbarnos en una esterilla para recoger egoístamente los rayos del sol más un kilo de arena y acalorarnos aún más. Entonces es cuando tomamos valientemente el camino del agua, sorteando toneladas de carne desparramada en la arena. Cuando llegamos por fin a la orilla es inevitable echar la mirada atrás para observar la cantidad de víctimas que hemos dejado atrás y para comprobar que nuestras pertenencias aún no han volado a otras manos. Nos santiguamos, rezando una oración a nuestro santo o santa de más confianza, y entonces es cuando nos damos cuenta que lo que tenemos delante no es precisamente nuestra bañera. Las toneladas de agua que ven nuestros ojitos achinados por el sol se funden con la porquería que habitualmente flota en ellas. Pero, habíamos quedado que íbamos a la playa a refrescar nuestro cuerpo serrano, así no sé a qué vienen ahora estos tiquismiquis: que si los bañitas tripudos, que si los vendedores ambulantes, que si el agua está sucia y tiene nata, como los helados... ¡Al agua, patos, pues!


Algunos, cuando ya están dentro, caen en la cuenta de que no saben nadar. Siempre hay gente muy desmemoriada. Otros desconocen que hay más personal haciendo lo mismo, con lo que alguna vez chocan contra el respetable en plan accidente de tráfico. Los hay que, más comedidos, se dedican a quedarse quietos, casi escondidos entre el agua, como esperando cualquier desembarco de tropas enemigas o el ataque de un tiburón. Así hasta que se convencen de que la cosa es muy aburrida y que donde más cómodo y fresquito se está es en casita, con el aire acondicionado a toda mecha, la parienta en plan deshabillé mostrando los michelines y un martini con hielo en la mano que queda libre. Se acuerdan tarde del paraíso, claro, porque antes de que la nostalgia haga de las suyas, la medusa del día les picará en la entrepierna. ¡Me cago en San Prepucio y Santa Vagina! -gritarán algunos, ateos incorregibles. Menos mal que, como estamos en una playita popular, al instante llega el tío del botiquín y les pone mercromina y una venda. Y se acabó. Ahora toca regresar de nuevo al dulce hogar, donde reinan la tranquilidad y los buenos alimentos. El día de playa salió rana y encima tienes un picor en los güevos que no veas. Joder, porqué no nacería uno en una isla desierta...


== VIDEOTECA ==


LA OREJA DE VAN GOGH - LA PLAYA



MOJINOS ESCOZÍOS - ME VOY A LA PLAYA


miércoles, 25 de junio de 2008

POR UNA LENGUA COMÚN (QUE HAYA QUE DEFENDER ESTA OBVIEDAD…)

Spain es un país algo ciclotímico. Pasamos de la excitación a la depresión en cuestión de horas. Creamos ídolos con la misma facilidad con que los tiramos a la basura. Nos vamos de un extremo a otro con una bobería absurda. No tenemos término medio. Al menos en lo que se manifiesta pública y políticamente, aunque ya sabemos que la mayoría silenciosa suele ser, además de callada, bastante juiciosa. Eso nos salva habitualmente…


El caso es que llevamos unos años en que estamos nadando en el desvarío autonómico. Hemos pasado de ser un país enormemente centralizado a uno en que cada región o autonomía hace de su capa un sayo. Se mantiene, eso sí, la ficción de que el gobierno central manda mucho. Pura fachada. Mientras los grandes temas que afectan a los ciudadanos (educación, sanidad, parte de la justicia…) están en manos de politiquillos de medio pelo apegados al terruño catetil, otros temas no menos pequeños dependen de los burrócratas de la UE. Se han descentralizado desorganizadamente un montón de transferencias y asuntos, encontrándonos ahora con un país de reinos de Taifas (la historia vuelve a repetirse bastantes siglos más tarde, aunque sin árabes) donde el orden y concierto general brilla por su ausencia. Quien paga los platos rotos, naturalmente, es el currante de a pie, pero a ese sólo se le da vela en el entierro cada cuatro añitos y a correr... Y en épocas de crisis como la actual, ni te cuento…


En las comunidades bilingües (que, a este paso, acabarán siendo todas) esos catetones de medio pelo llevan años haciendo barbaridades y tropelías con el tema del idioma sin que nadie les ponga coto porque el gobierno central ni pincha, ni corta, ni tiene ganas, ni se le espera. Cuando el idioma castellano tiene una salud envidiable a nivel mundial, incluso en el territorio del mismísimo Imperio yanqui, resulta que los pelagatos que dirigen esas autonomías están impidiendo políticamente que el idioma común de todo el Estado (el castellano) se estudie y exprese con naturalidad. Llevan años empecinados en convertir sus comunidades respectivas en monolingües, sea con el catalán, el vasco o el gallego. Y a fe que, poquito a poco, lo van consiguiendo. A esta barrabasada le vienen llamando “normalización lingüística”, una estupidez más de ese lenguaje basura que tanto gusta a los políticos ídem. Para ellos dicha normalización no es que los ciudadanos sean bilingües, usando a voluntad la lengua común del castellano y la autóctona, sin discriminaciones ni sectarismos ni segregacionismos. Su objetivo final es que en el cortijo el personal sólo pueda hablar y expresarse en la lengua que ellos consideran la “suya”, la “única”, “la propia”. A la “otra” que le den morcilla, aunque sea precisamente esta lengua la que permita entenderse con los cuarenta millones de gentes más próximas. (Naturalmente, estos tipos no son idiotas y de tapadillo mandan a sus hijos a escuelas privadas para que aprendan correctamente el castellano y otros idiomas complementarios pues lo que es malo para la plebe y la canalla es siempre bueno para los dirigentes y sus tierna prole. Las expectativas de futuro de la gente les importan un carajo, si bien las suyas suelen defenderlas a cara de perro, los muy hijoputillas).


