martes, 18 de octubre de 2005

EL PAYASO CUBANO

En la reciente cumbre de países hispanoamericanos celebrada en Salamanca y convocada por el adalid de las civilizaciones, el señorito Zapatero de la amplia y hueca sonrisa, estuvo ausente al final ese prohombre divino llamado Fidel Castro. Don Zapa se quedó con las ganas de ver en persona a uno de sus ídolos de la infancia y de su actual adolescencia. ¡Mala pata, hombre!

Yo también he de confesar mi enorme admiración por Castro. No sé qué tendrá este tipo que todo le sale bien. Le salió de diez la aventura de la revolución (en los tiempos de Maria Castaña) cuando otros, como el Ché, no pudieron decir lo mismo. Lleva más de 40 años siendo el capataz del cortijo cubano y no ha habido nadie hasta el presente que le haya puesto la mano encima. Tan bordes que son los americanos para estas cosas, teniéndolo a tiro de piedra, y todavía no le han montado ninguna guerra del Caribe, con lo baratita que les saldría. Se le murió de cáncer la mamá soviética y este hijo putativo aún continúa más fresco que una lechuga. Muchos años de boicot americano al país pero el tío sigue más tieso que una vela. Ni el Papa polaco consiguió barrerlo del mapa, y encima se murió antes. Y por si fuera poco, el dictador más antiguo del planeta –el muy capullo- tiene una salud de hierro que a este paso le llevará a centenario. ¿No es para envidiarle? Encima los progres de medio mundo le adoran a la chita callando, le mandan autobuses de segunda mano, ayuditas dinerarias, ordenadores, medicinas... y así lleva el mamoncete sobreviviendo y sobrematando la tira de años. ¡Joder, este sacamantecas es incombustible! Será ateo, pero todos los dioses del universo le protegen. Se morirá tranquilamente en la cama, ya lo verás. Su pueblo pasa hambre y vive míseramente. No pasa ná. Que medio país vive exiliado, no pasa ná. Que de vez en cuando fusila para matar el gusanillo de los viejos tiempos revolusionarios... no pasa ná. Más chulo que el punteras, todavía hoy se permite el lujo de ladrar. Recuerdo que hace un par de años promulgó una ley que decía: “Cuba prohíbe que la isla regrese al capitalismo”. El tío pretende seguir gobernando después de muerto. Y no veas el piquito de oro que tiene.


Le preguntas por la hora que es y empieza con el bla, bla, bla hasta que dan las doce en el reloj del campanario. Le preguntas a continuación que cómo va esa salud de hormigón y el tío nuevamente bla, bla, bla. Te vas a tu casa a dormir la mona y al día siguiente, cuando regresas, todavía anda el hombre amarrado a la dura perorata: BLA, BLA, BAL, BAAL, VAL, LAV, BAAL, BALA…. sigue balando el muy pesao.

Así que, en un interludio, aprovechando que el tío se pega un lingotazo de ron, antes de que continúe de nuevo el rollo contra el imperialismo norteamericano y otras coñas marineras, le sueltas como el que no quiere la cosa… -Se te ha caído la gorra, macho. Palabras mágicas. Don Fidelito comienza a buscar semejante indumentaria de su personalidad por todo el auditorio (la calle, vamos) y deja de hablar como un descosido. Momento que debes aprovechar para ir al retrete de un bar cercano. Más desde allí, dentro de la letrina, pronto vuelves a escuchar la voz de este pelmazo (debió encontrar la gorra bien pronto): -El Parlamento va a aprobar un proyecto mío, de mi propia cosecha, una reforma constitucional que dé categoría de irrevocable al socialismo y al sistema político social revolucionario actual que con tanto trabajo y hambre he conseguido. Nos hemos manifestado nueve millones de cubanitos (me he gastao un dineral en bocadillos, pero se da por bien empleado). Se han recogido más de ocho millones de firmas y tras tres días de reunión parlamentaria hemos decidido (o sea, he decidido) que jamás, nunca más, ni per sécula seculorum ni pa ti ni pa mi, vuelva jamás el capitalismo. A partir de ahorita tendremos un socialismo intocable, irrevocable, impertérrito, indeformable, irreversible e impepinable… Pues menudo soy yo pa estas cosas. Y que sepan mis cubanitos revolusionarios que aunque yo me muera, estaré vigilando desde el más allá el cumplimiento de esta nueva ley, porque a mi no me la pega cualquier mindundi capitalista aprovechando que me descompongo corporalmente en un nicho caribeño. A mí la historia me absolverá y por tanto mi alma y mi mente seguirán rigiendo esta islita hasta que resuciten los muertos y vuelva de nuevo en cuerpo y caqui a este país donde todos tenéis ganado el cielo por tanto amor y tanto oído como me demostráis… (Y a continuación soltará un escupitajo y añadirá…) Podéis iros en paz, almas de Castro.

