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miércoles, 17 de marzo de 2010

DÁNDONOS POR EL IVA

Imaginemos a un señor que, por manirroto, inepto y tontoelhaba, se gasta todo el dinero que cobra cada mes. Incluso más. Llegará un momento en que sus excesos  acabarán con todo su saldo bancario, incluyendo un remanente de antaño fruto de una herencia recibida de un tío de América. El caballerete, agotados los ahorros, solicitará varios préstamos que le permitirán proseguir con su vidorra de bon vivant, especializada en el mucho gasto y mucho cuento. Incapaz de renunciar a la querida, el cochazo último modelo, las raciones de gambas y de Jabugo, las invitaciones a todos los camaradas de la oficina, las obras de caridad, etc, nuestro intrépido y desnortado señor, don Gastón Despilfarrete, acabará teniendo unos indicadores económicos merecedores de pasar por la UVI. Tarde o temprano sus finanzas harán crack-catacrak y todo se irá a la merde.

Para dar aún mayor dramatismo a nuestra imaginaria historia, agravaremos el crack económico del inteligentísimo Sr. Gastón situando la acción en unos años en que los telediarios de las telecacas se llenan de lúgubres palabrotas: crisis, deflación, paro… Una gravísima tormenta económica mundial que todo el mundo vio venir… menos él, claro, tan inteligente y tan suicidamente optimista. El desenlace más cruel llegará un día en que, al asomar su careto por entre los visillos del salón, nuestro señorito protagonista descubra que hay en la puerta varias decenas de cobradores del frac dispuestos a trincarle del pescuezo y ponerlo cabeza abajo para ver de sacarle la poca calderilla que aún pudiera quedarle en los pantalones. Piden su cabeza porque le debe dineros hasta al pobre de la esquina.

Llegados a este punto desconozco qué final es el más apropiado para esta historieta, tan antigua como el mundo. Tengo claro que el señorito Gastón, con sus últimos euros, compra una escopeta. Para pegarse un tiro, pues sabe que es la salida más honorable a su mala cabeza. O quizás, para salir a la calle y atracar comercios, supermercados y a gente común a fin de poder recaudar los fondos que permitan superar su anémica situación económica y que le ayuden a proseguir su vidorra de toda la vida.

Ahora dejémonos de aires peliculeros y bajemos a la tierra. ¿Y si el señor de más arriba fuese el actual gobierno de España? ¿Qué haría en una situación de bancarrota? Dado que “suicidarse” no entra en sus cálculos (aquí no dimite ni dios, aunque haya quedado demostrada por fas y nefas su ineptitud e inutilidad), la opción más lógica –la esperable por todos- es que el Gobierno se aplicará afanosamente en buscar dinero hasta debajo de las piedras, recaudando todos los fondos posibles para aminorar el déficit, disminuir el paro y sanear la economía. Para ello el bendito de Zetapé no tendrá más remedio que hacer de malo malísimo echándose a los hombros la escopeta de los impuestos,  disparando el IVA a todo bichejo viviente que se mueva por el cortijo nacional, consuma pobres rodajas de mortadela, consuma riquísimo cochinillo asado.

Al final los heridos por el incremento del IVA seremos todos (mal de muchos, consuelo de tontos), aunque unos lo seremos más que otros. Será la sangre de los más inocentes (parados, jubilados, trabajadores de nómina…) la que permitirá hacer la transfusión económico-vital que resucitará al actual muerto viviente de “nuestra” economía, que es la “suya”. Es posible que muchos de los donantes acaben por palmarla. Su muerte (anemia aguda, dictaminará la autopsia) será considerada “patriótica” y hasta merecerá un lugar destacado en el BOE, aunque anónimo. En fin, la historia de siempre, sólo que esta vez protagonizada no por un despiadado y durísimo hombre de derechas de toda la vida sino por un señorito (con los miembros y miembras de su Corte) que presume de ser el hombre más justo, sensato, cabal e izquierdoso que parieron los siglos. Dejando a un lado el gran debate intelectual de si no tendrá este buen señor un serio problema de lateralidad ideológica, confundiendo las churras con las merinas, lo cierto es que con ese dinero extra recaudado a tiro limpio de IVA es posible que las cuentas públicas empiecen a cuadrar de nuevo y el chiringuito no se venga completamente abajo, aunque hay cientos de malandrines que opinan lo contrario. Seamos optimistas: si todo va bien, tal como tiene previsto el Gran Líder, podrían regresar de nuevo aquellas noches y días de farra en que se repartían regalos, prebendas y bicocas a tutiplén: cheques bebé, ordenadores gratis, propinas de 400 euros, miles de euros a fondo perdido para averiguar el sexo de los ángeles, etc. 

Bien, a esta política del sablazo (sin objeción que valga, estaría bueno) y hasta del trinque, destinada a esquilmar el bolsillo de todos los ciudadanos del país (pero especialmente de los más necesitados), la Corte del nuevo faraón la ha llamado “subida de impuestos para el bien de todos los españoles”. Es el colmo del cinismo y la provocación por parte de una clase gobernante que presume de mear colonia. Vale que a cada cual (mayoritariamente gente que vive con lo puesto y poco más) nos den con el IVA un par de meneos más hasta alcanzar el orgasmo impositivo del 18 %. Donde manda patrón, ya se sabe, no manda marinero aunque el mar está lleno de patrones tirados por la borda en una noche de luna nueva. Vale que es dinero para subvencionar el paro, para hacer autovías, para pagar la sanidad pública. Aunque sabemos que con ese pretexto hay paletadas de pasta que se gastan de manera superflua, en coñas marineras, corruptelas, etc, si algo de pedrea cae en hospitales y escuelas, menos dará un pedrusco. Vale que la patrulla de progresistas de cartón piedra y escayola que nos desgobiernan (que se creen que Marx trabajó en el cine) sean niños de papá y no estén acostumbrados a recortar gastos, caprichos y fruslerías, apretarse el cinturón y comer lentejas. Vale todo eso y más. En su paciencia infinita el Puñetas es capaz de comprender a cualquier prójimo, aunque sea el gobierno más mediocre de la reciente democracia, porque la tarea de la gobernanza no es nada fácil y a ti te encontré en la calle electoral, lo cual son palabras mayores.  Vale que te vale...

Vale que don Zapa nos dé por el IVA junto a sus chaqueteros amigachos de Coalición Ganaria y del PeneUbre. Este país ha logrado recuperarse de cornadas más graves. Ahora bien: por lo que no paso y lo que no tolero –uno tiene su honrilla- es que estos cantamañanas nos tomen encima el pelo afirmando que lo hacen “por nuestro bien”. Eso, señoritos y señoritas mías, lo tenemos que decir NOSOTROS. A ver si se enteran de una puñetera vez que la ciudadanía no es imbécil, que tiene criterio propio, sentido común y hasta un cerebrín más dotado para ciertas cosas –la economía, obvio es- que ustedes, gobernantes y gobernantas de la nada. Basta ver cómo han acabado dejando la economía de este país, hecha unos zorros y zorras, para darse cuenta que el mejor bien que podrían hacernos a algunos de NOSOTROS es marcharse a freír espárragos. Convoquen elecciones o, todavía mejor, que vengan otros más capacitados de su mismo partido a poner paz y orden en el desmadre. Haberlos, “haylos”, aunque en un partido demasiado escorado hacia el culto al líder y la unanimidad más cerril (prietas las filas) abrirse paso con espíritu crítico y valentía torera es pedir demasiado. Al fin y al cabo,  como decía Carlitos Marx, el de los libros y no el del cine, en última instancia lo que condiciona altamente la realidad es el pesebre. El que se mueve no sale en la foto de la marisquería.

Ay, políticos de cartón piedra y escayola, a dónde nos estáis llevando y NOSOTROS con estos pelos… Como escarpias, por supuesto… Claro que peor está Grecia. O Lituania. O Cuba… ¿Eh, que sí?

jueves, 11 de marzo de 2010

PARIDAS INFANTILES (2 de 2)


PENSAMIENTOS Y GREGUERÍAS

A mi amigo el profe le gusta poner en un brete a sus alumnos y de vez en cuando, utilizando como pretexto y ejemplo las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, les pide que escriban ellos mismos frases similares. Me ha pasado una pequeña selección y aquí escribo algunas de las más ingeniosas. Ahora le toca al nivel de 6º de Primaria.

Eres más vago que la quijada de arriba.
Tienes cabeza para sujetar tres pescuezos.
EL culo es un flotador para el cuerpo.
Los brazos son dos gusanos colgando.
Los pelos son el abrigo del cráneo.
Las pestañas son el parabrisas del cuerpo.
Las uñas son las faldas de los dedos.

Las venas son las carreteras de la sangre.
Las orejas son nuestras antenas parabólicas.
Los pies huelen a queso semicurado.
El pelo es la selva de la cabeza.
El ombligo es el botón que se abrocha en la tripa.
La muñeca es el juguete del brazo.
El cuerpo es una marioneta que maneja la vida

El 4 es la silla de los números.
La H es la escalera del alfabeto.
Los pingüinos son los camareros del Polo Norte.
Las pirámides son las jorobas del desierto.
La carretera de los aviones es el cielo.
El sol es la calefacción del cielo.
La O es el balón del abecedario.

El 8 es la gafa de los números.
El estuche es la despensa de los colores.
Portugal es la nariz de España.
La goma es el tiburón del lápiz.
El corazón es la batería del cuerpo.
El sol es la bombilla de la Tierra.
Un piso es un gigante donde en sus tripas vive gente.

La tormenta es el mosqueo de Dios.
Los rayos son las espadas del cielo.
Las nubes son el camuflaje del cielo.
La luna es la dentadura blanca de la noche.
Los charcos son las piscinas de las hormigas.
Las estrellas son los pendientes de la luna.
El aire es un suspiro del Sol.

miércoles, 10 de marzo de 2010

PARIDAS INFANTILES (1 de 2)


EN LOS EXÁMENES

Le he pedido a mi profe de cabecera que me pasara algunas frases, ocurrencias o disparates de sus alumnos para reflejarlos en esta bitácora en dos entradas sucesivas. Y mi profe me ha pasado una pequeña selección. Aquí presento varias respuestas elaboradas por chavales del nivel de 5º de Primaria en diversos exámenes del Área de Conocimiento del Medio. Todas son verídicas como la vida misma.