Estamos, pues, enfrascados en una abierta guerra política de lenguas en la que van a llevar la peor parte los de siempre: la morrallita, señor, que decía Carlos Cano. La que pierde siempre en todas las guerras y a veces hasta en la paz. Queremos sólo una lengua vehicular (otra palabreja basura), la nuestra, y el castellano que lo aprendan en los periódicos o en las televisiones que emiten desde Madrid. El objetivo, que las futuras generaciones no puedan comunicarse adecuadamente con el resto del Estado y del país. Se trata de ir carcomiendo la madera común hasta que se pudra y, por su propio peso, caiga la fruta madura de la independencia política, que es el punto final de su acción tan torticera y desleal.


Por todo ello un grupo de intelectuales, ya que la gran mayoría de politicuchos pasan del tema, ha decido hacer un “Manifiesto por la lengua común”, que ya podían haber titulado directamente “por el idioma castellano”. Habrá que apoyarlos e implicarnos con ellos porque muestran sensatez y la razón les/nos asiste, aunque ya mismo los fachas de la lengua los catalogarán de fascistas y absolutistas. El problema , sin embargo, es más de fondo: o ponemos coto al caciquismo de nuevo cuño que se ha enquistado en los cortijos autonómicos (aunque en unos más que en otros), o al final acabaremos cada uno lamiéndonos irremediablemente nuestras propias heridas mientras los hijoputillas se escaquean a las Bahamas con nuestro dinero, si la cosa se les pone mal. O ponemos límites a tantos desmanes (entre los que el lingüístico es uno de los más importantes) o nos iremos a hacer gárgaras dentro de un par de generaciones. Cuando ello ocurra muchos ignorantes, cobardes, pesebristas, pasotas, analfabetos y gilipollas se echarán las manos a la cabeza para poner el grito y la sorpresa en el cielo. Entonces, claro, será demasiado tarde. Como siempre…


domingo, 22 de junio de 2008

LA CRISIS, QUE ESPERE...

miércoles, 18 de junio de 2008

LOS CARADURAS DEL MEDIO AMBIENTE


Después de la paliza bitacoril del domingo pasado, el Puñetas quiere hoy ser breve pero demoledor. El tema escogido lo permite.

De un tiempo a esta parte nuestras fuerzas vivas (ya saben, políticos de marketing, empresarios de postín, ideólogos de pacotilla y cantamañanas de medio pelo) vienen dando la matraca con la cosa medioambiental. El tema les preocupa bastante poco, visto lo que hacen para solucionarlo, pero como de lo que se trata es de fabricarse un burrículum que sea bonito, extenso y verde, todo vale con tal de que cante la gallina, es decir, que nos traguemos sus trolas y mentiras, al tiempo que nos acusan de ser los auténticos responsables del desaguisado que padece la pobre naturaleza y el desdichado planeta. De modo que los argumentos energéticos, ambientales y campestres sirven ya para justificar cualquier tropelía, estupidez o chilicuatrismo.

El ejemplo ejemplificador es el del señorito Al Gore, que viaja en jet privado por medio mundo proclamando que el planeta ya no admite un gramo más de CO2. Lo que no explica es porqué demonios no da videoconferencias desde su alumbradísima mansión y nos evita la contaminación que emite innecesariamente al trasladarse de un lado al otro del planeta. Pero más nos interesan los casos que ocurren en Spain, por aquello de que nos pillan más cerca. Así,
el argumento para justificar la bondad de la subida del recibo de la luz (que se acerca a un 10 % en los últimos meses) es que nos permitirá ahorrar energía. Es el último cuento chino que los carotas del gobierno y sus asesorías varias están lanzando a la ciudadanía para que se consuele, mientras que las empresas del sector nadan en la abundancia. Por idéntico motivo, deberíamos estar supercontentos de que el litro de gasolina esté por las nubes porque así utilizamos poco el coche, contaminamos menos y encima podemos favorecer a nuestro sistema cardiovascular si es que somos capaces de recurrir al baratísimo transporte bípedo para suplir al cuadrúpedo.

Si el Ayuntamiento de Sevilla, un suponé, se niega a poner aire acondicionado en los colegios no es porque no le sale del presupuesto ni de los nísperos al señor Monteseirín. Es por “su alto coste energético” y “porque va en contra de la sostenibilidad”. Eso sí, en el Ayuntamiento siguen estando muy fresquitos, desde el alcalde al último mono, porque el argumento ecológico es de quita y pon. Quita, niño, que eso te sienta mal, y ponme otro aparato más en el despacho que todavía me sudan los sobacos.

Si uno oye y mira los medios de incomunicación social, acaba hasta el gorro con los anuncios tan tiernos que de un tiempo a esta parte les ha dado por hacer a las grandes empresas contaminantes: eléctricas, automovilísticas, gasísticas… Tras ser engullido por uno de esos anuncios dan ganas de encerrarse en un cortijo sin luz, agua, gas, tractor ni gallinas. O de morirse. Que tras ellos estén estas empresas tan pródigas en una actividad forzosamente contaminante es lo que resulta de lo más original. Su hipocresía y falso buenismo le revuelven a uno los higadillos. Todo por la pasta y por el medio ambiente…

Empresas ecológicas de todo a un euro, ayuntamientos que se preocupan de que los chaveas no se resfríen en clase, subidas de tarifas por nuestro bien y el del medio ambiente… ¡Qué boooniiito, qué boooniiitoooo! Luego resulta que Spain es el país de la la UE que menos cumple con el protocolo de Kioto, con lo cual la mentira de estos caraduras queda completamente al descubierto. Les sobra propaganda y les falta vergüenza. Dicho más finamente, menos presumir y más cumplir.
“Desde 1990, España acumula un incremento de las emisiones del 49,5%, muy lejos del 15% que se le autorizó en virtud del reparto interno de las cargas de Kioto que hizo la UE”. ¿A qué jugamos? ¿En qué quedamos? Cumplan y hágannos cumplir las expectativas firmadas pero sin excepciones, sin demagogias baratas ni farisaicas mentiras. ¿O ahora va a resultar que son las vacas las que más CO2 emiten o que los chaveas de los colegios de zonas muy calurosas serían los responsables de que se dispare el coste energético si durante mes y medio les enchufan al aire acondicionado? ¡Menuda caradura se gastan algunos!