Y yo que sólo le había preguntao por su salud... Desde luego, la patria de los cubanos es el mismísimo Cielo, porque se lo han ganado (los que huyeron y los que se quedaron en la isla) aguantando las parrafadas eternas de este payaso disfrazado de soldado llamado Fidelito Castro, alias “el Coñazo”.

viernes, 14 de octubre de 2005

CARTAS AL DIRECTOR

Tengo debilidad por las “Cartas al director” que publican los periódicos y revistas. Es la primera sección que leo y con más atención que el resto. Muestran normalmente un acercamiento a la realidad muy superior al que manifiestan los políticos o los periodistas en las otras páginas. Quizás por eso sólo ponen un par de ellas en cada edición, con cuentagotas, aunque seguro que podrían llenar al menos una página. Tienen miedo de que el lector inteligente descubra el pastel.


Del último fin de semana he seleccionado las cuatro cartas siguientes, que de manera sencilla y directa reflejan el podrido mundo de las empresas de telecomunicaciones, el deporte, la justicia así como el ninguneo que se hace al ama de casa. Un pequeño botón de muestra de la verdadera realidad que viven los ciudadanos de a pie expresada de manera sencilla y clarita como el agua.


“El distribuidor (de Amena) imprime el contrato y le sale como dirección mía “apartat de correus” Terrassa y “provincia” Málaga. Le digo que con estos datos no lo firmo, dice que habrá sido un fallo informático, pero que llama y se arregla. Al ponerse él en contacto con Amena, le explica lo ocurrido, que acaba de activar un contrato y que han salido mal algunos datos en el impreso, a lo que Amena contesta que no se admite ningún contrato con la dirección en apartado de correos. No firmo el contrato por lo que me quedo sin el móvil. (…) Pero para quedarme tranquilo, llamo al servicio de atención al cliente, cuento que quiero hacer una queja por lo sucedido y que por favor me facilite la dirección de la empresa para mandar una carta. Se niegan a dármela y me dicen que tengo que enviar un fax”.


En vez de gastarse Amena un dineral en gilipollescas campañas publicitarias, mejor haría en obligar a todo su personal (desde el presidente de la compañía hasta la última mona que se pone al teléfono de desatención al cliente) a copiar mil veces el lema: “El cliente no es un pelagatos ni un imbécil”.


“En España ya sabemos que la envidia es el deporte nacional. Y como yo soy española, siento envidia (de la insana) de aquellos que perciben sumas de dinero ingente que equivalen al gasto de algunas partidas presupuestarias, como la de Ciencia. Me refiero sobre todo a futbolistas, constructores, artistillas, hermanitos y algún que otro caradura. (…) así que tenemos lo que nos merecemos, los mejores clubes del mundo y una de las peores ratios en premios Nóbel, 7 de 770 (compárense con los 77 de Reino Unido). Pensemos porqué premiamos a los ignorantes, a los iletrados. No es porque lo generen, hasta los más ínfimos descubrimientos de la Ciencia reportan mayores beneficios al sociedad que las patadas de los galácticos, las entonaciones de algún experto personaje o los amoríos de vete a saber qué primo de la hermana de alguno.”


Tranquilo, hombre. La pandemia sobre la gripe aviar que se avecina nos la van a resolver Ronaldo y Ronaldinho con sus goles y cabriolas.


“Mi hermana de 24 años sufrió hace un año un e de tráfico. Por supuesto la culpa era de alguien que llevaba exceso de velocidad. Resultado: una costilla y un esternón rotos, una importante hemorragia interna y un problema neurológico que la mantendrá con dolores de cabeza permanentes. Pero llega el momento de hacer justicia y compensar de alguna manera el daño físico sufrido (el daño moral no se puede). Como resultado: la médico forense, que examinó a mi hermana en diez minutos, decide obviar todos los informes y la juez, sólo tener en cuenta el de esta última. Cuatro mil euros de indemnización para una chica que ha tenido que dejar de estudiar, que no puede salir sola y cuyo dolor de cabeza la mantiene casi todo el día en la cama. Gracias a la forense por sus diez minutos y gracias a la juez”.


Seguro que quien causó el e está más contento que unas nueces celebrando que no le pasó nada. Y es que, además de médicos y jueces incompetentes y amorales, encima la suerte está muy mal repartida.


