martes, 18 de abril de 2006

LA CULTURA DEL DESPERDICIO



Vivimos en una sociedad (el modelo, la norteamericana, la burda imitación, la española), en la que una de las paradojas mayores es que no sólo se produce más de lo que se necesita si no que sale más barato comprar cosas nuevas que arreglar las viejas.


Varios ejemplos de la vida diaria. Es más barato comprar algunas impresoras (con sus cartuchos de tinta de regalo) que sustituir los cartuchos a la vieja impresora. Los televisores de nueva generación que se están vendiendo (esos de plasma y tal) dicen los expertos que sólo tienen una duración vital de 5 ó 6 años. Cojonudo, ¿verdad? Si se estropea el video (cualquier aparato, o sea) lo mejor es tirarlo a la basura porque se encontrarán en el mercado ejemplares más baratos y de mejores prestaciones que el averiado. Si quieres estar a la moda en cuestión de zapatos femeninos, lo suyo es comprarse esos que tienen una puntera –horrorosa- que parece el rabo de un lagarto. Dentro de unos meses, como salga la fémina a la calle con esos puntiagudos zapatuchos, será el hazmerreír de sus colegas porque ahora se llevarán romos y planitos. Los pasados de moda (gracias a la “moda”) a tirarlos a la basura o al desván, por si dentro de 30 años se vuelven a poner de actualidad.


Estamos instalados ya en una civilización de bárbaros que tratamos chulescamente a la naturaleza y al planeta sin que se nos caigan los anillos, los piercings, los tatuajes, la silicona, los implantes y la vergüenza. En esta cultura del desperdicio (que abarca hasta las ideas, suponiendo que algunas “ideas” que nos venden lo sean) el amor que lleva a cuidar las cosas y conservarlas es hoy revolucionario. Sí, hay que rescatar esta palabreja de antaño para –despojándola de cualquier matiz politiquero partidista- referirla a actos tan cotidianos como el comprar, el hablar, el sentir…¡y hasta el leer! Será que uno, con los años, se ha vuelto algo majareta –además de carrozón- y ya se atreve a calificar de revolucionarias cosas tan elementales como un trabajo bien hecho, la lectura de un autor clásico, el obtener sobresaliente en los estudios, no ver la telecaca más allá de diez minutos al día o ninguno, comprar sólo lo que uno considera estrictamente necesario y no superfluo (prefiriendo la calidad sobre la cantidad) o aborrecer tanto exceso semana-santero, futbolero o comadrelesco. Tiempos estos –la historia se repite, claro- en que hay que luchar hasta por lo obvio. Por ejemplo, que no te llamen por teléfono a la hora de la siesta para venderte el cambio de compañía telefónica (las odio a todas, oiga! –respondo cabreado, pero la señorita sigue erre que erre con su cantilena loril) o que tu buzón no lo llenen de rastrera propaganda, a pesar de que lo especificas claramente.


En fin, que consumir de forma cívica y austera no determina las decisiones productivas de las empresas, instaladas en el derroche y el engaño al consumidor. Nos están diseñando una cultura del prealzheimer, inmersos como nos procuran en un espejismo de diversidad que es puro cuento. Pongan la radio un día de partido de Champion Li a ver si encuentran muchas emisoras radiando algo diferente al fútbol. Un ejemplillo de la pluralidad y diversidad que disfrutamos. Es curioso: cada vez los objetos de consumo duran menos, sean muebles, electrodomésticos, coches…, pero la basura que viene acompañándolos o producen puede llegar a sobrevivir durante varios centenares de años. La Cocacola te la zampas de un trago, pero la botellita de plástico en que viene embotellada resistirá unos 500 años a la intemperie. La pila del aparato de mp3 durará diez horas pero, además de contaminarla, seguirá pudriéndose en la Naturaleza más de mil años. Como dicen muchos iletrados y mangantes, vamos mejorando. Que Alá les conserve la vista, la lengua y el morro.

viernes, 14 de abril de 2006

BAI, BAI, GILIPOLLAS...