** Hay tres tipos de salud: social, mental y fraternal.
** Cuatro órganos genitales masculinos: voz, pene, pelo y espalda.
** Dos cuidados de los órganos genitales: no poner la ropa muy estrecha y cambiarnos continuamente.

** Diferencia entre vena y arteria: Que cada una va por su lado.
** Tipos de dientes: Colmillos, muelas y paletas.
** Cosas beneficiosas para el corazón: Ropa interior de abrigo, ropa no ajustada y cuando tengas un dolor o inflamación acude al médico.

** ¿Para qué sirven las cejas? : Para dar mas volumen a tu cara, es decir, para estar más guapa.
** Los tres rasgos singulares del hombre: Que el hombre tiene muchas diferencias de las mujeres. El hombre vino del mono.
** ¿Qué pasa en un infarto?: Que si no echas la parte del cuerpo mala, se pudre y eso lo provoca.

** Explica qué es un movimiento involuntario: Estás en la calle chispea la información va al cerebro y abres el paraguas.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

CRUCIFIJOS EN LAS AULAS: ¡MÁS MADERA, QUE ES LA GUERRA!



Hace unos días supimos de las últimas intenciones del gobierno pesoero que nos distrae en las duras tardes de invierno: regular la temperatura de lugares de ocio, grandes almacenes, oficinas, etc para que ni en verano ni en invierno se traspasen ciertos límites termométricos. Todo sea por el ahorro energético y el cambio climático, aunque haya que contratar a miles de inspectores para velar por las calenturas y enfriamientos del personal. Por Cataluña los fúnebres chicos de ERC andan en un tris de lograr un viejo sueño infantil: prohibir las corridas de toros. Y es que la “fiesta nasional” es muy sangrienta y a ellos –seres puros y virginales- el sufrimiento del toro les corroe mucho las entrañas. Hoy se han aliado en el Congreso ambas fuerzas politiqueras para cerrar un nuevo trato conjunto, dando otra vuelta de tuerca a las prohibiciones, que es lo que más les calienta las pajarillas de un tiempo a esta parte: fuera los crucifijos de las aulas porque atentan contra los derechos humanos y la salud de los tiernos infantes.

Uno ya creía que serían habas contadas los colegios públicos de este país que aún tienen crucifijos en las paredes pero quizás ande equivocado y ahora resulta que los profesores españoles se han vuelto rabiosamente religiosos y los han recolocado encima de la pizarra a ver si así la chavalería se asusta un poco viendo al dios crucificado y, temerosa de una vida eterna en el calurosísimo infierno, les dejan dar clase. También es posible, según me cuenta mi Sitel particular, que muchos de esos crucifijos estén todavía colgando de una alcayata porque en los Centros educativos no hay nadie encargado de ese menester: los conserjes, porque no entra en su convenio colectivo y los profesores porque ellos ya tienen bastante con limpiar todos los días su mesa y silla, que hay que ver lo mal que lo hace la empresa de limpieza del Ayuntamiento. Hasta es posible que muchos de esos crucifijos estén esperando el momento del descuelgue en cuanto a ese mismo Ayuntamiento se le ocurra pintar las aulas, que ya va para veinte años y por ellas no ha pasado una brocha, ni gorda ni fina.

Estas minucias, como es lógico, no tienen porqué conocerlas sus ilustrísimas señorías de la Nada. Ellos sólo tienen una misión galáctica que realizar: prohibir todo lo posible. A los que les gustan los crucifijos, a quienes se “orgasman” viendo una corrida de toros, a los frioleros o calurosos… Toda su misión se reduce a un solo mandamiento (laico, por supuesto): inventarse problemas donde no los hay. Cuantos más problemas crean, más les necesitamos para que los resuelvan. Pero como son gente hiperactiva y muy emprendedora, lo habitual es que la ratio de problemas solucionados/problemas abiertos sea de 2 a 6, como si se tratase de un partido Madrid-Barça, cosecha del 2009. Mientras la madeja se enmaraña cada vez más y ni dios sabe la hora que es, nos entretienen con la Champions y el porno del Plus y la Sexta. Que es de lo que se trata pues mientras el personal de a pie se pelea por la entrepierna y las emociones fuertes (aborto, religión, memoria histórica, economía sin sostén y otros grandes temas tratados a decretazo limpio), ellos, pescadores avezados, aprovechan para llevarse las ganancias típicas de todo río revuelto. Como son profesionales del tejemaneje, se forran a manos llenas. Aunque eso sí, si algunos son pillados con las manos en el bolsillo ajeno, el libro de estilo aconseja contraatacar con las siguientes palabras mágicas: “pues más se forran los otros…”. 

Regresemos, no perdiendo el hilo, al nuevo episodio de la guerra de las galaxias: el crucifijo de las aulas, que alguno todavía habrá por ahí. El escenario de la batalla contemplará dos ejércitos enfrentados: los unos mandando a las brigadas operativas para retirar el pecaminoso símbolo cristiano, que será enviado a la planta de reciclaje para reconvertirlo en bombillas de bajo consumo bendecidas con agua bendita, o sea, minero-medicinal; y los otros, dispuestos a defender el honor patrio y religioso repartiendo cristazos a diestro y siniestro. Y mientras, los niños y adolescentes, viendo el edificante espectáculo en vivo y en directo como si fuese un episodio más de “El Internado” o de “Gran Hermano, versión 8.547”.

La religión, a los templos, ha dicho doña Leire Pajín, jefezuela de la Nada Masturbatoria. Pues dígaselo también a los miles y miles de musulmanes que viven en España, a ver qué les parece la idea. Y a los de otras religiones, quizás más discretas pero no menos obcecadas en sus ideas. O haga como los suizos, impulse un referéndum para que podamos votar las gentes de bien contra los crucifijos, los minaretes, los toros, el fútbol, la rosa, el libro y la calefacción en invierno. O póngalo en los papeles antes de las elecciones próximas para que así cada cual sepa qué demonios vota, que luego resulta que siempre se la dan con queso y por detrás.

Y digo yo, ¿no sería más inteligente y sensato que las paredes de las aulas se llenasen de toda la simbología que quisiesen los profesores, los alumnos, los padres de las criaturas, el Consejo Escolar, el Gobierno Autonómico, el Ayuntamiento, la Iglesia y hasta el mismísimo personal de la limpieza? Paredes enteras llenas de crucifijos, minaretes, posters de Messi y Cristiano Ronaldo, grafitis, cacas de perro, carteles de la Pajín y su jefe, un fermoso toro de Osborne, el picarón careto del ERCiano del Carod Rovira, la foto del alcalde, restos del polvo que no se barre nunca del aula, el divino esqueleto semidesnudo de la última cagamandurrias de la academia de Fama y, en fin, todos los símbolos multiculturales y multi representativos de esta sociedad hispánica tan feliz y tan contenta por ser la Jauja del Planetucho Tierra.

Oigan, si es por dar ideas democráticas y chiripitifláuticas, esto ha sido sólo un aperitivo…

PD: El "problemón" ni siquiera es original. Lean con deleite y placer nuestro comentario “Meapilas hipócritas y crucifijos en las aulas” parido allá por el 23 de junio de 2006.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

ATAQUE DE CUERNOS



En las últimas semanas al aburridísimo y gubernamental periódico EL PAIS –puente de mando del grupo PRISA y empresas varias- le ha entrado un horripilante ataque de cuernos y se ha puesto a criticar furibundamente a su antigua pareja de hecho: el gobierno psocialista de Zetapé. La relación ha empezado a romperse porque hay “otra” rival, más joven, guapa y dicharachera, llamada Mediapro y cía (diario Público, La Sexta…). Los últimos favores del gobierno psocialista han ido hacia su nueva amada dejando de lado a la que hasta ahora había sido la niña –ya con canas- de sus ojos. Así que el cabreo de la vieja señora es de los que hacen época.

La gota que ha colmado el vaso de las desavenencias conyugales ha sido la puesta en marcha de la TDT de pago. La vieja señora prefiere seguir siendo ella solita quien mangonee en la casa televisual. Esto ya no es posible. Incluso la primacía que durante años ha mantenido la susodicha puede irse al garete más pronto que tarde. (De hecho, a su hijita más carera, Digital Plus, lleva buscándole novio desde hace meses para ver si así la larga de casa y le evita pérdidas millonarias). Total, que la buena señora, acostumbrada a ser ella la que disfrutaba en exclusividad el monopolio y el amor gubernamental psoero, ha agarrado un tremendo ataque de cuernos y por su boquita de piñón –tan comedida siempre a la hora de hablar de los políticos de la presunta izquierda-  está echando espumarajos, ranas y culebras sin parar. En balde, por cierto,  porque el nuevo Don Juan, don Zapatero –tan risueño y ligón- ya tiene una moza audiovisual más joven, fresca y cachonda con la que poder hacer encajes de bolillos y mentiras más primorosas, aunque siempre con el fútbol como materia prima fundamental, dada su característica actual de actuar como adormidera de las conciencias. (Con lo de Gol TV –como antes con el Canal Plus- se les vuelve a ver el plumero a estos progres de salón, capaces de ofrecer en tropecientos canales todo tipo de ligas, torneos y deportes pero ni uno sólo de debates, de educación o de cultura autóctona monda y lironda. El pueblo, cuanto más dormido e inculto, mejor. En esto coinciden plenamente con los conservadores, los mediopensionistas y los cortijeros de la periferia y el extrarradio). 

De la jugada de los cuernos se han dado cuenta hasta en el “The New York Times” (con lo lejos que está Yanquilandia), pues relaciona la «extraña ruptura» con la TDT de pago. Ahora resulta -El País dixit, muy enfadado- que don Zapatero no es tan buen gobernante (amante fiel) como nos lo había venido vendiendo en las últimas temporadas. La cosa va de despecho, claro, por lo que hay que comprender a la señora. Durante treinta años ha sido el ojito derecho de los gobiernos psocialistas quienes, a cambio de pregonar lo maravillosos que eran, la colmaron de regalos y baratijas: la cadena SER, Canal Plus, la Cuatro… Y para ella solita, con lo cual amasó una fortuna y un imperio que llegó a ser la comidilla del barrio, extendiendo el negocio a otros lugarejos del planeta. Tanta ambición y prepotencia ha acabado por pasarle factura en el  desamor y en las finanzas, así que el futuro no será de hambruna pero tampoco para tirar los cohetes a los que estaba acostumbrada.