PD: El vídeo es estomagante como él sólo. Pero lo peor llega al final cuando vemos de quien es su auditoría. ¡Pa mear y no echar gota!



domingo, 15 de junio de 2008

LA MIENBRA DEL GOVIERNO SENTRAL QUE SÍ SAVE DE QUÉ ABLA (1 de 2)

Por parte de la prensa y fuerzas mediáticas localizadas en “Madrid” se ha tomado a cachondeo la famosa frasecita de “los miembros y miembras” leída por la Ministra de la Igualdad en su primera comparecencia ante sus Señorías y Señoríos. Desconocen cual es la realidad que tiene lugar en los distintos reinos de Taifas de este país de mierda. Es más: cuando alguien saca el pañuelo en Madrid o Barcelona, a todos nos salpican sus mocos, pero muy pocos se enteran de qué resfriados y gripes ocurren en los territorios autonómicos, donde caudillos y caudillitos imponen sus miserias a la ciudadanía sin el más mínimo rechistar. Primero porque el jornal de mucha de esa ciudadanía depende directamente de los gobernantes de turno y segundo, porque es fácilmente controlable por el poder un número relativamente pequeño de habitantes. Así que lo que se proclama e impone a siete millones de personas, cuando quiere extenderse a 40 millones ya provoca más chirridos y graznidos. No son banales los de las fuerzas mediáticas centralizadas en la capital de las Españas, aunque ello nos permite glosar su más supina ignorancia sobre lo que ocurre en los cortijillos autonómicos varios –dejando a un lado Cataluña, claro-, de los que se suele informar mal y escasamente.


Valga el anterior preámbulo para comprender el injustificado cachondeo organizado con la ministra Bibiana Aído, cuando no ha dicho nada nuevo que no haya expresado antes (ella y sus camaradas) en Andalucía, tierra de promisión de bellísimas ideas “progres” y autosuficientes, con las que se pretende enmascarar el enorme fiasco político de los que la vienen gobernando desde hace 30 años: Andalucía sigue siendo la comunidad autónoma económicamente más retrasada de España, a pesar de varias “Modernizaciones” y miles de mentiras que el pueblo traga porque todos los días hay que comer y el gobierno andaluz (con la complicidad de una oposición subnormalizada) ya se encarga de ello a través del subsidio, la subvención, el enchufismo y la compra de voluntades a cambio de unas pocas lentejas. Y si no las quieres, las dejas y por ahí te pudras.


Señalaba Ignacio Camacho en ABC lo que unos pocos medianamente informados saben: “Existe desde hace tiempo un lobby femenino en el socialismo de Andalucía, a cuya influencia concede Chaves especial relevancia y cariño, empeñado en utilizar el amplísimo poder de la Junta para promover una silenciosa revolución de hipercorrección política en el lenguaje. El que crea que se trata de una mera frivolidad que repase las partidas presupuestarias destinadas a reciclaje de los funcionarios (y funcionarias) para adiestrarlos en el uso del doble plural, y las circulares doctrinales que reciben a menudo enseñantes, sanitarios y demás personal de servicio público”. Más claro, el agua de Lanjarón.


No niego que hay una parte muy considerable de razón cuando ese lobby escribe cosas como éstas: “Las y los hablantes de una lengua, heredan, junto con la fonética y la morfosintaxis, la ideología que se ha ido depositando en ella a través de los siglos. (…) Si queremos colaborar en el enraizamiento de la igualdad entre mujeres y hombres, el lenguaje se nos presenta como un instrumento poderoso para modificar las maneras sexistas de sentir, pensar y expresarse, y, por tanto, nos ayuda a profundizar en ella. (…) Es una necesidad, además de un acto de justicia, que la lengua recoja el papel activo de las mujeres en el ámbito social, profesional, académico, y de representación política pues durante siglos, dichos ámbitos les estuvo vedados; una sutil manera de mantener dicho veto es ocultar su presencia usando un lenguaje que no las refiera”. La tesis en el ámbito del lenguaje es clara: Puesto que las mujeres existen, mencionémoslas en al hablar y escribir.


El problema surge cuando desde el poder se pretende imponer unas medidas lingüísticas absurdas para intentar resolver un problema que hunde sus raíces más profundas en otros ámbitos mucho más importantes y decisivos. Pero como no saben como intervenir en ellos, ni probablemente quieren, se contentan con la propaganda del lenguaje que queda muy guay, muy fetén, muy “comprometida” y muy “moderna”. Pretender combatir los comportamientos sexistas (que en última instancia se dan en el lenguaje, pero que antes habría que perseguir en otros muchos ámbitos) adoptando una absurda teoría que rompe la economía natural del lenguaje –ese “miembro y miembra”, por ejemplo- no sólo demuestra la ignorancia lingüística de sus defensores y defensoras, si no que los/las retrata perfectamente: déspotas desilustradas/os. Todavía no han hecho nada más que asomar la patita (y el patito, en el caso de ellos, que también los hay) pero si se les deja –como ya pretenden de hecho en Andalucía- acabarán diciéndonos cómo tenemos que hablar. Y si no se les hace caso, multa o tentetieso.


Veamos ejemplos concretos porque el Puñetas, ciudadano de la República Chaviana Andalusí, sabe de qué pie cojean estos y estas cantamañanas. Si empiezan por leer el burrículum de la señora ministra Aido, comenzarán a ponerse en ambiente y a entender algo. En los EEUU cualquiera puede llegar a Presidente, y en España cualquiera puede ser ministra. Basta simplemente con tener muy buenos padrinos y enchufes (ZP, Chaves, Felipe González…). Y si encima es guapa, joven y no se corta un pelo, entonces miel sobre hojuelas. (PASEN A LA SEGUNDA PARTE, SI QUIEREN SABER LO QUE VALE UN PEINE).