Acaban de celebrarse las elecciones en Italia, ese país venido a menos desde que Julio César se fuera asesinado al otro barrio. Una prueba, por si hacía falta otra más, de que la especie humanoide viene degenerando desde que Adán y Eva se comieron aquella puñetera manzana en el aburridísimo Paraíso. La campaña electoral fue de lo más divertida gracias a ese ser mostrenco llamado Silvio Berlusconi. El hombre siempre tan ocurrente y lenguaraz. “Venceremos porque no somos gilipollas” –había dicho en un mitin en que todo el mundo saltaba (contagiado por la emoción y la estupidez del líder) al grito de “¡un bote, dos botes, comunista el que no bote!”. Está visto que sacar todavía a pasear al perro comunista despierta las bajas pasiones en mucha podredumbre (perdón, quise escribir “muchedumbre”).


Cuando los efectos del chiste pasaron, don Silvio soltó una perla más seria pero más grave: “No se trata de elegir entre Berlusconi y Prodi, si no entre dos modos de ver la vida, la persona y el Estado”. Y se quedó tan pancho. Porque, por lo visto, sólo hay dos modos de ver la vida en Italia y en el género humano. Opuestos completamente y coincidentes con la visión de uno y otro César venido a menos. Es la perversión máxima de estos sacamantecas disfrazados de miserables politicastros. O estás conmigo o contra mí. O eres de los buenos o de los malos. ¡Ellos, que están contra TODOS durante TODOS los días del año en que no hay campaña electoral! Pero al final, siempre consiguen arrastrar hasta a los más escépticos. Y la inmensa y silenciosa mayoría acude como corderitos a las urnas para sumarse con la papeleta del voto a una de las dos facciones en disputa. Luego regresa a las catacumbas a contemplar el espectáculo desde la televisión, a criticar el invento y hasta la próxima. Fin de la farsa.


Al final, el gilipollas ha sido el propio Berlusconi (ojo, padrino de la hija del Aznar, no te lo pierdas...). Doblemente gilipollas, porque ha perdido las elecciones según los resultados oficiales y porque el aburridísimo y tontísimo Prodi le ha ganado también en la cosa de hacer trampas. Habría que repetir las elecciones según los fraudes que vamos sabiendo, pero la comunidad internacional y más de media Italia prefieren un presidente tonto, aburrido y tramposo a un payaso que sólo cree en sí mismo y en sus esteticistas. El país hermano va a estar regido por un Zapatero II, pero aún más soso. La primera jugada ya se anuncia: retirada de las tropas de Irak a ritmo de danza napolitana. Después vendrán más efectos especiales hasta que los electores comprueben que don Romano es la misma burra que don Silvio sólo que se las sabe manejar con la mano siniestra. Pero tener mano izquierda viste mucho, permite disfrazar mejor el engaño y justifica tropelías que cuando se hacen con la mano derecha están muy mal vistas. Cosas de “esos dos modos de ver la vida, la persona y el Estado”. Las dos orillas que cantaba la Zanichi hace ya una friolera de años. Aunque los que pierden son siempre los que van de mancos por la vida (esa minoría no boba ni crédula) que no tienen ni el consuelo de votar alternativas pseudoilusionantes ni de que les tomen en serio en sus razonadas críticas.


Claro que para auténtico gilipollas, el capo Bernardo Provenzano, detenido estos días en la Italia eterna, jefe supremo de la mafia siciliana, condenado a seis cadenas perpetuas por varios homicidios y huido de la justicia durante 43 años. Que el tío con más poder delictivo de Italia (mejorando al Berlusconi) se haya pasado todos estos años haciendo una vida de topo, de disfraz en disfraz, enterrado en vida para que no lo descubriesen, dice mucho de su estupidez congénita, sólo rota a la hora de empuñar las armas o dictar órdenes de asesinato. ¿De qué le ha servido tanto poder, si su vida ha sido un auténtico sin-vivir? ¡Qué grandísimo gilipollas! Ya te digo, hay quien siendo pobre de solemnidad es más libre y disfruta muchísimo más que gente de tanto poder como el Bernardo ese o el Silvio. Y es que el poder, palabra del Puñetas, agilipolla cantidad. Pero cantidad de cantidades.