¿Y qué vio doña Prisa en los ojos morenos del Psoe para liarse con él tan acarameladamente desde la Transición, aunque siempre presumiera –hipócritamente- de “independencia” frente al Jefe? Desde luego no fue la ideología pues ni el señor Polanco (q.e.p.d) ni el señorito Cebrián nacían en plena democracia. Más bien procedían de la noche oscura del franquismo donde hicieron sus buenos negocios y carguetes. El flechazo vino porque los dicharacheros chicos de Felipe González and company andaban huérfanos de medios de comunicación adictos –su diario “El Socialista” no lo compraban ni los militantes-, así que el matrimonio de intereses con Prisa era perfecto: tú cuentas al mundo mundial lo que nos interesa que cuentes y a cambio vamos tomando decisiones para engordar tu cuenta de resultados. Ni ideología ni leches sexuales, lo que siempre ha pasado en las familias bien: matrimonio por conveniencia. Hasta que hubo relevo generacional  en el partido y el gobierno psocialista. La querida vieja, egoísta, soberbia, menopáusica y derrochadora ya no sirve más que para una charleta nostálgica de fin de semana. Hay tantas chorbas lozanas, impudorosas, cachondas, de carne dura y salvaje con las que poder establecer una relación más acorde a los tiempos… Tras diversos coqueteos, se eligió a una que ofrece plenas garantías (ciega obediencia). Todo habría seguido más o menos igual (un “menage a trois” bastante descafeinado) si no hubiera pasado lo que pasa siempre en estos casos: el Jefe empieza a decantarse claramente por la más jovenzuela y divertida a la que comienza a colmar de regalos y favores … en detrimento de la señora  de toda la vida, que empieza a verse relegada a un papel secundario. 

El Puñetas comprende perfectamente la dura actitud de El País –portavoz de la vieja señora-. Yo habría hecho lo mismo. Lo que no puede vender al gentío es que la han dejado en la calle y con un palmo de narices, como si sus amoríos hubiesen sido siempre platónicos. La mayoría de los ciudadanos no nos enteramos casi nunca de nada –a ello colabora, entre otros, el País- pero no tenemos un pelo de tontos. La pareja de conveniencia practicaba mutuamente un negocio de lo más lucrativo para ambas partes. Sin más amor que el dinero y el poder, que al fin y al cabo unen mucho, bastante más que el sexo. Pasados los años, es normal que llegue la traición por una de las partes, normalmente por aquella que tiene la sartén por el mango y corta el bacalao. La parte abandonada o relegada a quedarse en un segundo plano lo menos que debe hacer es sufrir en silencio y no darnos la tabarra con sus rencillas y revanchas a quienes no pintamos nada en estas  viejas historias de lujo y pasta. Desde luego, a los lectores de comunión diaria con el País los va a convertir en carne de psiquiatra: ¡este no es mi país, que me lo han cambiado!     

domingo, 28 de junio de 2009

TEMPORADA 08-09: CINCO VIÑETAS EJEMPLARES

Mi personaje favorito.
En todos estos años le hemos dedicado 13 articulillos puñeteros. Al final don Zeta se lo ha llevado de nuevo a los madriles quitándonos el placer de tener sus desastres para nosotros solitos. Como homenaje aquí va esta viñeta altamente definitoria del personaje, publicada en esta temporada cuando el nuevo “Estatut” de Andalucía vino a consagrar al río Guadalquivir como andaluz.


La crisis que nunca se fue.

Por mucho que digan, la crisis nunca se fue. Ni cuando, ufanos y mentirosos, nos hablaban de ir hacia el “pleno empleo”.  Lo novedoso de la variante de crisis de ahora es que también la padecen algunos bancos y más  empresarios de lo habitual. El pueblo llano, como siempre, sigue con una mano delante y otra detrás.


Sube el índice per cápita de cretinos.

Ya es algo científicamente demostrado: cada día aumenta en un 2 % el número de cretinos del mundo. Muchos beben exclusivamente en el mundo de internet, del móvil y de las nuevas tecnologías. Empiezan a parecerse sospechosamente a una tecla. Durante la temporada tuvieron mucho éxito las quedadas interneteras. Así las retratamos con nuestra habitual mala leche…


Pronto habrá una ministro bebé.

Avisamos que pronto se llevará la ministra bebé. Ya tenemos varias adolescentes, a pesar de que ronden los 30 tacos pero don ZP, amante de los records, pretende ir más allá. Eso, al menos, nos tememos. ¿La materia prima? En la cantera de los partidos hay muchos aspirantes a los que no les  importaría asistir a los Consejos de Ministros y Ministras con un chupete en la boca. Y es que tanto tragar y tragar dentro del partido irremediablemente acaba por infantilizar al personal. Para chupar bien de la teta del poder hay que obedecer ciegamente… (Dedicada la viñeta a nuestras admiradas Aído, Chacón, Leire Pajín y muchas otras semi olvidadas en las autonomías periféricas).


Un poco de humor negro.

El que no se consuela es porque no quiere. ¡Positivos, siempre hay que ser positivos, carísimos hermanos paganos!

miércoles, 13 de mayo de 2009

CUENTO PARA ENTRETENER (2 DE 2)

 
-¿Ha tenido buen sueño el señor?
-He dormido estupendamente, Sancho. No hay nada como hacer las cosas bien hechas y saber que la felicidad de millones de hipotéticos votantes depende de las sabias decisiones de uno…
-Mire vuesa merced que el patio está revuelto y que conviene ser un poco autocríticos. Que yo voy al mercado, entro en las tabernas y paseo por el extrarradio y no vea lo que se cuenta de usted. Que si sólo veía molinos de viento cuando en realidad era una crisis de caballo; que su  bálsamo de fierabrás está muy bien para un rato pero lo mejor sería no tener que usarlo por culpa de las palizas que da el paro…
-Es que, además de ignorantes, son unos desagradecidos. Pero así es la vida, amigo Sancho, una ingratitud detrás de otra. Mira tú a los vecinos de palacio que ahora, cuando llega el momento de apretarse un poquitín el cinturón, me dejan solo, como si fuera un apestado. ¡A mí, que tantos favores y dádivas les he dado en los últimos cuatro años! Pero yo a lo mío, que la historia pondrá a cada cual en su sitio.
-Señor, deje de lamentarse que ese no es su estilo y cuénteme que nuevas ideas se le han ocurrido hoy.
-Pues verás, Sancho. He pensado dar unos maravedíes a todos aquellos vecinos que decidan comprar una carreta nueva. Y a los que, pese a eso,  no puedan costeársela les voy a hacer participar en un sorteo de cien carretillas.
-Pero lo suyo parece una tómbola, señor. Si no toca un pito, toca una pelota…
-Ah, ¿tú también con el mismo cuento que maese Durán i Lérida? ¿No te habrás vendido al enemigo y actúas de espía ante mis propias napias?
-¡Me ofenden sus dudas sobre mi lealtad casi perruna, señor! Cierto que todavía estoy esperando que me nombre Emir de la Alianza de las Civilizaciones, como me prometió, pero seré su fiel servidor hasta que nos echen del palacio… 
-Muy agradecido, Sancho. Perdona ese lapsus de sinceridad (bueno, quiero decir, de duda ante tu servicio fiel). Como te decía, además de lo de ayudar a mis convecinos a la compra de una nueva carreta para ver si así se anima el patio, he pensado que ya que la publicidad de la TVE la van a pagar los de la interné esa, qué menos que compensemos a muchos de ellos –los que acuden a desasnarse a las escuelas e institutos- con un buen ordenador portátil, que ahora hay unas gangas muy gangosas…
-No es mala idea, señor. Pero debería de pensar un poquito más en la vidilla de la vida, ya sabe, algo para mejorar el sexo de los angelitos… porque ¡menudo porvenir les espera viendo el que actualmente tienen muchos de sus padres!
-Precisamente en eso había pensado anoche cuando interrumpimos nuestra charla de palacete. Ya bastantes problemas tienen los padres con lo suyo para que encima se tengan que preocupar de los problemillas de sus hijos. Así que he pensado que, aprovechando la nueva ley del aborto para el pueblo,  las adolescentes de 16 años podrían hacerlo –si lo precisan- sin necesidad de que sus padres y madres se enteren, no necesitando su permiso para tan importante decisión. Quiero, además, que des órdenes para que ese nuevo anticonceptivo llamado del día después se pueda expedir en los kioskos de la salud, antes llamados farmacias, y que a ningún boticario se le ocurra negárselo a una menor de edad. Así evitamos otro problema más a los ya demasiado estresados padres y madres…
-¡Pero qué listo es vuesa merced! ¡Le beso los pies y lo que haga falta, lumbrera, que es usted un lumbrera! Supongo que el siguiente paso será rebajar la edad del voto a los 14 años para así poder recoger las nueces…
-Eso, caro Sancho, será cuando me ponga manos a la obra en la reforma constitucional, pero para eso todavía falta que llegue mi tercera legislatura y lo haga con mayoría absoluta…
-Pues para eso, señor, será preciso que cuando se acabe la segunda la crisis de los demonios haya remontado el vuelo. El gentío no va a seguir conformándose con más bálsamo de fierabrás…
-Lo de la crisis esa es pan chupao, Sancho. Para finales de año no queda de ella ni las raspas. ¡Que te lo digo yo, hombre, que te lo digo yo!
-Dios le oiga a vuesa merced. ¡Dios le oiga!
-Por supuesto que me oirá. Y si no, lo demandaré al Supremo…

domingo, 10 de mayo de 2009

CUENTO PARA ENTRETENER (1 DE 2)

 
El ingenioso hidalgo se levantó aquella mañana más optimista que nunca. Había leído las últimas encuestas y todo le iba viento en popa: la primavera acariciaba el paisaje, había bajado el precio de los dentífricos, el Barça caminaba directo al triplete y al árbol seco del jardín le habían empezado a salir unos brotes verdes. Llamó al mayordomo, al que llamaremos Sancho si ustedes no mandan otra cosa.