“Todos los años se habla del síndrome postvacacional que sufren algunos trabajadores al volver al trabajo y yo me digo: ¡qué suerte tengo! Pues como soy ama de casa (o algo así), no tengo vacaciones y no me puedo deprimir… Y, además, como mi trabajo no está reconocido como tal, tampoco se sufre estrés, mobbing, burning ni ná de ná. ¡Y qué suerte no tener un jefe que te acose! Además no puedes llevarte el trabajo a casa porque, evidentemente, ya lo tienes dentro. Pero no todo va a ser bueno y también se sufre síndromes de esos. Yo de lo que sufro es de síndrome ante-vacaciones. Me explico: a finales de junio, cada año, se me ponen los pelos como escarpias sólo de pensar que durante el verano mis hijos no comerán en el colegio y estarán todo el día en casa, que me pasaré el tiempo diciéndoles que apaguen la Game Boy, que no vean tantos dibujos y que hagan el libro de vacaciones. Claro que iremos a la playa, a la piscina y a otros lugares, pero mientras mi marido y mis hijos se relajan, yo sigo haciendo lo de cada día, porque siempre habrá algo que hacer para mí. Por eso, en septiembre empiezan mis vacaciones.”


Las amas de casa deberían tener un sueldo. Algunos políticos demagogos y embusteros también suelen afirmarlo en campaña electoral pero luego, cuando suben al poder, tararí que te vi. Y no sería nada difícil: o el Estado paga directamente, o si no hay dinero, se legisla que, al menos el 40 ó 50 % del sueldo del marido debería pasar a su mujer, en pago por su currelo en casa.

martes, 11 de octubre de 2005

LOS TONTOS DE LA NACIÓN

Con el lío que nos traemos por las Españas con el coñazo del Estatut catalá, que recoge la aspiración de los politicastros de aquellas tierras de que se las reconozca como nación, salen ahora mis primos del Partido Andalucista por estas tierras de acá y –aprovechando que cumplen 40 años de no se sabe qué- quieren exigir que en el nuevo Estatuto de Andalucía también aparezca el eslogan de moda en este otoño/invierno: “Yo soy una nación, tralarí, tralará, tralaró”.

Que por las Cataluñas estén dando la tabarra con semejante ordinariez, pues vale, pues de acuerdo, la masturbación política para quien se la trabaja y esas cosas. Los pesados de turno llevan con la misma cantinela algo así como un siglo y alguna vez habrá que darles con las puertas en las narices o permitirles que cojan el dinero, corran y nos dejen en paz. Pero que en la Andalucía en que quemo mis pestañas circulen por las bambalinas politiqueras unos cuantos tipos (que no se representan ni a sí mismos y que caben en un taxi) dándole al manubrio con el dichoso término de “nación”, ya es para mear y no echar gota.

Así que cada vez los ciudadanos que sólo aspiramos a que los políticos cuatreros que nos gobiernan intenten resolver problemas tan banales como la carestía de la vivienda, la sequía, una sanidad sin colas eternas, una educación eficaz y en paz, una mínima seguridad en la calle y otras bagatelas por el estilo, tenemos que aguantar a estas alturas del peliculón que sólo se dediquen a tocarnos la entrepierna con eyaculaciones sobre “nuestra identidad” (¡tu padre!), “nuestros derechos históricos” (¡ostras, Pedrín) o estupideces por el estilo como organizar todos los doce de Octubre un desfile militar a ritmo de corneta.

Un inciso: sólo así se comprende que –por ejemplo- estén más preocupados estos golfos en cambiarle el nombre al hospital Carlos Haya de Málaga (porque al parecer el nombre se refiere a un aviador franquista, al que no conoce ni la madre que lo parió) que procurar hacer la vida más agradable al paciente que acude a consulta, a sacarse sangre o a realizarse unas pruebas, el cual tiene que realizar una espera en la sala de ídem de una o dos horas, eso sin contar la de meses que lleva haciendo cola hasta que le toca el turno para acudir a las mismas. Mientras el dedo mira a la luna, el imbécil mira al dedo. Pues eso les pasa a estos políticos del desamor hermoso.

Retornando a la memez en que se han instalado algunos, resulta que el Partido Andalucista ha celebrado el 40 aniversario de su nacimiento. Y el principal reto de su desconocido e ignoto secretario general es el siguiente: “Quiero ser el secretario general que lleve a Andalucía a ser denominada como nación en su Estatuto de Autonomía”. Dicho y hecho: desde su afirmación de Montilla-Moriles, es que las calles están a rebosar con miles y miles de personas que claman a grito pelado que Andalucía es una nación chin-pón. Pero, ¿quién es Julián Alvárez, ese secretario particular del PA, a quién no conocen ni sus vecinos? ¿Es que basta con que a una cofradía de amiguetes –por mucho que vivan de la política- se les ocurra cualquier tontería para que la misma se convierta en norma? ¿Pero con quién cuentan estos déspotas, aparte de con sus obtusas mentes calenturientas?