LA MIENBRA DEL GOVIERNO SENTRAL QUE SÍ SAVE DE QUÉ ABLA (2 de 2)

La Junta de Andalucía lleva varios años dando instrucciones precisas a “sus” funcionarios y sectores colindantes –como señalaba Camacho- con leyes, instrucciones y manuales varios. Valga un párrafo dirigido al profesorado: para “dar existencia a las mujeres debe comenzar por no negarlas en el lenguaje, nombrándolas explícitamente tanto en la vida cotidiana de las aulas como en los patios, en las reuniones del claustro, en los documentos del centro, en los materiales escolares o en las comunicaciones a las madres y los padres. (…) la realidad continúa analizándose desde una pretendida neutralidad que no hace sino buscar la inclusión de las mujeres en el referente masculino ya existente”. Medidas a adoptar: por todo ello “se velará por el cumplimiento de las disposiciones relativas a la utilización de un lenguaje no sexista en todos los documentos emanados de la Administración Educativa y de los centros escolares”. ¡Cuidadito, pues, con que un cargo directivo o un docente escriba una nota incorrecta a los padres! La misma deberá empezar con: “Queridos padres y madres” y no “Queridos padres”. Así, las Asociaciones de Padres (APAS) deben llamarse ahora AMPAS (Asociaciones de Madres y Padres). Y las convocatorias de reuniones deberán forzosamente empezar con el consiguiente: “Se cita a los profesores y profesoras…”.


Claro que como el personal de a pie tiende a la burrez y la sarna (a diferencia de estos/as lumbreras/os), aunque sean catedráticos de Lengua y Literatura, se les dan consejitos para escribir y hablar correctamente. En vez de “Todos tenemos la experiencia de reconocer al extranjero o turista” debe escribirse “Todo el mundo tiene la experiencia de reconocer a la gente extranjera o turista”. En vez de “centrada en la actividad del profesor”, “centrada en la actividad del profesorado”; en vez de “sirven para situar a los alumnos en una perspectiva determinada”, “sirven para situar a la clase en una perspectiva determinada”; en vez de “acceso difícil para los estudiantes”, “de acceso difícil para el estudiantado” y en vez de “da la impresión de que el autor hable también en nombre de los lectores” se debe escribir “da la impresión de que autora o autor hable también en nombre de quien lee”.


Igual que desde hace muchos años el lenguaje adoptó formas nuevas para disfrazar la cruda realidad (“tercera edad” por “viejos”), así estas/os académicos/as de la lengua española de pacotilla informan a sus funcionarios que en vez de “El hombre” deben escribir “la humanidad”, “las personas” o “el ser humano”. Que digan “el cuerpo humano” en vez de “el cuerpo del hombre”. “Los niños, los jóvenes, los ancianos” son palabras a desaparecer por sexistas, así que deben utilizarse estas palabritas neutras, que albergan a hombres y mujeres al alimón: “la infancia, la juventud, las personas mayores”. “Los alumnos y profesores” deben dejar paso a “el alumnado y el profesorado”. “Los médicos y las enfermeras” a “el personal médico y sanitario”. Incluso los consejos (más bien órdenes) afectan a cosas de otros lares. Así la expresión “los madrileños” debe ser sustituida por ”el pueblo de Madrid” o “la población madrileña”. Y, no se lo pierdan, “los españoles” por la bella melodía de “la ciudadanía del Estado español”. Ni siquiera de España, del “Estado español”. Así que “los parados” pasan a ser “la población en paro”, “los trabajadores”, “el personal” o el delirante “la plantilla”. “Los padres” serán llamados de ahora en adelante “progenitores”; “los soldados”, “la tropa” o “la soldadesca”; “Jefe”, “la jefatura”; “Secretario”, “la secretaría”; “el lector”, “quien lee” o “la persona que lee” y “el firmante”, “la persona que firma” o “quien firma”.


Así que, ñoras y ñores, la señorita Bibiana Aído, Ministra de la Igualdá, sabía muy bien lo que quería decir en el Parlamento cuando LEÍA (luego no fue un lapsus, como ha querido justificarse infantilmente a posteriori) el ya famoso “miembros y miembras”. A diferencia de lo que se creen los listos y listas de turno residentes en el concepto político de “Madrid”, la señá Ministra sí sabe de qué habla. Viajen más por Andalucía, ñoras y ñores, a ver si se enteran de algo en este tema.


Ya he referido anteriormente que hay una parte teórica muy razonable en el tema del lenguaje. Hay otra que es sencillamente inaceptable porque estos/as cantamañanas parten de un defecto auditivo-visual sólo imputable a ellos/as: Y es que cuando ven u oyen “los niños”, en vez de pensar en la chavalería en general, sus retinas y tímpanos sólo retienen a la chavalería que calza pene. Eso no se le ocurre a nadie, excepto a estos personajes, pero como tienen poder y se creen los reyes del mambo, pretenden que los demás veamos y escuchemos lo que ellos captan de modo tan defectuoso. Ya saben el chiste del loco que va en sentido contrario por la autopista y piensa que los locos son los demás. Su problema (que se solucionaría con una pasada por el diccionario de María Moliner, echando horas extraordinarias) es que en las palabras ven órganos sexuales antes que letras que se han unido en un significante arbitrario para determinar un significado socialmente aceptado y también arbitrario. Donde la inmensa mayoría vemos “los españoles” como el conjunto de machos y machas que vivimos en un país de analfabetos llamado España, estos listos/as del carajo sólo ven testículos. Sólo cuando la expresión sea correcta, es decir, “la ciudadanía del Estado español”, sólo entonces lograrán enterarse de que ahí están juntos pero no revueltos los hombres y las hembras, los penes y las vaginas. No es por señalar, pero de tanto hablar del sexismo ajeno y lingüístico, parece que estos tipos y tipas han acabados contagiados/as.