-A ver, Sancho. Hoy estoy pletórico. Mi cuerpo pide otra nueva iniciativa de magia potagia de champion lí. Ya la vida es bastante dura entre estas cuatro paredes (salvo cuando salgo de mitin por esos pueblos de dios) para que encima estemos llorando por las esquinas y rincones como hace esa mayoría que no sabe disfrutar de las alegrías y beldades que porta la vida. Anoche vi un partido en la BBC y, oye, ni un gramito de publicidad en sus venas. ¿Podríamos hacer algo parecido en nuestra querida RTVE?
-Mire, señor, que la cosa no está para seguir confundiendo las churras con las merinas. Que la plebe empieza  a darse cuenta que para el puchero sólo hay garbanzos y algún trozo de tocino viejo… Mire que, aunque parezca tonta, cualquier día de éstos se cabrea y nos va a mantear bien manteados…
-Siempre tan pesimista y antipatriota, Sancho. Manda que en unos cuantos meses TVE se despida de los anuncios publicitarios (salvo los institucionales míos, claro está).
-¿Y quién va a pagar lo que deje de ingresar por la publicidad, mi señor? Mire que aunque usted sepa convertir los panes en peces y cuatro más cuatro en nueve, tanto ir a la fuente mágica puede hacer que el cántaro acabe haciéndose añicos… Podríamos rebajar los cuantiosos sueldos y gastos que en esa Santa Casa disfrutan sus ocupantes. Incluso mandarles que le den un poco al cerebro y se inventen programillas baratuchos  y cultos…
-¿Pretendes decirme acaso, fiel Sancho, que algo va mal en mi Mancha particular? Me he enfrentado a molinos mucho peores que éste y de todos he salido vencedor. La TVE funciona muy bien como está, salvo los dichosos anuncios. La gente necesita divertirse, pasarlo bien, consumir y esas cosas. Todo lo que alimenta el cerebro daña la fantasía, el optimismo, la felicidad… Mi querido Sancho: estás demasiado apegado al terruño. Haz como yo, piensa en esa pobre gente de ahí afuera, esa que sólo necesita un poquito de sexo y fútbol para ser ya feliz. Quita la publicidad de nuestra televisión pública.
-No es por contrariarle pero aquí los únicos que van a salir ganando van a ser los de las teles privadas…
-Es verdad, pero la pública ya es nuestra. Así, de paso, conseguimos que lo sean las otras, aunque ya sabes –en confianza- que dos de ellas son casi de la familia…
-Pues entonces que paguen un porcentaje de sus nuevas ganancias. ¿Y el resto del parné, de dónde lo sacamos, señor mío?
-Pagarán las telecos, esas que van a su aire y que se están forrando con los piratas de la interné y los adolescentes del móvil.
-Señor, que ya sabe usted que son unas vampiresas y que al final quienes pagarán el pato, o sea, la TVE, serán esos piratas y los papuchis de esos mocosos analfabetos…
-¿Pero cómo te atreves a hablar así, Sancho de mis entretelas? Los piratas son gente honrada y los adolescentes son gente seria y responsable…
-Bueno, bueno, yo sólo sé que a muchos se les van a romper las cuerdas vocales de tanto gritarle a vuesa merced por culpa de esta idea tan mágica.
-Ah, si es por eso, no te preocupes, Sancho, espérate a mañana que verás qué nuevas ideas se me han ocurrido…

CONTINUARÁ...

martes, 27 de enero de 2009

EL ACONTECIMIENTO (1 DE 2)

¡Tolón, tolón, tolón!

La voz sonora y grave de la campana del Ayuntamiento de Piedragorda tiñó con su ritmo monótono, pero bien audible, el cielo azul de aquel mísero pueblo. Sus habitantes, como accionados por un misterioso y profundo resorte, abandonaron con prontitud sus labores y obligaciones cotidianas tomando pronto las de Villadiego (la calle por la que se desemboca a la plaza del Ayuntamiento).  Sólo los duros de oído, tirando a sordos, se quedaron con los brazos cruzados y sin hacer nada, porque como apenas oyen nada… Sin embargo, pronto comprendieron lo que tenían que hacer.

-Pero, ¿qué haces ahí parado y sin arreglarte, abuelete? –gritaba un mozalbete travieso al padre de su padre.
-Pues, ¿qué pasa, jovenzuelo? –respondía el abuelo unos minutos más tarde, después de haberle hecho repetir al chaval diez veces la pregunta.
-¡Tolón, tolón, tolón! –volvía a gritar el mozo, acompañándose de ilustrativos gestos.
-¡Ah, el tolón, tolón! ¡Haberlo dicho antes, caracoles!

Esta reacción general de afluencia inmediata hacia la plaza del Ayuntamiento no se hizo esperar, pasase lo que pasase…

-¿Oyes, Manolo? –preguntó la mujer del lechero a su marido (el lechero, naturalmente)- ¿Oyes? Nos llama el Ayuntamiento…
-Nos llama la vaca, mujer. Seguramente tendrá ya las tetas a rebosar.
-¿Olvidas que hoy es su día de descanso, según marca el convenio, y que por tanto no va a dejar que le manejes las ubres? –le replicó la mujer.
-Pues tienes razón, querida. ¡Nos llama el Ayuntamiento!


Dándole una patada al cubo de agua con que estaba adulterando la leche, se fue con su esposa a la Plaza Mayor para no perderse el acontecimiento anunciado. El barbero tampoco le fue a la zaga:

-¡Pero hombre - protestó el cliente- ¿cómo me va a dejar a medio pelar?
-Vuelva usted mañana y le pelaré la otra mitad –le respondió el barbero blandiendo en la mano izquierda la navaja de trasquilar.
-¿Pero usted comprende –volvió a protestar el cliente- que yo puedo salir así a la calle, con una patilla más larga que otra y con más pelo en el cogote que en la coronilla?

Pese a las protestas el barbero no dio un tijeretazo más y colgando en la puerta el letrero “Cerrado hasta que se vuelva a abrir” se largó con pelo fresco en dirección al Ayuntamiento. Algo parecido sucedió en la tienda de comestibles:

-Pero deme usted ya ese medio litrejo de vino…
-Lo siento, señora. ¿No ha oído usted el tolón, tolón?
-Sí, lo he oído, pero no creo que tarde usted mucho en despacharme medio litro de tintorro…
-Lo siento, señora, venga usted mañana.
-En fin –dijo resignada la mujer- esta noche beberemos agua…
-No se preocupe, que no notará mucho la diferencia… -terminó por decir el dependiente, medio cabreado.

Este fenómeno de abandonar todo lo que en ese instante se estaba haciendo para acudir a la llamada tolón, tolonera, ocurrió en todo el pueblo. La madre que estaba dando de mamar al pequeñuelo cortó el suministro lácteo y lo depositó en la cuna al cuidado del gato. El joven que estaba haciendo “pis” en ese momento, aligeró la evacuación para no perderse ni pizca del acontecimiento. La muchacha que estaba hablando por teléfono con su novio le dejó  a medias la declaración de amor:  "te quiero más que al Real Madrid, pichurri". El practicante, que estaba en esos momentos poniendo un par de banderillas en el trasero del director del banco, le abandonó dejándole el par a media asta.  En fin, nadie quería perderse el solemne acontecimiento que iba a tener lugar en la Plaza Mayor donde se ubicaba el Ayuntamiento. Incluso el dentista del pueblo, que estaba sacando la muela del juicio a la directora del psiquiátrico, pretendió interrumpir la extracción para asistir al acontecimiento.

-¿Pero cómo la va usted a dejar a tres cuartos? –le espetó el marido, que era matemático.
-No se preocupen. Si dentro de media hora estoy otra vez de vuelta…
-¿Y si se muere?
-¡Que espere un poco, oiga! ¡Tampoco es mucho lo que le pido!

El matemático sacó una navaja de 42 centímetros de larga por 6 milímetros de ancha y el dentista no tuvo más remedio que chincharse. Cuentan las crónicas que, a consecuencia de la frustración, días después le entró una depresión de caballo. El acontecimiento anunciado hizo perder la chaveta a más de medio pueblo.
CONTINUARÁ...

jueves, 15 de enero de 2009

DRAMA AEROPORTUARIO EN TRES ACTOS (3 DE 3)


Ya estás por fin en el avioncico. Media hora para poner tu maletita de mano en el oportuno compartimento. El personal se fía cada vez menos del control del equipaje y siempre lleva unas mudas, o medio vestuario encima, por si las moscas.  Tras la hazaña de encontrar un hueco para tu maletita, te sientas como puedes. Encajonado, como los toros. Así vas a ir todas las horas que el piloto quiera. Tus rodillas atraviesan la paletilla  del viajero de delante y el olor del sobaquillo del pasajero de al lado te llega con todo su glamour. ¡Menos mal que en el otro lado tienes la ventanilla!  Aunque no puedas abrirla…¡un aroma menos! Como tengas que ir al servicio en pleno vuelo, para salir de tu asiento,  vas a tener que hacer más virguerías que un acróbata del Cirque du Soleil.

-Señorita, ¿cuándo nos dan la prensa y el zumo de naranja? –pregunta un pasajero ignorantón.
-Uy, señor, eso es la prehistoria de la aviación. Ahora no le damos ni los buenos días.

Por fin parece que el cacharro volador subirá a los aires. Echas una ojeada a la ventanilla y ves que, después de todo, has tenido mucha suerte con que el avión estuviese justo al lado de la puerta de embarque. En el horizonte se adivinan varios autobuses atiborrados de pasajeros en busca del avión situado en el extremo más lejano del aeropuerto. Vuelves la vista al pasaje, que todavía anda algo incrédulo:

-¡No es posible, señorita! ¿Pero de verdad que vamos a volar ya? ¿No será una putada más de la compañía?