martes, 11 de abril de 2006

ALFONSO, EL TROLAS


Decir de un político que es un mentiroso no pasa de la categoría de lo descriptivo. El engaño, la trola y la no-verdad van inherentes con la profesión. Y digo bien, profesión, porque ya no se estilan aquellos seres bienintencionados que hacían su incursión en la política para arrimar el hombro a lo común y una vez cumplida su misión (o el intento) se retiraban igual que entraron. Ahora el político es un profesional que entra (entró) a formar parte del partido desde su más tierna juventud y en él ha ido escalando posiciones gracias a tragar mucho, mentir bastante y a ser muy obediente. Mientras que sepa bailar el agua a lo que digan los jefes de cada momento (ojo, los jefes, no la masa social del partido) el porvenir puede serle venturoso. Tras años de mamoneo y tragaderas, la edad va pasando y las oportunidades fuera del partido, también. ¿Y dónde va a estar mejor que dentro? Si se lo sabe currar, siempre habrá algún puestecillo para el chico aplicado (o chica). A veces hasta se consigue un chiringuito laboral gracias al enchufe de turno, la recomendación y tal. Un seguro de futuro por si vienen mal dadas, pese a los esfuerzos que se hagan. Da gusto ser hoy día un político profesional.


Toda esta introducción la traigo a colación al citar la mentira como modus vivendi del político que desde hace treinta años se estila en nuestra vida social. Ahora es el momento de citar a uno de sus más insignes representantes. El rey de la trola. Don Alfonso Guerra, el chistoso. Se construyó a su medida una biografía en la época de los inicios de la transición hasta que varios periodistas de los que anduvieron por allí cerca (Ignacio Camacho, Reviriego…) pusieron sobre el tapete algunas de sus más sonadas cantadas embusteriles. Su oposición al franquismo fue la misma que la de Lola Flores: puro folklore. Es el inteligente que afirmó que guisaba en la cocina del poder mientras su amigo González ponía el bello careto. El hombre de teatro que sabía dirigir a un mogollón de gente, como un solo hombre. Todo, pura farfolla. El mordaz martillo de la derecha, a la que denunciaba siempre de corrupta y estúpida. Algo de razón tenía, pero cuando el amigo llegó a manejar las tostadas del verdadero poder, mostró su auténtico rostro: inútil para gobernar, incapaz de frenar la corrupción de sus huestes y de su misma familia, tragaldabas de todas las tostadas con tal de seguir simulando en la hornilla que sabía hacer la paella. Un tipo afilado y retorcido al que se le iba la fuerza por la boca. Un caballero tragoncete y algo miserable a tenor de las cosas que dijo e hizo contra gente ajena y gente de su mismo partido. Acusó de golpista al presidente Suárez y todavía está por ver que haya pedido perdón y reconocido su grave error. Él solito fue capaz de quitarse de en medio a dos presidentes de la Junta de Andalucía porque los tíos brillaban más que él y querían volar un poquito por ellos mismos, que para algo representaban los votos del pueblo andaluz. Ni Escuredo ni Borbolla lograron sobrevivir a este Torquermada de la política de la inquina, incapaz él mismo de aplicarse su propia medicina, con lo que hubiera mostrado al mundo que sabía morir de pie aunque parte de su vida política la hubiera hecho de rodillas. Ni para eso vale. (Podría aprender un poco de su “enemigo” Bono).


Ajusto cuentas con don Alfonso porque me repugna su proceder. Lenguaraz y agresivo cuando estaba en la oposición, se volvió un corderito cuando su amigo “del alma” le dio (él decía que no la quería, qué va a decir este cantamañanas) una poltrona. Fue la decisión política más sabia de Felipe González: mostrarnos que de la pareja quien realmente valía algo era él y, al tiempo, poner las miembres para ir deshaciéndose de quien vivió a su sombra. Algunos afirman que al menos don Alfonso fue y es un hombre honrado, comparado con otros de su camada de generación. La honradez no tiene nada que ver con el ánimo de lucro y de pasta. La honradez es un valor personal que se defiende hasta haciendo cola en un aeropuerto o defendiendo las ideas propias cuando vienen mal dadas, aunque sea con riesgo de quedarse algo chamuscado en el intento. Don Alfonso no fue capaz antes de lo uno ni ahora de lo otro.