Y para que se vea que todo se copia y se pega, menos la hermosura, el mismo ínclito personaje (al que sus compadres aplaudieron hasta con las orejas) se soltó acto seguido la siguiente perla: “El Partido Andalucista es el partido que lidera a esta tierra”. Si siendo cuatro gatos y teniendo seis votos, el señorito Álvarez es capaz de sentirse tan importante, no quiero ni pensar lo que diría/haría de tener personal en el partido como para llenar un autobús y obtener en unas elecciones la mayoría absoluta. Miedo me da. Pero dijo algo todavía más estrambótico: “El Partido Andalucista no es de sus dirigentes ni de sus militantes, sino de Andalucía”. ¡Toma del frasco, Carrasco! Claro que lo que en realidad quiso decir, pero no se atrevió (cosa que sí hacen sus camaradas vascos y catalanes, más acostumbrados a estas felonías) es que “El Partido Andalucista ES Andalucía”. No lo dijo, pero se le adivina.

El resto de las cositas que acompañó a los postres son las típicas de estas cencerradas: egolatría (“España necesita un PA fuerte”), obviedad (“del pasado hay que aprender”), simpleza (“no se puede renunciar a nada”) o estupidez (“quiero ser el líder andaluz que con más claridad defienda los derechos históricos de esta tierra”).

Por favor, os lo suplico, no nos defendáis tanto, dejad en paz esos derechos históricos que no están escritos en ninguna parte, abrid el pico sólo para comer langostinos o pan con tomate y, sobre todo, intentad hacer algo útil por el gentío que para eso cobráis una buena pasta. Yo me conformo con tener el agua garantizada hasta el 2007 o no tener que esperar 6 meses para hacerme un escáner en el Hospital Carlos Haya, cuyo único problema es que tiene un nombre muy feo por lo que hay que cambiárselo. Naturalmente por el de un político. Y así hablan de ponerle "Blas Infante", el padre de la "patria" andaluza. Todo queda en casa, aunque la pobre esté sin barrer, sin fregar y amenazando ruina.

viernes, 7 de octubre de 2005

HISTORIA COSTUMBRISTA



¡La de cosas que cambian con el paso de los años! Hace ya varias décadas era norma común entre los progres y modernos de entonces (casi todo el mundo) que lo de hacerle el agujerito en el lóbulo de la oreja a la niña iba contra la lógica de los tiempos. Si quería hacérselos para llevar unos pendientes, que ella misma decidiese cuando fuese mayor. ¿Por qué a las futuras mujeres había que taladrarles obligatoriamente la oreja y a los machotes no? Así pensaban muchos por aquellos barros, que ahora han alcanzado categoría de cenagal, pero en la dirección contraria.

En la actualidad, no sólo sigue percutiendo el taladro en las mozas, sino en los mozos. Y no sólo en el lóbulo orejil sino en cualquier parte: labios, ombligos, lengua y todo lo que pueda ser agujereado. Oiga, y la gente que pierde el culo por tatuarse (otra modalidad pero en plan pictórico) o hacerse agujeritos a gogó, aunque queda mucho mejor si le llamamos a la cosa con el horrible nombre de piercing.

-Papá, me he hecho un piercing en el pezón derecho.

Y el papá, que es muy antiguo y de la vieja escuela que no quería agujeritos ni en el culo, pone el grito en el cielo y se caga en el padre que contribuyó a parir a la niña.

No hay nada que hacer, papaíto. Ya eres un carcamal. Los vientos de la historia y de la moda te han barrido y cosa será que no te obliguen encima a que tú también te hagas un agujerito en cualquier lugar de tu cuerpo ya poco serrano.

-¡Y una mierda!

Encima, maleducado, como todos los que teneis cincuenta o más años, niños del franquismo, demócratas tardíos, ensoñadores de la nada. No, si cuando a la niña se le inflama la lengua, no veas lo que suelta por la sin hueso.

Y tú qué vas a hacer, agachar la cabeza porque con tu protesta estás poniendo en peligro la psique de tu hija, estás coartando su libertad y encima estás haciendo el panoli porque los dineros del invento los has puesto tú. Que no te enteras, carcamal, que ahora se lleva lo del tatuaje y el piercing, que es muy bonito eso de tener un lindo dibujo en la piel (no, por favor, no le llames “cagada”, no seas bruto), que jamás se borrará en la vida salvo que se suelte mucha pasta o se pase las de Caín. Y lo de tener un trozo de metal (no, porfa, no digas que es un trozo de “hojalata”) taladrando unos bellos labios o una lengua o un moflete es lo más in que se puede echar uno a la cara. Si será moderno que no hay ni un pobre subsahariano que vaya con piercing o con tatuaje. Lo que demuestra que pertenecen a una civilización muy antigua. Eso te suelta la niña cuando le dices que parece una india o una salvaje. Y tú, que sabes que históricamente sólo las sociedades cavernícolas y retrógradas le han dado al triki-triki del dibujo en la piel y el agujereamiento, encima te tienes que callar porque es que la niña hace 4º de ESO y ya se cree que es catedrática de historia.

En fin, chaval, que eres hombre muerto. Tu estética está pasada de moda (la piel, con las arrugas que da la vida, pero limpia, lozana, sin dibujos, manchas ni pus). Agujeros, los imprescindibles, que para eso la Naturaleza es muy sabia. Pues, sí, vejestorio, lo llevas claro.