Por una vez la ficción coincide con la realidad. ¡Volaaaaamos! Quedan horas de camino pero como todo el personal está fatigadísimo por la larga espera, pronto el avioncejo será una enorme cama repleta  de sueños y ronquidos. Esperemos que los pilotos no se duerman también. Qué majos… No queda más remedio que enviarles buenas vibraciones…

Cuando te despiertas observas que el avión está atravesando una nube. Jodé, si ya estamos cerca del aeropuerto de destino… El personal empieza a desperezarse. Algunos han puesto hasta el despertador. ¡Si se fiarán poco de la compañía aérea! Tras el aterrizaje (esperamos volver a verles nuevamente, dicen los muy cínicos) llega el momento más sublime del viaje. El climax. ¿Encontraré  las maletas en la cinta, se habrán quedado en Madrid, estarán haciendo el Dakar o las habrán tirado por la escotilla de emergencia? Y si no aparecen, ¿qué va a ser de mí? ¡Con los sobrecitos de jamón y de chorizo que traía en ellas para abaratar la manduca y comer medio decente!

Miras, remiras, la cinta deja de moverse y allí te quedas anonadado, apesadumbrado, agilipollado, amargao… ¡Mis maletas! ¿Qué coño han hecho con mis maletas? Los peores augurios se han cumplido. Revisas todas las cintas de alrededor, te tientas la ropa, sí estoy aquí, pero ellas no están… Al fin reaccionas, te diriges al mostrador de reclamación de equipajes (el único que siempre está abierto, por algo será) y rellenas el PIR, un parte de irregularidad de equipajes, que todos los días rellenan regularmente miles y miles de personas en todo el mundo. ¡Así de bien hacen su trabajo quienes se ocupan del tejemaneje de las maletas! Luego sales a la calle convencido de que eres el ser más desgraciado del mundo. ¡Consuélate, tontaina: a esas mismas horas un ejército de pasajeros estará pensando de sí mismos igual que tú! Mejor que empieces a convencerte de que, aunque hayas escrito en el PIR tu dirección de hotel y el número del móvil, nadie se dignará llamarte para decirte cómo va la desaparición maleteril. Siempre serás tú quien deba llamar, interesarse, rogar y clamar porque muevan el trasero y hagan que las maletas te las devuelvan sanas y salvas. Nadie te dirá los derechos que tienes por la pérdida o la demora y tú te las verás y desearás para ponerte en contacto telefónico con un robot que repetirá monocordemente: “Estamos intentando localizarlas. Permanezca a la espera”. ¡Y una mierda! –tronarás lleno de ira-. ¡Yo soy el que paga la factura telefónica!

Sí, amiguito, te tratarán como si tú fueses el responsable de la pérdida del equipaje. Con un poco de suerte te la encontrarán, sin darte explicaciones sobre las causas del extravío. Si tienes más baraka, te las remitirán al hotel justo una hora después de que hayas cogido un taxi para el regreso a casa. Lo mismo tienes una flor en el culo y te las pierden del todo. Son así de irresponsables. Te consuelas pensando que las pobres estaban ya muy baqueteadas. En cuanto a la ropa, pasada de moda. Del jamón y el chorizo, alguien dará cuenta o, quizás logren encontrarlas cuando aparezca el hedor de su descomposición.  Osti, lo mismo te ponen una multa entonces por llevar mercancía prohibida. En fin, si no aparece tu equipaje, no esperes reclamar: siempre faltará la dirección a donde hacerlo, el departamento apropiado o, si consigues superar este primer peldaño, lo mismo te faltan  papeles y justificantes sumamente imprescindibles. Lo mejor hubiera sido hacer un seguro previo pero has llegado tarde, infeliz, que en vez de a Cuba, a Londres, a Berlín o a la Cochinchina, deberías haberte ido a pasar la semanita de las vacaciones a Jabalcuerno del Porrosillo, donde se está muy bien y la vida es más barata. Que, a ver si te enteras, la RENFE de ahora no es lo que era, que ya tenemos hasta trenes velocísimos… Así que déjate de pajarracos metálicos y pajarones bípedos aeroportuarios y pásate al AVE.

-¡Ostras, que no pasa por Jabalcuerno...! Pues no me va a quedar más remedio que coger mi cuatro latas y echarle 20 euros de gasolina súper…

(Decididamente, chaval, serás capullo hasta que te mueras…)

martes, 13 de enero de 2009

DRAMA AEROPORTUARIO EN TRES ACTOS (2 DE 3)


Ya estás en la sala de embarque. Aquello tiene un bullebulle que no veas: anda más transitado que las taquillas del Bernabéu en día de Champion. Miras a las pantallas y tu vuelo sigue en stand by. Mosqueado, preguntas a una señorita que pasa por allí.

-¡Oiga, yo sólo soy la señora de la limpieza…! –te recrimina indignada.

Empiezas a mosquearte. La hora de embarque está cercana y todavía no hay ni rastro de tu vuelo. Parece que no eres el único. Allí todo el mundo anda de cabeza averiguando sobre lo suyo.

-¿Tiene usted la amabilidad, señorita, de indicarme –si no se le sabe mal y entra en su sueldo- dónde cojones está escondido o perdido el avión que tenía que tomar ayer por la tarde con destino a Jabalcuerno del Porrosillo?

La dama ni se digna contestar. A la susodicha,  Iberia (un suponer) no le paga para resolver las dudas de los pasajeros. Además, a ella tampoco le informan sus superiores, así que aquí no hay tío páseme usted el río. En vista de lo cual no tienes más remedio que intervenir, suplantando a la susodicha.

-Oiga, señor, me parece que usted se ha equivocado de edificio. Lo suyo corresponde a RENFE y a una estación del ferrocarril.

Entonces el tío se pone hecho un basilisco creyéndose que eres el jefe del aeropuerto, cuando a ese nadie le ha visto nunca el careto. Al final, con el cabreo del ignorante y el tuyo, estáis a punto de hacer un asalto de lucha libre, pero la campana os salva.

-¡Din, don! Aviso a los pasajeros del vuelo 75.689 de la compañía JIJI-AIR, con destino a Groenlandia. Tengan la amabilidad de pasar al iglú nº 7, desde donde serán embarcados ipsofacto. Repetimos ahora el aviso, pero en el idioma de los pingüinos: ¡Brrr, aggg, piffff!

Todo mentira. Piensas: mentira podrida. Se inventan un vuelo ficticio para que la gente se crea que todo funciona normalmente menos en el vuelo que a ella le ha caído en desgracia. Vuelves a mirar la pantallita de marras y compruebas que pone algo. Retraso, claro. Dos horitas de retraso para ir abriendo boca, porque luego añadirán otro par y así hasta que tu ansiado pajarraco metálico aterrice procedente de su anterior destino. La gente acude en masa a los mostradores de información donde se da de todo menos información. ¡Estás en un aeropuerto, macho, ciudad sin ley en donde se pierden los aviones, las maletas, los pasajeros, los bocadillos de tortilla y hasta la policía! Si tienes suerte te darán un vale para que te compres un periódico (atrasado, claro) y puedas adelantar doscientos trece puestos en la cola del WC.

Te entretienes mirando la cristalera que da a las pistas. De pronto ves a tus cuatro maletas encima de un motocarro. Las reconoces porque las pobres están llorando de pena y claman tu nombre y apellidos. No hay nada que hacer. Ahora las agarran y, pumba, las tiran brutalmente a otro motocarro  que, a continuación, se las lleva a un avión cercano. Lloras como un bebé viendo su desgracia. De pronto, caes en la cuenta: no puede ser que ellas lleguen a Cuba antes que yo…. Sí, sí, a Cuba… A China se las llevan, por equivocación o porque allí las pagan más caras.

Seis horas más tarde tienes una intuición: tu avión acaba de aterrizar, listo para llevarte a tu caribeño destino. Lo has adivinado porque una bandada de pajaritos (vulgo, pasajeros) ha acudido en tropel al mostrador de la hipotética puerta de embarque.

-Tranquilos, señores y señoras. Yo sólo soy el marido de la hermana de quien tenía que estar aquí. Mi cuñada está de baja médica y me ha pedido que le recoja el cortaúñas que se dejó el otro día al lado del micrófono. ¡Buen vuelo, señores y señoras!

Otro fiasco. Pero la esperanza es lo último que se pierde y cuando menos te lo esperas, salta la liebre en forma de buena noticia:

-¡Din, don! ¡A ver, los pasajeros del vuelo 89.385! ¿Se puede saber qué demonios hacen ustedes? ¡La tripulación les estamos esperando en el avión desde hace la friolera de ocho horas! ¿Pero por qué son tan irresponsables? ¡Llevamos ocho horazas tirados en el frío compartimento del Airbus 969 esperando su embarque y ustedes, hala, dale que dale mirando las pantallitas y preguntando a cualquier hijo del aeropuerto! ¡Si es que dan ganas de abandonar esta bendita profesión con viajeros así! ¡Leñe, vayan al mostrador 92.376, donde les está esperando nuestra más guapa azafata y nuestro más musculoso azafato!

Y qué vas a hacer tú y todos los que te acompañan en busca del vuelo perdido. Pues agachar la cabeza, coger otra vez más el equipaje de mano (callos tienes ya en las manos de tanto moverlo de aquí para allá y de allá para aquí) y buscar el mostrador indicado. Con un poco de suerte lo mismo hasta aparece. Y entonces, sí, por fin, habrás conseguido lo que te proponías, chaval: ¡volar y tirarte una semanita de plácidas vacaciones en otro rincón del mundo gracias a tu compañía aérea favorita! (¡Pero qué inocente sigues siendo, capullo!). 


CONTINUARÁ...

domingo, 11 de enero de 2009

DRAMA AEROPORTUARIO EN TRES ACTOS (1 DE 3)

 

Uno de los mejores inventos del sadismo humanoide son los aeropuertos: esas ciudades en miniatura llenas de algunos pajarracos y muchos pajaritos, donde los primeros hacen su agosto a costa de los segundos. En ocasiones, los pajaritos (o sea, los pasajeros) acaban fritos  de asco, indignación o cansancio.

Estos días muchos ciudadanos están sabiendo de primera mano cómo se las gastan en algunos aeropuertos, especialmente el de Barajas, aunque no es el único. Si en días de normalidad climatológica el viajero es tratado, más o menos, como si de un bulto más se tratara, cuando se juntan las nieves, las huelgas de celo de algunos pilotos intocables, el descontrol organizativo de Aena y el trato acostumbrado de muchos trabajadores del lugar, mejor olvidarse del vuelo y acudir al cine a relajarse un poquito viendo una película de terror: la realidad siempre superará a la ficción.