Últimamente parece que vuelve a asomar las gafas por la gatera. Tras su papelón con el Estatut catalán, que le parece infumable y tal, pero que aprobó sin abrir la boca ni decir ni mú, hace unos días se descolgó con un par de fanfarronadas y tontolinadas típicas de su augusta figura: presumió en Bilbao de haberse cepillado el Plan Ibarreche y limado el Estatut, animó a los militantes psocialistas a “recuperar la concordia entre los partidos políticos” (él, que siempre sembró bronca) y recomendó a todo el mundo mucha calma pues “hay que hablar poco y hacer mucho, porque si hablamos mucho y hacemos poco esto no se va a acabar nunca”. El herrero ahora nos sale con el cuchillo de palo. Pero como es un experto en decir y propugnar lo contrario de lo que hace, acto seguido afirmó sin caérsele el careto que Aznar, en su segunda legislatura, “criminalizó todo y se opuso de una manera brutal a todos los que dijeran algo desde una comunidad autónoma”. O sea, que gran parte de culpa del Plan y el Estatut corresponde al tío del bigote, ese que nos metió en la guerra de Irak y en este desgobierno. Alfonsito sigue como siempre, por él no pasan los años. Es como un niño chico para el que la culpabilidad de las cosas malas que pasan a su alrededor es siempre de los otros. Qué poca autocrítica en un ser que se decía -y dice- muy crítico con el mundanal ruido. En eso sí es un gran es experto, en hacer ruido. Ahora, el inmaculado Alfonsito ya no pinta casi nada en el partido, pero necesita seguir figurando en el cartel de la obra, aunque sea de cómico segundón y cobrando derechos de autor. Fuera de la Compañía sigue haciendo mucho frío. (Un inciso: El asesor de su hermanito, el Juan Guerra, acaba de dar un pelotazo de 150 millones de euros en Estepona vendiendo unas hectáreas que compró hace cuatro años por 44 millones gracias a una hipoteca de El Monte de 43,7 millones). Alfonsito sigue sin enterarse (ni criticar, oiga) de todo cuanto ocurre en su ámbito doméstico más cercano, aunque roce a su pícaro hermano. Ni antes lo hizo, ni ahora. Estas minucias no le interesan. El Guerra está siempre por encima del bien y del mal. Un ángel del señó.


A estas alturas de la función no cabe esperar que el personaje cambie de papelón, pero sí al menos que tenga cierta decencia política (y, quizás, personal) dejándose de tanto histrionismo y cantamañaneo. Su alargada figura no interesa a las nuevas generaciones y a las viejas nos repatea (decir que nos decepcionó sería un elogio). Que siga escribiendo un libro de vez en cuando (él, tan presumido de intelectual…) para recordarnos que, a pesar de los años, sigue conservando intacta su magnífica fabulación y ácida maldad, que aplicada en el mentiroso mundo de la política es muy peligrosa. Pero Don Alfonso no corre riesgo alguno: tiene las espaldas bien cubiertas. Siempre las tuvo aunque le gustase presumir de todo lo contrario. Que algunos te conocemos demasiado bien, camarada… Un tío simpático, oyes, el Guerra. Aunque ya no sea un descamisado...y ande por Bilbao proclamando la armonía universal.

