viernes, 8 de septiembre de 2006

ZAPATÉTICO


Hoy vamos a echarnos unas risas a costa del actual presidente del gobierno de la Cosa, el señor Zapatero. ¡No siempre va a ser él quien se ría!


Viene el cachondeo a cuento porque el otro día el buen hombre se adelantó como pudo a la visita ya programada de la selección española de baloncesto ante el Rey para celebrar la victoria en el Mundial, y con un hábil regate (más bien, zancadilla), citó a los jugadores deprisa y corriendo, una hora antes que el monarca. Como era previsible, allí estaban las cámaras, recámaras, fotógrafos y refotógrafos para inmortalizar tan histórico momento: el Presi chupando balón a costa de los mozalbetes de la canasta. “Eres un ejemplo de ejemplos” –le dijo a Gasol con la voz engolada habitual. Y se quedó tan ancho. Hace ya tiempo que a este hombre no se le entiende nada de lo que dice, aunque lo peor es que cada vez se le entiende menos lo que hace. “Cuando queráis nos echamos unas canastas” –vino a decirles en la despedida, más o menos como si el amigo fuese una estrella de la NBA.


Lo que llama la atención de cualquier ateo de la merdé política es que, con la misma facilidad con que don Zapa sacó el careto para sonreír ante los medios y los chicos del básquet, lo escondió para evitar ser el primero –como correspondía- en informar en el Parlamento que se va a enviar a un millar de soldados al Líbano para destilar por aquellas tierras “paz, amor y solidaridad”. Y que viajan superfelices y megacontentos, claro. Don Zapa sólo está presto para lo que relaja, divierte y no chamusca el morro. Para todo lo demás están los subalternos de rigor: el ministro de Defensa, del Interior, del Exterior o del Quinto Pino. ¿Que hay que hacer gestiones, viajar, presionar a otros países y pasarlas canutas? Para eso está la vicepresidenta, la pobre mía. Cualquier día de éstos De la Vega se licúa dentro de uno de sus conjuntados modelitos de última generación y no queda de ella ni la columna vertebral. Aunque la señora tenga una endiablada fuerza interior y una capacidad laboral de superwoman, ya digo, si su Jefe sigue endosándole todos los marrones, no nos llega sana y salva al final de la legislatura. No hay más que ver que la pobre se está quedando en el triste chasis. Tengo para mí que don Zapa es un poco vago y que todo aquello que le puede dar algún quebradero de cabeza o una mala imagen se lo deja a sus subalternos o no le hace puñetero caso. Lo suyo es recibir en la Moncloa sentado en el sofá, jugar al baloncesto en Lanzarote o ir a ver actuar a su señora en el extranjero gracias a que la depauperada Junta de Andalucía de don Manolón Chaves la ha colocado peloterilmente en una orquestilla clásica que pagamos espléndidamente los andaluces con varios milloncejos de euros.


Con estas y otras chumineces, Zapatero está derivando a Zapatético. Se aplica a la ley del mínimo esfuerzo y así vamos como vamos: hacia el Presidente Cero. Creo que ha manifestado en algún segundo de autodelirio que preside el mejor gobierno de la historia de España. Lo mismo dijeron sus dos anteriores predecesores en el cargo, así que la originalidad no es su fuerte. A este hombre daría gustirrinín tenerlo de conserje en mi urbanización, tan cordial, tan amable y sonriente, dándome los buenos días, comunicándome que España ha ganado el mundial de baloncesto o invitándome a casa para oír los gorgoritos de su señora. Pero, francamente, al frente de la Cosa, es que… me da la risa, ja, ja. No puedo, je, je, es que se me dobla el espinazo, jo, jo.


¿Y no estará usted criticando por exceso? –pensará tal vez algún lector bonachón, de esos que creen que todavía el campo es verde, los pájaros cantan y el cielo se levanta. No, lo del Puñetas no es ni falta de respeto, ni enfermedad mental, ni exceso de crítica o cachondez. Lo nuestro es pura autodefensa. O sea: que no somos tontos de capirote, que no nos tragamos las milongas del poder, que tenemos unos ojitos que serán miopes pero disciernen perfectamente entre el día y la noche. Es más: estamos tan hartos de los cuentos que nos han contado en 50 años de existencia los de derechas, los de izquierdas y los mediopensionistas, que ya no somos capaces de tragar ningún cuento más. Ni siquiera el del simpático Bambi. Son tantas las memeces que atiborran nuestra ya larga memoria histórica, que no cabe ninguna más.


Si la mayoría del personal de a pie supiese y conociese sólo un 5 % de las andanzas y destemplanzas de nuestro mastodóntico ejército actual de políticos de todas las calañas (los que estuvieron antes ya no nos interesan), la salida de cayucos desde España hacia Senegal, el Congo y otros exóticos lugares, iba a dejar pequeña a la que ahora procede de allá.

3 comentarios:

Jc dijo...

De hecho, amigo puñetas, si no fuera por éste (tu blog), el mío y otros cayucos similares creo que hubiera emprendido la huída hace años.

Anónimo dijo...

Yo ya estoy empezando a construir el cayuco... En serio, me ha parecido buenísimo y muy acertado el retrato que haces del Presidente... de la Cosa. Genial. Pero esto es lo que hay. Y si nos vamos a la oposicion, su lider, un tal Rajoy, tampoco está para tirsar cohetes. O sea, que voy a seguir con el cayuco.

Anónimo dijo...

A Rajoy también le tengo ganas y cualquier semana o mes de éstos le dedico un panegírico, je, je. La ventaja que tenemos con él es que no gobierna mucho todavía. Pero como no todo va a ser política (aquí tratamos de todo), habrá que esperar un poco al momento más apropiado.

Al amigo JC pedirle paciencia. Cada presidente de gobierno que hemos tenido desde la reinstauración democrática ha sido peor que el anterior. Así no quiero ni pensar cómo será el próximo. Por cierto, Pakito, ya somos tres para el cayuco...