Desde el momento en que pisas las dependencias de un gran aeropuerto tómate por un pájaro desplumado. Ya sueles llegar mosqueado pues el taxista te ha cobrado el desplazamiento desde casa a precio de bellota cuando el kilometraje no pasaba de vulgar jamón de york. A continuación deberás realizar una carrera de fondo –se recomienda el uso de  zapatillas deportivas- por decenas de pasillos, vericuetos y laberintos hasta dar con la ventanilla apropiada donde habrás de hacer la cola de rigor.

-¿Y todos éstos vamos a caber en el avioncico? –preguntas sorprendido al que te precede.
-No se preocupe: a los que sobremos nos acomodarán en el vuelo de la semana que viene.

Tras la espera de rigor, te plantas ante la señorita o señorito de turno a ver si tiene piedad y te da un asiento de la parte delantera del avión, que cuando llegan las turbulencias el pajarraco se mueve un poco y a ti te da un acojono que no veas. Mejor estar cerca de los pilotos…

-Sólo me queda el asiento del retrete delantero y dos plazas en la bodega del equipaje. Usted mismo…

Maldices tu mala suerte y coges la tarjeta de embarque mientras despides apesadumbrado a tus cuatro maletas (jodé, una muda limpia para cada día de la semana, qué menos…) pues te imaginas los maltratos que pasarán las pobres en las siguientes horas y, lo que es peor, desconoces a dónde irán a parar gracias al organizado descontrol de equipajes del aeropuerto y de las compañías aéreas. Rezas cuatro  padres nuestros ya olvidados y te encaminas hacia el control de pasajeros tras recorrer otro par de kilómetros. Viajero no primerizo, pasarás olímpicamente de la comida que se sirve en los tugurios por mala, cara y de difícil digestión. Cuando estás a diez kilómetros de altura, tu estómago lo     que desea es tranquilidad y no echar horas extras triturando algo incomestible tomado  en tierra aeroportuaria.

En tu largo caminar ojeas las pantallas donde aparecen los vuelos más próximos. Tranquilo, chaval, te dices. Mientras que estoy aquí, dos horas antes de la salida, mi avión debe andar todavía por Londres, Paris o Berlín, así que adivina tú el porvenir de puntualidad británica que me espera. Pasemos cuanto antes el duro trance del control de pasajeros, que cada vez está más peliagudo. Entonces tu corazón empieza a latir aún más deprisa ante la visión de unos tipos y tipas disfrazados de guardias jurados que te van a cachear hasta los higadillos. Te quitas todo lo metálico, cinturón incluido, ropa de abrigo también y, más convencido que un creyente, ríes por lo bajini:

-Rabia, rabiña, que no me vais a encontrar nada metálico…

Ingenuo de ti. Siempre habrá algo que habrás olvidado de quitarte. Esos botones metálicos de los calzoncillos, ese piercing en la tercera vértebra intercostal, esas tijeras para cortarte las uñas de los pies aprovechando el vuelo…

-¡Piiii, piiiii! ¡Malandrín a la vista!

No pudo ser. Quizás sean los zapatos, que llevan algo metálico en los cordones… Y te los tienes que quitar, claro…

-Pero, oiga, que el suelo está muy frío y los calcetines los llevo algo agujereados y olorosos…
-Si quiere volar, ya sabe, pobre mindundi. Queremos comprobar que usted no es un terrorista islámico disfrazado de vulgar padre de familia, barrigón y distraído.
-Pero es que las normas dicen…
-Qué normas, bobo, qué normas… Si quiere llamo a los guardias civiles, que esos son todavía más exigentes…

Ante amenaza tan soberbia, y dado que tú sólo quieres ir a Cuba una semanita para disfrutar de la vida y de unos cuantos polvetes a la salud de Fidel Castro, agachas la cabeza, te quitas los zapatos y lo que haga falta. Y tranquilo, eh, que en unos meses el chequeo será mucho más limpio: un escáner mostrará al guarda jurado todas las vergüenzas que se esconden debajo de tu ropaje. Ese sí que te va a dejar en pelota picada. Próximamente en sus pantallas.

Cuando por fin recuperas tu dignidad perdida en los zapatos, das un suspiro profundo y te felicitas: sin novedad en el frente aeroportuario. (¡Pero qué inocente eres, capullo!)
                                 
CONTINUARÁ...

sábado, 13 de diciembre de 2008

EL PUÑETAS VISITA EL PARLAMENTO

La semana pasada nos dio por hacer un viaje a Madrid para visitar el Parlamento español. Sinceramente, cuando llegamos, no esperábamos ver allí presentes a todos los diputados y figurantes. No faltaba ni uno, oiga. Y eso que llegamos tempranillo.

-Vamos a ver si cazamos a los absentistas, hacemos una foto de los escaños vacíos y escribimos un articulillo en plan denuncia.

Qué va. Allí estaban todos, bien vestiditos y peinados. Sospeché que mi visita había sido previamente filtrada por Jesusito, un amigo mío de altos vuelos y bajas camas. Habían actuado como cuando se sospecha la llegada de una alta autoridad a la oficina (el jefe, su señora o su querida) y todo el mundo llega antes de la hora, bien acicalado y con la sonrisa profidén para causar buena impresión.

En cualquier caso, allí estaban todos, más chulos que un ocho, enfrascados en un debate importantísimo para la salud del país.

-¡Y tú más! –escuché nada más llegar al Congreso.
-¡A mí no me dices eso en la sede de la soberanía popular!
-¡Mentira! Aquí la soberanía es socialista, no del partido popular! –clamó un camarada, levantando las gafas de las páginas del diario El País.
-¡Deja de leer el periódico, bellaco, y así sabrás de qué va el debate! –le reprendió un diputado pepero, rojo (con perdón) de ira.
-¡Esto no pasaría con un parlamento republicano! –terció un señor con una pegatina de IU en la solapa.
-¡Muera el Borbón! –se oyó proclamar, botella de güisqui en mano, a un tío con bigote parecido a Tejero, pero sin tricornio.
-¡Vale, señores, vale! ¡Haya tranquilidad! –Era el señor Bueno, perdón, quiero decir, Bono- No cambiaremos el mundo ni nada si no cambiamos nosotros los primeros.
 
Vi que en esos momentos el personal paró en seco, se puso a pensar y debió de decirse: “No he entendido lo que quiere decir el ghandi este, pero suena bien…”  Fue el momento en que todos reanudaron sus labores cotidianas: unos retornaron a la lectura de la prensa del día, otros empezaron a levitar (creo que eran los del PNV), algunos entornaron los ojos y los más empezaron a preguntar al de la claqueta lo que había  que votar a continuación.

Iba a aprovechar entonces para echar una ojeada a los urinarios (dime como tienes el meadero y te diré lo gorrino que eres) cuando una luz límpida y cegadora se cernió sobre mi augusta persona. Una silueta algo evanescente empezó a humanizarse ante mis propias narices. ¡Era don Zapatero! Su amplia sonrisa de piano de cola y su mirada marina me conmovieron. Quedé hipnotizado. Yo, que tengo más vuelo que toda la NBA junta, era todo un flan.

-¡Bienvenido, Puñetas, a esta tu casa! ¿Cómo estás? ¿Te apetece un cafelito? ¿Y la familia, necesita 400 euros? ¿Precisas un crédito blando al 2 %? Pídeme lo que quieras, amigo…
-Yo…, es que… -balbuceaba como si de pronto fuese un bebé.
-Ya sé que estás impresionado de verme y que la emoción te embarga, pero dime algo… Las cámaras están recogiendo la imagen, hay doscientos micros esperando una palabra tuya y como no digas nada vas a quedar como un idiota…

¡Qué tipo! ¡Qué psicología, qué mundo, cómo sabía provocarme cariñosamente para que aquello no quedase en fiasco!

-Me gustaría tomar un vaso de leche con colacao, un vasito de anís de El Mono y un bollo suizo  –dije, sacando fuerzas de flaqueza.

Todos rieron la salida, excepto Alfonso Guerra, algo envidiosillo. Nueve segundos más tarde  -cuando se acabaron las fotos- el Presidente se fue a una urgente reunión sobre el próximo partido Barcelona-Real Madrid. Volvió la normalidad a mi cuerpo serrano y pude por fin sentarme discretamente en el palco de invitados para presenciar la continuación del orden del día. Y allí estuve hasta que terminaron los discursos. Comprobé lo que ya sabía: que los unos y los otros afilaban las lenguas viperinas pero luego todo quedaba en dimes y diretes sin importancia. Gente civilizada, oyes, no como los vecinos de mi comunidad.

Cuando salí a la luz del sol dispuesto a recorrer las calles de Madrid -aún con el riesgo de encontrarme a Esperanza Aguirre contando una vez más su heroica salida de Bombay- giré la vista hacia los leones del Parlamento. Les guiñé un ojo de complicidad.

-Esos de ahí dentro son como niños pero no tenemos otros y los necesitamos. Vosotros, que sois gente del pueblo, cuidadlos, por fa.
-Sí –creo que quien hablaba era uno de los leones-, ahí dentro se mueve mucha carnaza  pero a nosotros nos tienen a palo seco, con zanahorias y cacahuetes.

Jodé. Llevo pensando en la dichosa frase toda la semana. ¿Qué coño querría decir aquel leoncete pueblerino?

martes, 25 de noviembre de 2008

YA NO SE PUEDE IR AL PLENO NI VESTIDO DE ROMANO...

Atiborrados de información sobre la alta política y los grandes meneos nacionales, a veces deberíamos mandarlos a paseo y centrarnos en lo que ocurre a pie de calle, en cualquiera de los miles de pueblos de este país. Así que hoy nos hemos ido a Valdepeñas, no a beber tintorro del bueno, si no al Pleno del Ayuntamiento donde –según leo en ADN- se ha armado una gorda. Y todo porque un concejal del PJL (Pueblo, Libertad y Justicia) se ha presentado a la reunión vestido con una túnica blanca, a modo de senador romano. Los 72.400 euros de retribución bruta que recibe el alcalde piensa éste que le otorgan la suficiente autoridad para expulsar del Pleno a dicho concejal, quien protestaba reivindicando la “libertad” de la que adolece desde que fue elegido en las últimas elecciones municipales con algo más del 8 % de los votos de su pueblo.