Finalmente, y para no alargar la excepcionalidad de este articulillo tan extenso, a quien esté interesado, le remito a la sección de “Comentarios”, donde transcribo un ejemplo que este personal tan cateturrio pone en uno de sus manuales como ejemplo de lenguaje sexista, pero del que no efectúa las correcciones debidas, quizás para no quedar en ridículo manifiesto. De ello se encarga el Puñetas, ofreciéndoles la traducción simultánea. Verán qué texto más divertido. Gracias, doña Bibiana. Los de Madrid por fin empiezan a enterarse verdaderamente de lo que se cuece por las Andalucías y no del sol, las gambas, el Carnaval de Cai, la Semana Santa, el Rocío o el chiste de Lepe. Que aquí mucha democracia y mucho cuento, pero seguimos instalados en la pandereta de España. Y en el exterior, no digamos. (Vean el vídeo de los topicazos como ejemplillo ejemplificador, valga la redundancia ejemplar y ejemplarizante. Total, puestos ya a destrozá el lemguage, hagámosle totámehnteee!).


== VIDEOTECA ==

EL MIEMBRO... VIRIL - Canción para relajar el ambiente



PARA TOPICAZOS, LOS DE ESTE VIDEO. ¿QUIÉN SE PREOCUPA DE ÉSTO?



miércoles, 11 de junio de 2008

UN PAÍS DE FULANOS Y MENGANOS

No llevamos ni tres días de huelga de una pequeña parte del sector del transporte por carretera y parece que se hubiera declarado la 3ª Guerra Mundial. ¿Es de recibo que en menos de tres días se hayan quedado vacías las estanterías de numerosos comercios, las gasolineras sin crudo que llevarse a la manguera y empresas importantes como la Mercedes, Nissan o la SEAT, sin materiales para seguir en la faena? ¿Pero es que vivimos tan al día y tan en la cuerda floja que basta algo más de 48 horas de protesta de una parte del sector de los camiones de alto tonelaje para que nos veamos en la miseria? ¿Esto es propio de un país moderno o de un país de fulanos y menganos?


La respuesta a la pregunta es clara, ¡de fulanos y menganos!, y a su luz podemos entender muchas cosas. Sólo en un país de catadura tan chapucera como el nuestro puede sobrevivir durante 40 años una banda terrorista tan cutre y desalmada como ETA, a la que en otro país más sólido y serio ya habrían dado el finiquito y la extremaunción. Sólo en un país tan poco preparado para el futuro del día después puede ocurrir que –como castillo de naipes- la construcción pase del infinito al cero en menos que canta un gallo. En un país así habría que prohibir las crisis por real decreto: no estamos preparados para ellas. Se ve que lo de una gran mayoría de españoloides (y gente asociada) son las vacas gordas, donde priva la marcha y el cachondeo, gastar por encima de nuestras posibilidades, mercadear pícaramente, conseguir grandes beneficios en poco tiempo, derrochar –un suponé- un agua y una energía que no tenemos. En esos opíparos momentos, ciegos de humo y de estupidez, nadie se acuerda del futuro (y mucho menos de papá Estado) porque se está muy atareado forrándose a manos llenas, con el negocio viajando opíparamente; pero en cuanto aparece en lontananza alguna vaca flaca, ay, los que más se forraron en los tiempos de vacas gordas se echan mano a la cartera y sólo encuentran, qué casualidad, que el negocio es una ruina y que no hay monedas ni para poder comer durante un par de días. Así que –como si el maná viniera del cielo- se empieza a pedir ayudas, subvenciones, se hacen suspensiones de pagos y despidos, etc. Lo que era el mejor de los mundos, en un visto y no visto, se transforma en el peor de los calvarios.


Unos y otros (unas y otras, que diría la tonta del culo) participamos de estas contradicciones paisanas y paisajísticas. Los huelguistas no respetan a nadie, es más, consiguen más resultados si fastidian a mala leche al mayor número de desgraciados. Los gobernantes, siempre dispuestos a ponerse medallas en los tiempos gloriosos, se esconden como conejos cuando llegan mal dadas. El personal de a pie aguanta sin rechistar lo que le echen porque “dame pan y dime tonto”. Casi nadie se preocupa del día después, como si los días restantes de nuestra vida fuesen a ser igual de rosas que hoy, en que luce el sol o llueve moderadamente. Siempre improvisando, siempre despreocupados, siempre sin ideas, siempre copiando lo malo de otros y nunca lo bueno… A este país de mierda le hace falta urgentemente una pasada por la regeneración total, desde la democrática en los pasillos y salones politiqueros, a los reinos de Taifas y cortijillos varios del Estado que nos llevan directamente a la ruina, pasando por una vuelta al sentido común, a la decencia, al trabajo bien hecho, al esfuerzo, a la moderación y a la responsabilidad, si es que alguna vez tuvimos estas cosas en nuestra historia, tan vapuleada, tan ninguneada y tan desconocida a un tiempo. Regeneración, no es esto, no es esto, ¡qué país!


Algunos malasangres venimos escribiendo desde hace años que el chiringuito funciona fatal y que la carcoma lo viene royendo por todos lados, pero como somos unos pesimistas y unos agoreros, pues ni puto caso. Es más cómodo creer al trilero de turno, que en esta ocasión sólo vende optimismo y sonrisas: estamos en la Champion de la economía, más preparados para afrontar los problemas que los chiquilicuatres de nuestro entorno y encima os vamos a regalar 400 eurillos para que os los gastéis en vino y condones. Somos el país de la solidaridad y la igualdad y vosotros sin saberlo. Encima vamos a ganar la Eurocopa futbolera. ¡Qué más queréis, panolis!


¡Qué país, que decían en mis tiempos! Aquellos en que la dictadura daba paso a la democracia y nos creíamos todos los cuentos. Como que alguna vez no tendríamos nada que envidiar a Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Noruega, Suecia…! Lo llevamos, claro…

domingo, 8 de junio de 2008

POLÍTICA DE MIERDA

A semejanza de la Asociación Solidaridad España-Israel, que acaba de sacar un vídeo en que califica a España de “País de mierda” como respuesta al deplorable tratamiento que damos al país hebreo, más de uno estamos tentados de hacer lo mismo respecto a las obras y amores de nuestra clase política. Francamente no sé si Spain es un país de mierda (en realidad todos los países lo son en parte), pero cada vez estoy más convencido de que los que se dedican al mundo de la política en el cortijo central y en los cortijillos autonómicos no huelen precisamente a rosas.