-No os entiendo, capullos. Sois más blandengues que un flan y en cambio aguantáis el dolor que haga falta para poneros un dibujo o un agujero en el cuerpo. Y encima, si la cosa fuera bonita… ¿Pero a quién le puede gustar tener un clavo en la boca o un trozo de metal en la nariz?

Al día siguiente, a la niña le entró un dolor de teta que no veas, se le puso como si acabara de parir y el papuchi tuvo que salir de prisa y corriendo con ella a la clínica de guardia más cercana. De regreso, no dijo nada. Compró la pomada que recetó el médico, pagó con su dinero y dejó a la hija enganchada al televisor, que todo lo cura y oculta. Aquella noche ni durmió de los nervios de ver a su criatura pachucha. La chavala tampoco dijo nada. Se puso a ver Operación Triunfo y se quedó frita la puñetera.

martes, 4 de octubre de 2005

ECLIPSAO Y DEPRIMÍO

Ayer, con el eclipse de sol que tuvo lugar y que tan bellamente fue visto en parte de la península ibérica, ya pocas cosas nos quedan por ver.


Lo peor es que también las neuronas se le han eclipsado a más de uno. Juan Puñetas, un suponer. Así que llega el martes y anda uno dándole a la tecla sin que salga nada potable. De modo que habrá que recurrir a la cultura, je, je, para que nos eche una mano salvadora. Y qué mejor que un par de citas largas de un libro estupendo que, entre col y col, entre Estatut y Estatut, estoy leyendo en estos días. Me refiero a “El libro de los abrazos”, de Eduardo Galeano, escritor que frecuenta mi biblioteca, especialmente en aquellos momentos en que quiero deprimirme un poco. Aconsejo esta terapia porque es la mar de saludable. Así, sale luego uno al mundanal ruido y a la calle y se encuentra con que el impacto ambiental y social le provoca menos quebraderos de cabeza y contrariedades de lo previsible. Con Galeano uno se entrena perfectamente para estas lides. No es ironía. Es pura y exacta realidad.


Aquí van los dos fragmentos indicados. Que usted se deprima bien, casual o recurrente lector.


El sistema

Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, por que están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es mas libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.

Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cantaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino numero.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

viernes, 30 de septiembre de 2005

HISTORIA DE MERCEDITAS, LA ETARRA

Hoy vamos a contar una bella historia, con la que en un futuro se podrá hacer una película y todo. Resulta que había una vez una chica llamada Merceditas que un día, hace ya muuuuuchos años, se quedó preñada de las ideas de una banda de gente de bien, llamada ETA. Los socios de aquella banda sólo querían hacer de su pueblecito un país independiente para así poder jugar con él a las casitas y las muñecas, entre chato y chato de vino. El problema estaba en que algunos chalados de ese pueblecito –por cuestiones genéticas, sobre todo- eran ateos y no comulgaban con la labor, así que o se los mandaba callar o se los enviaba a mejor vida, a la derecha del Padre.


Merceditas, que era muy generosa y echada palante, se ofreció como voluntaria para la ocasión. Otros muchos amigüitos de la banda ya se dedicaban a tan altas labores desde hacía años, pero entre ellos pocas mujeronas había. Y Merceditas se dijo que, ante todo, la igualdad entre el hombre y la mujer. Si ellos eran capaces de enviar al paraíso a aquellos malos vascos, ella –mujer de pelo en pecho- no iba ser menos. No era la primera, pero intentaría ser la mejor, la más eficaz y aplicada.


Y la estudiosa Merceditas se convirtió con el paso de unos años en la mujer que más atentados criminales ha cometido por orden de la banda. Matrícula de honor. Catedrática en muerte y tiro o bomba por la espalda. Pero como a todo cerdo le llega su San Martin, a todo/toda etarro/a le llega su hora de rendir cuentas ante un juez. Un mal día la poli se la merendó y la envió recluida a una casita muy fea y cochambrosa llamada cárcel.


Al cabo del tiempo, la justicia se pronunció. Y lo hizo como se suelen hacer las cosas en Hispania: exagerando cantidubi dubi dá. Por su implicación directa en 17 asesinatos cometidos desde 1977 le echaron 829 años. Se supone que unos cuantos los cumpliría en vida y el resto en el más allá, digo yo. A los jueces no los entiendo. O será que los pobrecicos están peleados con las matemáticas. Así que, para que salieran las cuentas, aquellos 829 años debieron rebajarse a 30 años, que es el límite máximo fijado por la espléndida legalidad hispánica, para gloria de chorizos, mangantes, asesinos y seres de bien vivir.