viernes, 7 de abril de 2006

CONSUMIDORES CORNUDOS Y APALEADOS



Cornudos y apaleados. Así veo yo a la gran mayoría de los consumidores. Consumidos y puteados. El trato que les dan algunas de las más importantes empresas y tingladillos económicos del país es de juzgado de guardia, aunque el juzgado suele estar casi siempre cerrado pese a que a veces abre para enchironar o multar a los ninguneados y estafados, que ya es el colmo. Señor, señor, esos bancos y cajas de ahorros del demonio que te cobran una decena de eurillos por el “mantenimiento” de tu libreta de ahorros, cuando hasta tú mismo tienes que actualizarla porque encima los tíos se han vuelto de un vago que no veas. Esas draculinas empresas de telefonía que te anuncian sensacionales ofertas en letras gordísimas, y que cuando sacas la lupa del cajón y lees las hormigas impresas al final de la hoja, compruebas que lo que hacen es mentirte vilmente. ¿Acaso no es un robo cobrar el minuto de llamada a móvil a 25 céntimos? Actúan las unas y las otras con la misma impunidad y alevosía porque ancha es Castilla gracias a la negligencia de los cien mil gobiernos y gobiernillos de turno que les dejan hacer lo que quieren, cuando no les alientan para participar ellos también (de tapadillo) en los beneficios. Que ya nos conocemos todos, coñe.


Pero mi cabreo mayúsculo y perenne como consumidor consumido y agotado ha vuelto a subir otro peldaño con la última jugada, esta vez de las gasolineras. Hubo un tiempo, y no hace mucho, en que llegabas a la estación de servicio y un amable currante (que se ganaba el pan muy decentemente) le echaba la gasolina al coche con esmero y seguridad. Los empresarios del sector (y, sobre todo, las petroleras) empezaron a darse cuenta que el negocio podía ser aún más redondo. Despedir o jubilar a la mayor parte de los trabajadores y hacer que los propios automovilistas se echasen la gasolina. Y todo, por supuesto, manteniendo los mismos precios que en la situación anterior. Algunos conductores desgraciaos, de esos que no ven más allá de sus narices y de ahí lo que luego pasa en las carreteras, empezaron a acudir alegremente a estas gasolineras de autoservicio cuando cerca tenían a su disposición otra de las clásicas, con sus trabajadores y tal. De modo que las petroleras, y otros empresarios del sector tan sátrapas como ellas, han visto el cielo abierto. Y cada vez más, las gasolineras se están quedando con lo puesto: un trabajador para el cobro y los conductores a enchufar la manguera. Hasta ahora, salvo fuerza mayor, siempre me he resistido a la tomadura de pelo y en muchas ocasiones he entrado a una gasolinera y al ver que era de autoservicio (las puñeteras ya tienen buen cuidado de anunciarlo cuando estás dentro) me he largado con viento fresco y un sonoro corte de mangas. Pero la jugada cada vez me resulta más difícil de realizar. Incluso en mi ciudad. Así que he de confesar que, cautivo y desarmado, el Puñetas va a tener que empezar a tragar en esto de tener que echarse él mismo la gasolina porque sus enemigos han copado casi todo el mercado. O vendo el coche (pa los kilómetros que le hago….) y le dan morcilla a estos capullos del negocio gasolineril.


Después hablan de la piratería que hay en interné en la cosa musical, de programas, videos, etc. Para piratas, los que engordan sus bolsillos a costa del latrocinio al consumidor, al que mantienen cornudo y apaleado. El siguiente paso será pagar en un restaurante y hacerse uno mismo la comida. No es por dar ideas, pero que pase la siguiente.

viernes, 31 de marzo de 2006

MARFEA



De nuevo Marbella (de ahora en adelante, Marfea) en el candelero de la actualidad del choriceo y el mangoneo. La otrora ciudad líder del turismo en España, cosmopolita y de gente guay, convertida en comidilla general tras el ingreso en prisión de su alcaldesa y de una patulea de gente afín. Naturalmente que lo de Marfea es una manera de hablar porque la ciudad sigue tan bella como siempre y la vida continúa con las apreturas habituales, pero es inevitable que el personal generalice cuando comenta “la última de Marbella”.