Andamos con las manos tocándonos las vergüenzas pues los pantalones se están cayendo a pedazos por culpa del ciclo económico en que nos encontramos y a los que nos desgobiernan desde todos los ámbitos lo único que se les ocurre discutir es si se trata de una crisis o de una desaceleración. Es una versión actualizada de la fábula de “Los dos conejos” de Iriarte. Ya saben, dos conejitos descerebrados discuten sobre si quienes les persiguen son galgos o podencos. Entusiasmados en semejante disputa llegan los perros y se los meriendan. Así que mientras que los políticos de uno y otro signo discuten sobre el particular, el personal de a pie anda ya pagando los platos rotos y hasta la cubertería entera.


Así llevamos la tira de años: gobernados por una corte de miopes que no ven más allá de sus narices, que no saben qué es eso de realizar reformas estructurales, que siempre se contentan con medidas efectistas de poco vuelo y que tarde o temprano acabarán llevándonos a la ruina a lomos de un Estado carísimo que reventará por los cuatro costados. Más o menos como le ha pasado a la construcción y pronto le pasará a otros sectores estratégicos. Todo ello ocurrirá, naturalmente, con el consentimiento y beneplácito de la afición que ora con su voto, ora con su pasotismo, les consiente todo. Eso sí, cuando llegan las duras todo el mundo pide soluciones mágicas y hasta algunos se echan a la calle en plan “aquí sólo mando yo”, como ya han empezado a hacer los transportistas (cortes de carreteras, piquetes mafiosillos…). En vez de joder a quien corresponde lo hacen también a los de a pie. Que Dios o Alá les conserve el sentido común.


Contemos brevemente un cuento muy hermoso. Había un país repartido en 17 cachitos donde cada vez costaba más trabajo entenderse entre sí, no sólo porque el idioma común era maltratado sino porque cada corralito se dedicaba a hacer la guerra por su cuenta, tipo “el agua es mía”, “el referéndum es mío”, “la pasta es mía” y así. En dicha jaula de grillos quienes realmente mandaban eran las castas dirigentes de los 17 cachitos, aunque los clientes de semejante engendro siempre le echaban las culpas y el éxito de todo al gobiernillo central. Era el país más endeudado del mundo, con serios problemas de agua y de medio ambiente, y encima apenas tenía energía propia. Pese a ello practicaba el monocultivo del turismo, con más de 60 millones de visitantes al año, cada vez más atónitos porque las playas estaban rodeadas de cemento y medusas, los precios andaban por las nubes y la seguridad por las alcantarillas. Por si fuera poco los problemas políticos amenazaban con malgastar la paz social, bien por un sistema educativo incapaz de preparar gente formada y civilizada, bien por una justicia que recordaba el nacimiento de la imprenta, bien por una sanidad desbordada, bien por una vejez de los nativos que había derivado en una imperiosa necesidad de mano de obra extranjera buena, bonita y barata. Así que llegó un momento en que, al tiempo que una gran crisis económica provocaba infartos en medio mundo, el modelo se vino abajo. Entonces los políticos de aquel país tan pinturero dijeron que a mí plim, que el problema era internacional y que las reclamaciones al maestro armero. Si la cosa se ponía peor, tomarían las de Villadiego y santas pascuas. El personal de a pie no salía de su asombro con el desencantamiento. ¿Pero no éramos una maravilla de las maravillas? No hay peor ciego que el que no quería ver ni más tonto que el que no se entera de nada más que de Operaciones Triunfo, Champios League y otros encantamientos de serpientes.


El final del cuento lo dejo aquí en manos de la fantasía del posible lector, aunque es bastante previsible. (Una ojeada a los libros de Historia y voilá). En estos momentos Spain no se encuentra en situación tan dramática como la que refiere el cuentecillo pero con la política de mierda que vienen realizando sus numerosísimos dirigentes-indigentes y la complacencia del personal peatonal, todo se andará en cuanto el cielo se cubra de nubarrones mucho más negros que los actuales. Quizás entonces alguien encuentre en la interné del futuro este articulillo y otros del mismo estilo y diga que no será que no lo avisaron los agoreros de siempre. Para entonces esperemos estar ya criando malvas, por aquello de evitar cobrar los derechos de autor rebozados en vergüenza ajena y remordimientos de conciencia.


Un ejemplo de actualidad sobre nuestra política de mierda. Pongámoslo también en forma de cuentecillo. En un cortijo periférico no llovía desde hacía varios años. El gobiernete local, siempre atento al vuelo de las mariposas y de los moscardones menos a lo que realmente preocupa a la ciudadanía, no se enteraba de la escasez de agua ni leyendo los periódicos. Así que un buen día se dio cuenta que hasta las ranas de los pantanos estaban empezando a comprar cantimploras y a pedir subvenciones para el exilio. Entonces, junto con los alegres chicos y chicas del gobiernete central acordaron hacer un trasvase de agua de un famoso río. Lo sentían en el alma porque eran contrarios a todo tipo de trasvases (manías de maniáticos) y encima el río era propiedad de otro cortijillo colindante. Empezaron las obras pero Dios misericordioso envió señales a la ciudadanía en forma de grandes lluvias. “Vais a comprobar el pobre material del que están hechos los chiquilicuatres que os gobiernan” -vino a decirles sin armar mucho ruido. Y en efecto, poco después acordaron que puesto que ya había bastante agua en los pantanos el trasvasito debía anularse, pese a haber invertido ya su buenos dineros. “¿Y si la sequía se vuelve a reproducir un año de éstos?" –se preguntó Deu. Entonces, el Altísimo humano, disfrazado de vicepresidenta del gobierno central, sentenció respecto al trasvase: “De justicia fue ponerlo en marcha en honor a la igualdad de todos los españoles y de justicia es derogarlo cuando ya no es necesario". La señora fuese, el gobiernillo cortijero aplaudió a rabiar y aquí paz y después mierda. Si esto no es hacer política marrón que baje quien tiene que bajar y que lo diga. (O quizás es que algunos somos subnormales y no sabemos diferenciar entre la mierda y el Chanel nº 5).