Pero, ya digo, los jueces no saben contar muy bien, y lo que eran unos exagerados 829 años se quedaron en 30 y, por arte de birlibirloque, al final han sido sólo 19 añitos. Más o menos, a un año por cada asesinato que Merceditas escribió con sangre ajena en su valiente biografía. Así que ahora ya está la audaz chicarrona del norte en la puñetera calle y más contenta, claro, que unas castañuelas. ¡Milagros de una justicia española que ni sabe matemáticas ni, en muchas ocasiones, sabe de justicia!


La heroica Merceditas (que todavía está en edad de merecer) ha redimido en la cárcel más de 10 años gracias a que ha seguido siendo tan aplicada como siempre, pero esta vez en los estudios de pedagogía y en las actividades de limpieza, aerobic, mecanografía y fútbol sala, según cuentan las crónicas periodísticas. O sea, que a lo que parece en la cárcel se lo ha pasado tan ricamente: se ha sacado una carrera que podrá desempeñar en un colegio (se supone que enseñará a los pequeñajos cómo enseñar a disparar en la nuca) y ha matado el tiempo (obsérvese lo sutil del verbo empleado) en actividades tan gratificantes como las reseñadas. Y todo ello, gratis total. Los que estamos fuera de las cárceles (¿o, en realidad, somos los que “estamos dentro”?) por aprender mecanografía o aerobic tenemos que desplazarnos y pagar. Merceditas no tenía esos problemas. A dos pasos y sin soltar un duro. Pagábamos nosotros. Así da gusto.


Ahora el Ministerio Fiscal anda intentando inventarse una triquiñuela para que la fulana siga en el trullo. Vamos, que quiere que durante unos cuantos añitos más, Merceditas se saque el doctorado de Pedagogía y la Licenciatura en aerobic, aparte de que siga dejando el retrete de la cárcel como los chorros del oro. Pero ya llega tarde. Y es que muchos de nuestros jueces, aparte de legos en matemáticas y de manga ancha, encima son unos despistados que cuando se dan cuenta han perdido hasta la cartera.

miércoles, 28 de septiembre de 2005

HUGUET, EL GUERRILLERO



Lo prometido es deuda. (Viene del comentario del lunes). Aquí arriba, a la izquierda del dios Maragall, vemos al guerrillero señor Huguet, consejero de Comercio, Turismo y Consumo de la futura nación catalana, comiéndose un discursito. El buen hombre amenaza echarse al monte con sus cuatro camaradas y medio si nadie hace caso a su Estatut. Con esa pinta no parece que pueda ni con las botas, pero en fin…. Pura ópera bufa digna de representarse en el Liceo, ramblas abajo. ¡Qué país y qué paisanaje!

lunes, 26 de septiembre de 2005

¡LA MADRE QUE LOS PARIÓ!

Cuando leo u oigo alguna declaración poco afortunada de algún personaje público, sea un político, un famosete o un tontícola, suelo emplear mi desahogo verbal preferido: ¡La madre que lo parió! No es que la madre del personaje tenga culpa de nada. Es que, al usar dicha frase hecha, pongo de manifiesto que el susodicho no tiene enmienda ni solución. Tendría que volver a nacer de nuevo y eso ya no es posible.


Viene a cuento esta pequeña introducción porque hoy voy a aplicar dicho desahogo a dos personajes de la política española que en las últimas horas han dicho cada uno cosillas la mar de pintorescas, chungas o gilipuerteras. La cosa no va con que sean de una ideología u otra. Simplemente tienen bastante poder y, ya se sabe, cuando eso ocurre se dicen muchas majaderías. Aunque a decir verdad hay algunos que ni fuera de la poltrona dejan de memecear. (Verbo inventado por el muá y que significa “decir muchas memeces”).


Empecemos por el más gordo. Ay, señor, ese conseller de Comercio y dirigente de ERC, Josep Huguet, que ha advertido de que si "falla" el Estatut, (ese coñazo o plaga de estos dos últimos años) se generará una "crisis social" y "guerra civil, entre comillas, en Cataluña; que ERC girará en contra de España como si fuera Els Segadors", la revuelta del siglo XVII contra las tropas castellanas. Cree el gachó que se dedica a hundir el Comercio, Turismo y Consumo catalanes que si no sale adelante el nuevo texto estatutario "la decepción será para el país" y "si Cataluña no tiene Estatut, es el país quien tiene delante un desastre, una crisis social en profundidad". Pero, como no hay dos sin tres, a esta sarta de sandeces ha añadido la tercera: “Es evidente que tenemos algunas llaves, y si entramos en la guerra de partidos porque no hay Estatut... en la guerrilla a nosotros nadie nos gana a guerrilleros”.