El alcalde psocialista también dispone de una amplia mayoría (15 ediles frente a los 5 del PP y uno de PJL), suficiente para imponer al díscolo concejal del PJL la forma de ir vestido. (Oiga, como si va disfrazado de lagarterana… Mientras vaya limpio y educado...). Pero es que -a tenor de lo que éste manifiesta en una página web, con fecha de abril de 2008- parece que el equipo de gobierno, encabezado por el alcalde, le está ninguneando demasiado. (A veces los jefecillos locales son más duros de pelar que los nacionales…). En este enlace, fechado en abril pasado, pueden leerse algunas quejas del edil del PJL, algunas bastante razonables y que ilustran mucho sobre al talante talentoso del alcalde. Con la avanzada edad que parece tener el concejal liberal, no creemos que lo suyo sea el llamar la atención de su pueblo yendo disfrazado de romano al Ayuntamiento. Es más, algunas de las cosas que dice y se leen en la página de su partido nos resultan bastante refrescantes y oportunas. Tenemos la impresión de que el hombre está bastante  cabreado con el trato que se le dispensa y por eso ha explotado de manera tan llamativa. ¡Marchando una de romanos! 

Como era previsible el alcalde, apelando al bochorno que le producía la situación, “que no se merecen los ciudadanos” -explicó el portavoz correveidile, y poniendo por delante del carro al buey de la dignidad, que quien manda se vuelve la mar de digno (excepto para subirse el sueldo 12.000 euros de golpe), expulsó al díscolo concejal utilizando el procedimiento habitual del diálogo bien entendido: a mí los guardias y ese, a la calle. Los alegres chicos del PP también acabaron largándose en solidaridad con el romano y por otros perendengues previos, típicos de la soberbia de unos y otros. Desde aquí proponemos que no basta con presumir de buen vino en el municipio si no se utiliza en su principal órgano de gobierno como recurso de buena compañía y sosiego para que todos se lleven bien y arrimen el hombro común al pueblo. Una copichuela previa al orden del día e incluso en medio del espectáculo plenario le sentaría divinamente a la corporación municipal actuante, animando a la deseable y civilizada entente cordiale, aunque tengo la impresión de que a los unos y a los otros lo que más les priva es el anís cazallero, ese que nubla un poco la vista y los sentidos, preámbulo luego de la bronca, de la marejada y del “tú más”. 

domingo, 2 de noviembre de 2008

LOS ALEGRES CHICOS DEL CORDÓN SANITARIO

 

La expresión del “cordón sanitario” (una gilipollez como otra cualquiera) se puso de moda con el Pacto del Tinel de hace unos años, para aislar al PP en la política catalana. Ya  estaba aislado desde hacía mucho tiempo pero los camaradas de la izquierdona más rancia del país querían demostrar que ellos no tienen complejos en usar el bisturí y la mascarilla contra todo lo que consideran que va en contra de sus intereses.

La última semana el diario ABC ha publicado que Ernest Benach, el presidente del Parlamento catalán, ha tuneado su A-8 oficial (110.000 euros del ala para que vaya a gustito de casa al trabajo y viceversa) con unos  “extras” –incluido un reposapiés- que han costado una miseria: veinte mil eurillos. Como en este país hay gente que se escandaliza por todo, el bueno de don Ernesto -al que siempre vemos en el palco del Camp Nou y del Espanyol ejerciendo de President- ha tenido que llevar de nuevo el Audi al taller para que le quiten los añadidos. Ya no podrá ver la tele en el puto coche ni escuchar el MP3 a todo gas ni escribir los discursitos institucionales en la mesita escritorio, camino del Parque de la Ciudadela. Menos mal que no se le ha ocurrido a nadie el pedirle que vaya en Metro al trabajo, o en su propio coche, como hace todo quisque e hijo de vecino. Menos mal que todavía hay clases, unas con más dignidad que otras. La clase política, por ejemplo…

Poco después el mismo endemoniado periódico (que encima es monárquico) denunciaba que el vicepresidente Josep Lluís Carod Rovira –Pepe Luí para los amigos-, del mismo partido “republicano” que don Benach, oh casualidades de la vida, se beneficia cada año de unos míseros 21.000 eurillos en dietas y gastuchos de desplazamiento. Eso sin contar con lo del coche oficial (adivina, adivinanza: ¿será otro Audi-8 o un Fiat Punto?) y lo del chofer correspondiente, que eso de que un mandatario conduzca su propio coche no se ha visto  ni en el Congo ni en la Conchinchina. 

Algún día habrá que escribir un poquillo sobre el matrimonio civil de nuestros políticos (de todas las castas y gobiernos) con los coches oficiales Audi, pero mientras llega ese divertido momento, es preciso saber qué reacción han tenido los aludidos camaradas. Por de pronto, se han cabreado –y con razón-  porque algunos periodistas les acusan de manirrotos mientras que el pueblo soberano que tanto les adora e idolatra las está pasando canutísimas por la maldita crisis.  ¿Por qué no van a poder darse el gustazo de ir desde el pueblo a Barcelona y viceversa con los piececitos bien recogidos en el anchuroso Audi o con las dietas bien amarraditas en la cartera? Pero, ¿no los votan para que hagan eso? ¿Pero es posible que haya todavía alguna gente envidiosa y puritana que vea escándalo en esas bagatelas?  No lo entienden, y por eso se han cabreado. Y claro, se han sacado de la manga otro nuevo cordón sanitario.

Para ello han recurrido a su primo de Zumosol, el presidente de ERC, don Juanito Puigcercòs, colega mío en el nombre de pila y en salir en defensa de los pobres, desvalidos y muertos de hambre. Como era previsible ha sacado ese talante sectario, troglodítico y rebuznero de las grandes ocasiones, envolviéndose/escondiéndose tras la bandera y la patria, para pedir un cordón sanitario para el ABC. Si ahora, que todavía es casi un don nadie, saca a pasear estas democráticas maneras e intenciones, no quiero pensar qué sacará de la chistera el día en que su partidín tenga una mayoría absoluta en Cataluña. Se empieza aplicando el “cordón sanitario” al enfermo y se le acaba mandando a la “cámara de gas”.

¿Quién dijo que la Inquisición ha muerto?      


== VIDEOTECA ==

LOS FABULOSOS CADILLACS - LA PARTE DE ADELANTE
Donde se ponga un Cadillac... La letra viene de perilla...



KNIGHT RIDER - WHAT I'VE DONE
El coche fantástico ha tenido sus hijitos, aunque siempre preferiremos el original.

martes, 28 de octubre de 2008

CHORRADA CONFUSO-REFLEXIVA SOBRE LOS TIEMPOS CAMBIANTES

Hubo un tiempo, que duró mucho tiempo, en que los cambios se veían venir a lo lejos y daba tiempo para enfrentarse a ellos o asumirlos. ¡Qué tiempos tan redundantes! Hasta los cambios más radicales y revolucionarios se vislumbraban a tres leguas. Hoy, en este mundo desnortado y desequilibrado en que vivimos, a veces te enteras de que algo gordo ha cambiado a tu alrededor justo cuando ya ha pasado. Es el movimiento continuo hacia ninguna parte, el cambio permanente de la nada más vacía y tontuna. Compras una tele o un ordenador o cualquier cacharrete y ya lo adquieres viejo, desahuciado, pasado de rosca, aunque te lo estén vendiendo como la novedad más novedosa. Así que no nos enteramos de la misa, ni de la mitad.

Éramos la maravilla de la economía mundial y en un pis pás, zacatrás, al foso de los leones. Te comprabas un pisazo y un cochazo a precio de oro porque podías permitírtelo y, en poco menos de lo que canta un gallo, ahora te enteras que eres un insolvente, que estás en el paro y que hasta una lata de sardinas es un objeto de lujo. Vivías en una nube algodonosa cuando, pumba, de golpe y porrazo, se ha convertido en una tormenta perfecta. Sin olerlo. No te valen ni los tropecientos asesores y expertos, ni tus cincuenta masters sobre cómo adivinar el futuro sin morir en el vano intento. Nada, eres un pobre hombre o mujer al que ya le ha abandonado hasta la mascota. ¿Y cómo puede ocurrirle esto al inteligentísimo humanoide, dios de dioses, dueño del cielo y de la tierra? Pues sencillamente porque ya han conseguido que seas una máquinita más, de esas que se programan en un laboratorio repleto de publicistas y fontaneros y que –como todo el mundo sabe- son idiotas perdidas en cuanto le quitas las pilas o desenganchas de la corriente. Nos han programado con una basura tecno-ideológica de tienda de todo a cien, que abotarga el cerebro y hasta los sentimientos. Vemos sin ver, sentimos sin sentir y sólo sabemos que no sabemos nada, justo cuando ya no hay solución. Entonces hay que resetear el sistema, repleto de porquería y desechos que a nada conducen: hipotecas subprime, globalizaciones tercermundistas, desarrollo sosteniblemente insostenible, trolas a precios de saldo, ideas de barro -cocido en un estudio de televisión- y servido a domicilio en el sofá del dulce hogar. Como siempre, el tipo al que le ponen la cornamenta por montera, es el último en enterarse. Cuando quiere darse cuenta ya se ríen de él hasta los ciervos más torpes.