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HABEAS CORPUS versionean la canción DE LA POLLA RECORD "ELLOS DICEN MIERDA, NOSOTROS AMÉN".



ILLAPU - "SI QUEREMOS". (Eso, si queremos...)

miércoles, 4 de junio de 2008

QUIEN FUERA TORO

El mismo día que escribo esta Parida tiene lugar un acto propagandístico en el Parlamento Europeo en defensa de los toros. La función ha estado a cargo de varios toreros y algunos políticos en vista de que esto de las corridas empieza a provocar alergia y alarma en gentes excesivamente sensibleras y tiernas cual flan de huevo. Coincide el asunto con el lanzamiento de una campaña publicitaria cuya portavoz desnuda es la presunta cantante Alaska. “La tauromaquia no está bien para nada, así que debía hacer algo, y mi manera de hacer las cosas es no callármelas… y decir lo que pienso a todo aquel que quiera escuchar. No tenemos el derecho a hacer daño a nadie – ni a un niño, ni a un perro, ni a un toro”. Pues vale, pues ya lo has dicho, pues que no te duelan las banderillas del anuncio…


Así que como aquí solemos tomar al rábano por las hojas y al toro por los cuernos, sobre todo si se trata de ser incorrectisimos y frescachones en el ámbito de las ideas y la politiquería, vamos a decirlo bien clarito: en la próxima reencarnación, si nos toca convertirnos en pobres animales, que sea en un toro. Expliquemoslo para aquellos que sufren tanto por este pobre animalico, mientras se comen golosamente un foie gras a las ricas hierbas o un muslo de pollo a la remanguillé.


El torito bravo, desde que nace, es un animal más mimado que Mimosín. No en balde dará sus buenos euros si al final acaba desorejado en una plaza de sol y sombra. Hay que cuidar al diamante en bruto. Para ello tiene a su disposición todo lo que jamás tendrá otro animal de la competencia: libertad para moverse por la amplísima dehesa, comida garantizada, cuidados médicos, sexo a manta, seguridad de que ningún otro bicho –incluido el humano- le va a tocar un pelo del bigote y una vida plácida, relajada y tranquilota que ya la quisieran para sí muchos humanoides. Todo ello sin perder un ápice de su bravura y casta porque si te relajas entonces el ganadero se cabrea ante la mala perspectiva del negocio y la posible ruina: nadie quiere toros mansos. Si este tipo de vida tan bucólica, placentera y segura no es envidiable, que venga Alaska con los Pegamoides y que nos ponga otros ejemplos. ¿Quizás el del pollo que desde que nace está hacinado en una jaula comiendo día y noche sin parar para engordar el buche y pasar a formar parte del paisaje de un plato con tenedor y cuchillo, previa descarga eléctrica o rebanamiento de cuello? ¿Es mejor vida que la del toro la del aprovechable cerdito, siempre lleno de mierda, comiendo de todo y engordando hasta reventar para acabar patas arriba y con el vientre abierto de par en par previa muerte a traición, sea a manos de un sucio cuchillo o de unos limpísimos electrodos? ¿Es buena vida la del animalito o animalazo que vive en la selva selvática, donde a poco que te descuidas te devoran unas zarpas rivales o te abate una bala del calibre 25 a manos de un animal llamado “hombre” o “mujer”? ¿Es maravillosa acaso la vidilla que se pega el pajarito encarcelado en su minúscula jaula, en un quinto piso de una avenida ruidosa, teniendo que aguantar las memeces que le dice su dueño/a y el pésimo alimento que le suministra? ¿Y qué decir del domesticado perrucho, al que tratan como si fuera un bebé humano, con el asco que le da semejante comparación?


A ver, Alaskita de mi alma y mis entretelas musicales: ¿tú qué prefieres ser? ¿Un pececito paria dentro de un gigantesco banco marino, que será engullido anónimamente por cualquier tiburón de agua salada o por un bípedo comensal de restaurante de cinco puñales? ¿O prefieres ser un pobre gato de uñas recortadas, maullador a falta de valentía y amor propio, destinado a oler los pedos de sus dueños hasta que le llegue la modorra final? ¿O quizás te encantaría estar en un zoológico, rodeada de todo tipo de bichos y vecinos que te importan un pimiento, siendo pasmo todos los días de las miradas bobaliconas de unos humanoides que se ríen de tu tristona figura? Por favor, usemos la cabeza para algo más que para ponerla en la almohada. Para vida aristocrática, feliz, sana y alegre (que se lo digan a las vacas, que la envidian) la del torito bravo destinado a la fiesta “nacional”.


Me importa un bledo la famosa fiesta. Jamás he ido a ver una corrida de toros y en la tele no veo ni a las tías en pelota, así que voy a ver a un toro chorreando sangre… Pero que no me agrade el espectáculo, incluyendo la posibilidad de verle los higadillos y la femoral al torero, no quiere decir que deba imponer a los millones de aficionados a este “festejo” mis propias fobias o neuras. A nadie se le ocurriría tener un toro de lidia, pagándole una vida regalada, para no sacarle al final ninguna plusvalía. Salvo que hagamos funcionarios a estos animalitos y se dediquen a vegetar en la reserva natural trienio tras trienio hasta la jubilación final. Toda una vida de rey del mambo para acabar en olor de multitudes en una plaza. ¡No está mal! Y sin abrir en canal su intimidad y sus vergüenzas, como hacen muchos cantamañanas humanos ante las cámaras. Quince minutos. A veces ni eso. Quién pudiera firmar que la muerte le llegará en sólo un cuarto de hora. Con algo de sangre pero sin mucho dolor, que todavía nadie ha visto a un toro retorcerse panza arriba. Para cobardicas y mal sufridores, nosotros. Un estocazo final y tararí que te vi, adiós vida cruel, que ya quisieran el resto de los animales del planeta morir con esta finura y gallardía. Y encima con la oportunidad de poder llevarte por delante, en buena lid, al mamón que te va a enviar al otro barrio. Y de dar una vuelta al ruedo bajo los aplausos del respetable, en vez de huir escondido en una caja de madera, cuando no convertido en vulgar ceniza por un horno crematorio. Algunos toritos hasta pasan a la posteridad, cosa que no consigue ni el 99,99 % de los indocumentados humanos.


