miércoles, 15 de abril de 2009

PARA SALIR CORRIENDO


Pasó en Granada durante la Semana Santa. Un joven de 30 años llega el Miércoles Santo para disfrutar de unos días de vacaciones. Se aloja en un hotel de la ciudad y a las seis de la mañana llaman a la puerta de su habitación. Es la policía. Sin explicación alguna,  esposado, se lo llevan a la Comisaría. Por fin alguien le dice que tiene una orden de busca, captura e ingreso en prisión por parte de la Audiencia Nacional. Y nada más. No hay averiguaciones, comprobaciones ni dudas razonables ante la queja del joven, sin antecedentes penales. Incluso le deniegan su petición de abogado. Vivimos en el país más democrático del mundo, así que todas esas bagatelas sobran, lo que no obsta para que una gran mayoría de chorizos (muchos de guante blanco) anden por la calle presumiendo y atracando, pero es que gran parte de la Justicia de este país, además de decimonónica, es así de cachonda. Sí, también suele ser bastante inane, parcial e injusta pero la perfección no existe, queridos y queridas.

Imagínense al joven, absolutamente aturdido y confuso, argumentando que debe haber algún error en su detención. La policía pasa del tema, los funcionarios de la cosa también y la juez de guardia, otro tanto. El personal está más por las procesiones y por el puente semanasantero que por intentar averiguar todos los detalles de la detención y las argumentaciones sensatas del joven.  “No es nuestro problema”. “Eso es tema de la Audiencia”. “Están todos de vacaciones”. “Aquí, en el ordenador, pone lo que pone y no se hable más, rediós”. Menos mal que en la pantalla no ponía que nuestro hombre estaba muerto porque hubieran sido capaces de llevárselo a un cementerio y enterrarlo.

Seis días, seis, estuvo el hombre en la cárcel. Sólo cuando unos abogados, a través de un amigo común, se pusieron farrucos, sólo entonces los lumbreras de turno se dieron de cuenta que habían metido la pata y que el joven tenía razón. Se habían equivocado de hombre, aunque las semejanzas entre uno y otro sólo eran ¡el primer apellido! Los lumbreras, a los que haría falta un reciclaje urgente, cuando se dieron cuenta del error todavía tuvieron la desfachatez de tener retenido a nuestro joven hasta las seis de la tarde pese a que desde las 9 de la mañana todo estaba más clarito que el agua. ¡La burocracia, jodé, la descacharrante burocracia que deja libre al chorizo auténtico y que enchirona a quien no tiene responsabilidad alguna! 

Según manifiesta el joven, nadie le ha llamado (no sé, algún bedel de la Audiencia, algún jefecillo policial, alguna secretaria del Ministerio del Interior) para pedirle excusas, nos equivocamos, ya sabe, vamos siempre estresados, somos humanos y esas cosas que siempre se dicen. Nadie le ha dicho nada porque nadie es responsable de nada. A lo sumo, el ordenador. Decía el clásico (creo que Winston Churchill), que “democracia” significaba que si alguien llamaba a tu casa a las seis de la mañana sólo podía ser el lechero. Aquí llamó al joven mucha gente a partir de esa hora: la policía, la juez, los funcionarios de prisiones y un montón de lumbreras. Seis días, seis, tardaron en deshacer el entuerto. Seis días en que la democracia estuvo en suspenso para un ciudadano que pudimos ser cualquiera de nosotros.

PD: Según ha relatado el joven, la policía volvió a acudir al hotel en su busca para detenerlo y mandarlo a prisión cuando ya estaba en la trena. Al parecer “nadie se preocupó de borrar la orden de busca y captura después de haber sido detenido la madrugada del jueves”. Hiper, mega, supra, ultrapatético…

2 comentarios:

Freixo dijo...

¡Insólito¡...no, puede hasta que resulte "normal". Veamos:
1) Los polis lo tienen claro, hay una orden y la cumplen. Comienzan a tener dudas a tenor con la protesta del "capturable" y........quien es el origen primigenio de la orden (juzgado) de vancances...como gran parte de la burocracia hispánica, salvedad vacacional hecha de los pobres parados que estos si no tienen problema con puentes, moscosos y otras zarandajas.
¿Es qué no hay nadie en este santo pais que, con capacidad de decisión, pueda atender un asunto como este, que se puede repetir cualquier fín de semana, desde las 14:00 de un viernes hasta bien pasadas las 08:00 de un lunes?.
La cosa es hilarante, salvo que cualquier día le toque a uno. Entonces será cosa seria
Salud.
Freixo

Juan Puñetas dijo...

Pues ese es el problema, que hoy ha sido este chico y mañana le puede pasar a cualquiera. ¿Habrá que declarar los periodos vacacionales como de altísimo riesgo para la seguridad de las personas? (No sólo la judicial, que vaya usted a un hospital en días señalados y verá que el trato y la atención disminuyen a pasos agigantados: en agosto, por ejemplo).

El problema es que el personal de a pie estamos vendidos ante estos organismos mastodónticos que representan el poder judicial, policial, mediático, empresarial, etc donde somos hormigas a las que es tan fácil aplastar sin que podamos apenas rechistar...