El señorito Huguet tiene una pinta física que no le delata ni como guerrillero ni como segador o campesino. (El próximo miércoles haremos unas chancillas utilizando su físico de burócrata de la KGB). Su fijación con el Estatut y su no aprobación roza la paranoia y, francamente, ya no está en edad de echarse al monte, cosa que ni en sus años mozos debió hacer tampoco. Su referencia a la “guerra civil”, aunque sea entre comillas, es intolerable y no comprendo como en su propio partido o en el mismísimo gobierno catalán, sus superiores no le han puesto de rodillas, mirando a la pared y con unas orejas enormes de burro. Aquí el único desastre es él mismo que, por no conocer, no conoce ni a su propio país. Porque cualquiera diría, para quien no conozca Cataluña, que estamos hablando de una región, comunidad o nación que está oprimida bajo la bota del gobierno central y que tiene serios problemas de hambruna, paro, miseria, caos y otras malas hierbas. ¿Sabe este señorito en qué país vive? ¡La madre que lo parió!


Pasemos a la segunda pijadita. Los etarras, esos sementales vascos a los que sólo les cabe una idea entre ceja y ceja (la independencia de “su” país inventado), han cometido este año 23 atentados pese a lo cual desde el partido en el gobierno se sigue pensando que la banda terrorista está de “tregua”. Así que, después de que una furgoneta-bomba con 15 kilos de cloratita destrozara tres empresas del polígono industrial de Avila, el capataz del PSOE, Pérez Rubalcaba, ha pedido la "confianza a los españoles porque el fin de ETA se va a producir". Este hombre, al que cada año que pasa se le pone la cara más avinagrada y la lengua más afilada (excepto cuando se trata de defender a su jefe y a su partido, en que se le cae la baba por las comisuras labianas) valdrá mucho como político pero como vidente es que ni las huele. Para decir semejante estupidez mejor sería quedarse callado. O añadir a la frasecita algún dato concreto para que nos la podamos creer: el año 2050, por ejemplo. El Puñetas, remedando la frase de don Pérez, sí que pide confianza a los españoles porque el fin de Rubalcaba se va a producir. Algún día la palmará como todo hijo de vecino. En cambio lo de ETA es más difícil porque aquí la reproducción asistida hace milagros. Para uno de los que la asisten, ese partido clerical vasco llamado de alias “el PNV”, el atentado de Avila sólo es un "nubarrón". Sus primos tenían que haber puesto la cloratita en el WC de Ibarreche, el jefe, a ver si los destrozos también les parecían una negra nubecilla. ¡La madre que los parió!

viernes, 23 de septiembre de 2005

MODA ANORÉXICA

Cuando en un telediario ves en primer plano un culo masculino o femenino moviéndose a ritmo pedestre es que están echando unas imágenes del último desfile de moda más de moda. No falla. Luego, o antes, las imágenes se van a los pectorales, también masculinos y femeninos, que ya ha llegado la igualdad en el descoque, y allá que vemos el torso bien torneado por horas y horas de gimnasio en ellos y las dos redondeces (poco exuberantes, por cierto) de ellas, insinuadas a través de ropas transparentes o simplemente al viento y a toda vela. No falla, es la moda.


Pero los primeros planos engañan cantidubi, porque las imágenes de planos largos o medios muestran realidades menos atractivas. Para empezar, percibes la totalidad de las perchas humanas que llevan esas ropas tan extravagantes. ¿Y qué ves? Mayoritariamente, maniquíes tan flacas que dan ganas de invitarlas a un buen potaje de garbanzos o a una triple hamburguesa. Puras chicas anoréxicas, que más que desfilar carne y trapos, desfilan huesos. Largos y delicados huesos.


Como las piltrafillas chicas (a ellos todavía no ha llegado la enfermedad) están hechas un cromo, cuando salen luciendo palmito con las prendas correspondientes, cada movimiento de cadera, manos o piernas parece que vaya a ser el último de dicha articulación. Es que uno se imagina a unos cuantos señores o señoras cercanos a la pasarela dispuestos a recoger los miembros desprendidos de las desfilantes. Es por ello que muchas chicas más parecen caballitos trotones que bellas mariposas cuando echan un pie detrás de otro, a veces con un ritmo más de trote que de andante. El culamen se les marcará estupendamente para las imágenes de los telediarios (es la parte del cuerpo más carnosa, pese a la huelga voluntaria de hambre), pero el conjunto corporal tiende a provocar una pena lastimosa al espectador que mira el asunto más como zoólogo que como seguidor de la tontería modil. ¡Con lo buenísimas que estarían estas mujeres en su peso apropiado!


Y eso que, dicen, la pantalla engorda. Pretender que el modelo de belleza femenina sean estas chavalas enclenques y aniñadas es desconocer la realidad, porque los hombres corrientes y molientes se van detrás de unas redondeces equilibradas y de unas carnes femeninas bien prietas. Y con estas modelos (hay sus escasísimas excepciones), el varonil semental más bien pincha en hueso. Así que desde el mundo de la moda se está haciendo un flaco favor (nunca mejor dicho) a la belleza femenina, a la salud y al porvenir de muchas futuras mujeres que ven como ideal lo que no deja de ser una cretinez más de los modistos más afamados. Y no vale argumentar que para llevar sus trapos se precisan cuerpos flacuchos. Primero porque la gente del montón no los tiene, segundo porque más que lucir vestuario a menudo parece que le cuelga o que no existe y porque –digámoslo antes de que se me acaben los renglones- una gran cantidad de los vestidos y prendas que lucen las modelos están pensados para nunca ser lucidos, lo cual se da de bruces con el objetivo aparente: crear moda.