No debemos fijarnos exclusivamente en los últimos quince minutejos de vida del torito bravo. ¡Que le quiten lo bailao! En la próxima reencarnación yo me apuntaba, oiga…

domingo, 1 de junio de 2008

MARCHANDO UNA DE BASURA

La única cita bíblica a la que siempre le he hecho bastante caso es esa de “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Es una gran verdad. Dicha cita también admite una lectura aún más verdadera: “Polvo eres y en polvo te van a convertir”. Lo leía una vez en algún chiste gráfico y se me quedó grabado en el cocotero. Sin embargo, tengo para mí que más que “polvo” la palabra correcta debería ser “basura”.


A tenor de la ingente cantidad de basura y desperdicio que hacemos al cabo del día, diríase que el bichejo humanoide es un tipo eminentemente guarro. Ya saben aquello de “no es más aseado quien más limpia si no el que menos ensucia”. Pues eso, a guarrindongos y marranos no hay quien nos gane en la amplísima escala zoológica que habita en el planeta Tierra. Así que el Apocalipsis final (volvemos de nuevo al libro de todas las verdades y mentiras) no vendrá de un meteorito extragaláctico ni de una explosión nuclear. Llegará a consecuencia de la porquería que echamos al planeta, al que ya tenemos hipotecado a miles de años vista con los desperdicios radioactivos de nuestras guapísimas centrales nucleares. Como nadie suele visitar los centros de tratamiento de la basura de su municipio para darse cuenta cabal del monumental desperdicio que producimos diariamente, nadie se cree que uno de los problemas más acuciantes a corto plazo sea el excedente de basura. Cuando menos lo esperemos nos veremos con la basura al cuello.


Lo peor de todo es que tenemos asumido que la basura sirve para generar riqueza, que está eso del reciclaje (desgraciadamente, todavía es más un cuento chino que una realidad) y que cuando se la llevan los camiones la convierten en algo virtual e invisible. Ojos que no ven, corazón y mente que no se entera… Así que –siendo excelentes ciudadanos, cosa nada habitual- nos podemos seguir permitiendo el lujo de tirar todos los días nuestra bolsita orgánica al contenedor gris, otra bolsita llena de envases vacíos al contenedor amarillo (envases que tienen un coste superior al líquido que portaban) y otra repleta de papeles varios, como tropecientos folletos publicitarios que van directamente del buzón al contenedor azul sin que hasta ahora a las casas comerciales que los emiten se les haya caído la cara de vergüenza.


Toda la basura la empaquetamos en sus bolsitas de plástico correspondientes, nos la quitamos de en medio y hasta el día siguiente, donde volveremos a repetir el ritual litúrgico. Alguna vez los basureros hacen huelga y entonces, en sólo un par de días, nos damos cuenta de lo que huele la maldita basura. Ponemos el grito en el cielo, pero seguimos llenando bolsas de basura. Finalmente, las calles suelen volver a su imagen habitual (hasta en Nápoles, donde mira que es difícil…) y nuestras narices pueden descansar de los malos olores. Eso sí, todos estamos muy preocupados por el medio ambiente (que más que “medio” ya es “cuarto y mitad”) y todos hacemos lo que podemos. El primero, el Gobierno de turno. Los segundos, los fabricantes de cachivaches. Para ello el gobierno permite que los segundos llenen las estanterías de envoltorios inútiles, de trastos que funcionan con pilas que tardarán centenares de años en dejar de contaminar, de inutilidades que en un par de días llenan los contenedores de basura después de haber llenado previamente los bolsillos de sus fabricantes. Todo el mundo anda muy preocupado por el tema pero que no le toquen al bolsillo.


¡Qué fácil sería empezar por cosas bien elementales! Citemos, estrujando nuestro debilitado cerebrín, tres de ellas. Guerra a las bolsas de plástico. No repartirlas gratuitamente, como hacen ya algunos países, y acabar prohibiéndolas en poco tiempo. Vuelta al canasto de toda la vida: bueno, bonito y barato. Guerra a las latas y vidrios. Prohibición total de fabricar latas para meter en ellas varios centímetros cúbicos de cualquier aguachirle que cuesta infinitamente menos que el envoltorio. Cobro del vidrio y reintegro al consumidor cuando lo devuelva al comercio. Así se hacía en épocas de penuria y a nadie le daba asco ni tenía un derrame cerebral. Guerra a los envoltorios artificiales. La simplicidad ante todo. Nada de un montón de cartón, papel y celofán para tapar media docena de malditos bombones. Fuera tetrabricks que esconden un cuarto de litro de bebida que no da ni para aclararse el gaznate. Mano dura, en fin, a todo lo que suponga desperdicio gratuito, basura no digerible, enriquecimiento de unos a costa de malgastar y ensuciar gratuitamente el planeta de todos. Una guerra en la que, desde el capitán general al último soldado raso, todos tenemos que intervenir si no queremos acabar finalmente convertidos en basura misma.


Me temo, sin embargo, que la batalla la tenemos perdida y que mejor será que la ciencia vaya investigando cómo convertir al humanoide bípedo en un espécimen ratonil. De este modo la especie podría continuar, aprovechando la fácil aunque lenta adaptación al medio que tenemos los homo imbécilis. Y ahora, disculpen que les deje, pero tengo en el fuego una fermosa hamburguesa que me está esperando diciendo “cómeme”. Luego, tras la delicatessen, me sentaré ante el televisor para ver Operación Triunfo y concluiré la noche leyendo unas páginas del último libro de Boris Izaguirre. Menos mal que en el hogar, dulce hogar, todo continúa limpio como una patena... ¿O va a ser que no?

== VIDEOTECA ==

EL PROBLEMA AMBIENTAL (INCLUYE LA CANCIÓN DE MANÁ "¿DÓNDE JUGARÁN LOS NIÑOS?")



AH NEE MAH - CANYON ECHOS