Como hacemos el mundo a nuestra imagen y semejanza, tenemos el planeta y el clima que nos merecemos: hechos la picha un lío. Ayer estábamos tomando el sol en la playa y hoy, si no sacamos el abrigo, la palmaremos de frío. En cuestión de horas hemos pasado del tórrido verano al invierno más crudo. De la sequía más montaraz a ahogarnos bajo tres metros de agua. De creer en algo sólido aunque más falso que Judas (que somos los reyes del mambo), a constatar que lo único seguro es que somos carne de croqueta. Del totum revolutum, sin solución de continuidad, al revolutum totum: el carrito de los helados y, dos metros más allá,  un tío vendiendo castañas asadas;  un comercio con bikinis a precio de saldo y, justo al lado, otro con abrigos rebajados de pieles sin piel. Un despiporre, una mezcolanza, un guirigay, un follón en el que los  vividores de aguas revueltas pescan a sus anchas gracias a la programadísima confusión y caos del hombrecillo corriente y de la mujercilla moliente. Nuestra clásica naturaleza (tan en vías de extinción como el trabajo bien hecho) se cortocircuita con tanto cachondeo, pero esa reacción es el canto del cisne.  También el palmípedo caerá en el puchero. Lo que unos pocos malprogramados inútiles llamamos “memez”, la gran mayoría sincroprogramada lo define como “progreso y cambio”. Tantos siglos de lenta evolución y arduo afán civilizatorio para acabar no sabiendo ni la hora que es porque los tecnócratas nos la cambian cuando les sale de sus bajos más bajunos. Bush, Sarkozy, Pu Chi Min, Putinov, Zapatero...: no nos salveis del caos, por favor. Dejad que nos licuemos solos... 

martes, 7 de octubre de 2008

UNA HISTORIA MUY MONA

Publicado en la sección de "Reir" de "Webalia", me parece que muestra muy didácticamente una parte de la cruda realidad económica, que es de risa pero también la mar de seria. Lo incorporo a estas Paridas haciéndolo mío -corrigiendo sintaxis y añadiendo algunos detalles puñeteriles- al tiempo que felicito calurosamente  a su ingenioso autor o autora.

"Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido. Se instaló en el único hotel que había y puso un aviso en el periódico local indicando que estaba dispuesto a  pagar diez dólares por cada mono que le trajesen. Los campesinos, que sabían de un bosque cercano repleto de gráciles monos, salieron corriendo a cazarlos. El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 dólares cada uno.

Poco a poco fueron quedando muy pocos monos en el bosque, por lo que ya era difícil cazarlos. Los campesinos fueron perdiendo el interés por el negocio. El hombre ofreció entonces 20 dólares  por cada mono. Los campesinos corrieron otra vez al bosque.

Poco después, cuando mermaron aún más los monos, el hombre elevó su oferta a 25 dólares. Los campesinos siguieron cazando los pocos monos que aún quedaban hasta que fue casi imposible encontrar más. Entonces el hombre ofreció 50 dólares por cada mono. Como tenía negocios que atender en la ciudad, dejó a cargo del asunto a su ayudante, prometiendo regresar a la mayor brevedad. El ayudante convocó a los campesinos y les dijo:

- Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección, Ya  ni recuerda que los tiene. Yo me ofrezco a venderles los monos por 35 dólares. Cuando mi jefe regrese de la ciudad, tal como él dijo antes de partir, les comprará monos a 50 dólares cada uno. ¡Vean qué fácil es ganar un buen dinerín!

Los campesinos juntaron entonces todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula. Esperaron el regreso del jefe y siguieron esperando... porque ya nunca más volvieron a verle el careto. Lo único que vieron desde ese día fue la jaula vacía y evaporados los ahorros de toda su vida.  Como nadie les compraba los monos de 35 dólares (ni siquiera a medio dólar), los devolvieron al bosque. Al menos el medio ambiente natural salió beneficiado en esta ocasión".


Nota: Si ustedes comparan este bello cuento con el modus operandi habitual de la Bolsa, el Mercado de Valores y el Sistema financiero de cualquier país medianamente desarrollado, habrán acertado plenamente. ¡Se merecen un mono de regalo que podrán canjear previo envío de 50 dólares para sufragar los gastos de empaquetamiento, tramitación  y aduana! 

martes, 30 de septiembre de 2008

LES IMPORTAMOS UN BLEDO...

¡Brooooom, broooom…! Eran las 9.40 horas del día 26 de septiembre. La capital malagueña, numerosos pueblos costeros y del interior se sobresaltan con lo que parecen dos fuertes detonaciones. Los cristales retumban y el personal sale de estampida temiéndose que acaba de ocurrir algo grave. La sorpresa es que, tras el estruendo, no se oyen las sirenas de las ambulancias, policías o bomberos. Con el susto en el cuerpo comienzan las elucubraciones. Ni dios sabe lo que ha ocurrido. Ni el Ayuntamiento ni el Aeropuerto ni las canteras donde de vez en cuando hay explosiones controladas, ni la policía…

Ha de pasar una hora para que a alguien se le caiga la cara de vergüenza y dé una explicación: ji, ji, han sido dos cazas de combate que han superado, ja, ja, la velocidad del sonido y el estruendo se ha amplificado, jo, jo, por culpa de la humedad de la atmósfera. Que si habíamos avisado, que si los avioncitos volaban por encima del límite legal, que si estaban sobre zonas deshabitadas… Como les importamos un bledo, nos contaron cuatro simplezas, sin más explicaciones y demostraciones de que respondían a la verdad, tal como si fuéramos unos simpáticos osos panda. Cuando les interesa nos hablan de lo divino y lo humano contándonos hasta el color de los calzoncillos del teniente coronel o del cabo de guardia. En esta ocasión bastaron cuatro líneas de texto y tres argumentaciones en plan “esto es así porque lo digo yo”,  y hasta la próxima, beibis...

Al final todo quedó en una anécdota porque el personal es mucho más educado, comprensible y bien plantao que los cagarruteros que nos llevan de las riendas, pero era para haber montado un petit dos de mayo malagueño: se van a enterar éstos que con nosotros no se juega. Mas hubo paz y al final, oyes, tras el sustazo resulta que nos hemos quedado la mar de relajaditos…  Los lumbreras no habían caído en la cuenta en que debajo de los aviones había gente de carne y hueso que tiene un oído estupendo. Menos mal que la culpa fue de la humedad, la barrera del sonido (ah, y de los americanos) porque bien podían haber tenido otras ideas aún más estupendas: poner a volar a los aviones a las tres de la mañana o, aún mejor, tirar una bombita de prueba en la playa de San Andrés para ver qué tal funciona el armamento humanitario que le hemos comprado a los chinos a precio de saldo. “Un error lo tiene cualquiera” –hubieran dicho con el mismo careto con el que despacharon el susto de miles y miles de malagueños-. Por una vez, y sin que sirva de precedente, los sordos como tapias se alegraron de no enterarse de nada. Por las nubes todavía hay dos pilotos que se están partiendo de risa…

martes, 9 de septiembre de 2008

KIOSCOS INUNDADOS

-¡Eh, señora! (grito desde la calle), ¿me da El Noticiero Local?
-¿Cómo dice, caballero? ¡Grite más fuerte!
-¡Que digo que tiene toda la tienda llena de fascículos y colecciones de mariposas, ganchillo y labores varias, y no puedo pasar del escalón!
- ¿Y qué quieres que haga, hijo, si a todas las editoriales les da por atiborrarnos de esas cosas cada vez que llega septiembre?
-¿Y no tendría por casualidad un coleccionable de soldaditos de goma de las Guerras Púnicas?
-Pues ahora que lo dice, me suena… Claro que cualquiera encuentra algo entre tanto cartón y tanto fascículo…
-¿Llamamos a los bomberos, señora?
-Espere que está por ahí mi perrito Malibú al que tengo adiestrado para estos menesteres. Mientras, vaya preparando un euro que es lo que cuesta el primer soldadito. (Tres segundos). Sí, ya está aquí Malibú con su pedido. Los siguientes soldaditos valdrán 50 eurillos cada uno. ¿Y no le interesa el coleccionable de las muñecas chochonas? Empieza con ejemplares prehistóricos y acaba con Madonna.
-No, gracias, me conformo con el Noticiero y el soldadito. ¿Y ahora cómo le pago si no puedo ni entrar en la tienda con tanto cachivache, fascículo y leches como tiene por en medio?
-No se preocupe que Malibú irá para allá. Le doy el cambio de 5 euros por si usted no tiene suelto.
-Pues nada, señora, hasta otro día y que usted lo pase bien…

miércoles, 2 de julio de 2008

LA TEMPORADA 07-08 EN CINCO VIÑETAS

Todo llega, amigos… La Eurocopa, la crisis, la subida de la luz y hasta las vacaciones, para el que puede tenerlas. Nosotros somos de esos privilegiados. Diez meses currándonos la bitácora con la acidez acostumbrada bien merecen dos mesecitos de no dar golpe. Además, que hay que ahorrar energía, según ha dicho el ministro Sebastián. Sí, ese que está de ministro porque es íntimo amigo de Zapatero, porque si fuera por ganar elecciones propias, más bien debería estar de bedel en Iberdrola…

Como, encima, el calor ha llegado y ya nos está derritiendo los sesos, es hora de poner punto y final a la temporada a lo largo de esta semana. Hoy presentamos las cinco viñetas más sabrosonas e hirientes que nuestra mala leche ha parido. El domingo cerraremos con una selección de artículos, dignos de figurar en las antologías grillescas.

1. Ya el 14 de septiembre hablábamos de la crisis del trinque en la vivienda. Y, naturalmente, nos alegrábamos. Luego llegaría la crisis también a nuestros bolsillos. ¡Menudo olfato tan tempranero tuvimos!



2. Ocurrió en Italia pero es un ejemplo de la banalidad que surte a la mayoría de los grises políticos actuales. Aquí ocurrieron en la temporada otras tantas perlas pero ya las hemos olvidado por nuestra necesidad imperiosa de mantener una buena salud mental.



3. Entre curas de derechas y meapilas de izquierdas anduvo la temporada. ¿Cuándo seremos un país normal que sólo salga a la calle para festejar los triunfos de su selección futbolera, je, je? ¡Lo único importante, claro!


4. La mala educación. El título de una película almodovariana y el nombre suave que se puede aplicar a los churros que fabrica el actual sistema educativo español. O, mejor, los 17 sistemas educativos que pululan por la vieja piel de toro. ¿Quién es capaz de estudiar viendo cómo se adora a los analfabetos becerros de oro actuales, sean triunfitos, supervivientes, beas las feas, futbolistillos varios, famosuelas de braga en pecho o chilicuatres de falsete?



5. El fichaje de la temporada del seleccionador ZP: ¡Bibiana Aído, o Aída Bibiano! Sobran las palabras, majetes y majetas…