La cretinez de la moda imperante en las pasarelas de más postín roza con la anorexia mental, que hace juego con la física de las modelos y con el patetismo de dar publicidad a unos eventos (el último, el famoso salón Gaudí de Barcelona) por parte de los medios de comunicación, que ni se merecen ni se recomienda visto lo que se ve. Pero en fin, allá cada cual. El Puñetas ve en este absurdo mercadeo de culos, huesos, trapillos y anorexia una prueba más de que cuanta más inutilidad y absurdidez hay en una cosa, más cancha se le otorga por parte de los impresentables de siempre. Digo yo que entre el modelo estético de Rubens o de Botero y los esqueletos adolescentes de estas obrerillas de la moda, habrá un término medio. ¿O no?

miércoles, 21 de septiembre de 2005

A FARRUQUITO LE CRECEN LOS ENANOS



Para los lectores foráneos que no sepan quien es Farruquito, se lo voy a resumir en un periquete. Verán qué bella historia.


Farruquito es un bailaor de la cosa flamenca que se hizo muy famoso a partir del 30 de septiembre de 2003. La causa fue muy simple: atropelló a un peatón y lo mató. Circulaba a 80 kilómetros por hora en una calle con limitación a 40. Se saltó un semáforo en rojo antes del atropello. Se saltó varios más cuando salió huyendo. No tenía carné de conducir, pese a lo cual conducía un BMW. A los seis meses del hecho, y cuando la policía ya le acusaba tras seguirle los pasos, declaró un poquito sobre el accidente mortal. Por de pronto, insinuó que quien conducía era un hermano suyo, menor de edad, para que así no hubiera posibilidad de castigo. El coche ya lo había arreglado y mentido en el taller acerca del origen de las abolladuras y rasguños.


Sólo con estas cuatro pinceladas la mar de gloriosas, ya todo el mundo sabrá quien es Farruquito. Le pusieron una fianza, la pagó y siguió bailando por ahí como si tal cosa. Oiga, y la gente acudiendo en masa a verlo, por aquello del masoquismo o la idiocia. Por fin se celebró el juicio y una juez con muy poco juicio lo condenó a dos penas de 8 meses cada una por delitos de homicidio por imprudencia grave y omisión del deber de socorro. Porca miseria. El escándalo se oyó hasta en Groenlandia. Con cien mil euros de nada, como indemnización a la viuda, se dio el tema por zanjado, pues nadie espera que al bailaor le puedan meter mano en el futuro otros jueces más valentudos, de plantearse recursos.


Ahora el camarada acaba de casarse por todo lo alto en un festejo en el que había previstos 600 invitados, pero más de mil personas se colaron por allí (algunas hasta escondidas en los maleteros de los coches). Vaya ganado. Y no crean, había invitados de alto copete que fueron a pasarlo tan ricamente: actores, famosos y hasta alguna política con algo de fuste. Pero casi todos ellos se quedaron con la miel en los labios porque los que se apuntaron de invitados sin haberlo sido se les adelantaron y se comieron hasta las piedras. Asaltaron la cocina y a los camareros. Desbarataron el escenario del banquete, tan lujosamente preparado. Un desmadre total, acorde a tan excelso personaje. Eso sí, antes de todo se celebró una ceremonia religiosa ante el Cristo de los Gitanos de Sevilla, quien es de suponer perdonaría al novio por sus hazañas pasadas, haciéndose solidario con la permisiva jueza de lo penal. Luego los invitados se desplazaron a una finca de un pueblo de Sevilla, donde se organizó un espectáculo de baile de caballos para los novios. Todo muy popular y típico. Aunque el banquete fue un desastre, la juerga duró toda la noche. Como Farruquito se había aprendido la lección tras aquel maldito (para el peatón muerto, claro) 30 de septiembre de 2003, el bailaor aguantó estoicamente el desbarajuste, no salió corriendo de allí, no acusó a nadie sobre el desaguisado y unos con la barriga más llena que otros, todos se fueron finalmente a sus casas vivitos y coleando.


Después hubo paz y aquí no ha pasado nada. A ver para cuando es el divorcio y se monta otro numerito. Todos los que le vengan al bailaor serán pocos, porque la mayor pena que le ha podido caer no ha sido la ridícula que le puso la jueza, si no que de ahora en adelante todo le va a salir tan mal como en la boda. Y es que se cuenta por ahí que alguien de su misma raza gitana le ha echado un mal ojo. Seguiremos atentos al circo.