Pues vamos a decir un par de cositas que en pocos sitios se dicen. La primera es que desde que el señorito Gil y Gil, aquel pastoso e impresentable presidente del At. de Madrid, un día decidió meterse en política, fundar un partido propio –el GIL- y sentar sus corruptelas en Marbella y ciudades colindantes, ya se veía venir el asunto. El paso del tiempo (más de una década, ya con el caballero de cuerpo presente) no ha hecho más que agravarlo. O sea, que estaba cantada la corrupción pero aquí todo el mundo miraba para el otro lado. Los ciudadanos votando por mayoría absoluta una y otra vez. Ahora, ¿de qué protestan? Tienen lo que han votado, aún a sabiendas de a qué tramposos y delincuentes les entregaban el cheque en blanco. Los políticos de la Junta de Andalucía han estado también missing porque más de uno seguro, seguro que ha trincado algo, como ya Gil denunció en más de una ocasión. Ahora parecía que le iba a quitar al Ayuntamiento marbellí las competencias urbanísticas una vez que se olía la tostada requemada que se preparaba, pero ha llegado tarde. Ni la proliferación de vendettas en suelo marfeí, señal de que algunas mafias se han instalado allí gracias a la política de puertas abiertas que hizo Gil; ni el declive publicitario de la ciudad a consecuencia de tanto escándalo; ni la llegada de gentuza del petardeo famosil han producido cierta regeneración de la vida política y pública de la ciudad. Ahora, por muchas manifestaciones y muchas gaitas que los dirigentes nacionales y regionales proclamen, ni por muchas protestas vecinales que hagan los hasta ayer mismo miopísimos habitantes de la ciudad, nadie va a evitar el descrédito y el cachondeo de Marbella, la ciudad con mejor clima de España y de Europa, oferta turística incluída. Como siempre, en este país llegamos tarde a la función. Cuando ya se está bajando el telón empiezan a aparecer por la puerta los primeros espectadores. Tragad ahora como estúpidos lo que no supísteis arreglar o cambiar como seres inteligentes.


Pero hay otra cuestión más, nada baladí. Marfea es el chivo expiatorio perfecto para los piratas de la distracción y el pingoneo. Pese a todo, el grado de corrupción existente en la ciudad es muy inferior al que hay en la capital de la Corte, ese Madrid en el que se cuecen las grandes fortunas y los magníficos trapicheos; muy inferior al que hay en la capital del Estatut, esa Barcelona donde casi todos los partidos están corruptos hasta las cejas (el 3%...) y donde el silencio campa por sus fueros; no digamos en ese País Vasco donde la ETA y la corrupción peneuvista tienen apalancados casi todos los sectores sociales y, en fin, tantísimos lugares donde el pelotazo (no nos olvidamos de Andalucía, esa Cádiz, esa Sevilla o Huelva…) es moneda corriente y moliente. Pero en el caso marbellí hay un aspecto muy interesante y diferente del que se da en el resto de lugares con idéntico o superior grado de mangoneo: sus políticos van por libre y allí los partidos tradicionales que trincan a nivel de todo el Estado (a menudo legalmente, que esa es otra) no se comen una rosca. O sea, que todos contra Marfea porque en ella gobiernan unos intrusos de la política que han hecho de las finanzas de la ciudad su exclusiva rapiña. En el resto del país, los partidos "profesionales" también suelen jugar a lo mismo, aunque habitualmente se reparten el pastel con la debida discreción y tapándose mutuamente sus vergüenzas: yo cierro los ojos ante tu trinque y tú entornas los tuyos ante el mío. Es claro que los que no tienen porvenir alguno en el mundo de la política y de las finanzas son siempre quienes no pertenecen a las grandes multinacionales de la política y economía, sin agarraderas ni paracaídas con que tapar el delinque. Eso de que en las Españas sólo en Marbella la alcaldesa y algunos concejales se lo llevan calentito, no se lo cree el Puñetas ni harto de cazalla, vino, cerveza y güisqui.

martes, 28 de marzo de 2006

ESOS CACHONDOS DE ERC



A falta de revistas de humor inteligente para los lectores más inteligentes, algunos hemos de conformarnos con las quisicosas, gracietas y maldades que hacen nuestros políticos, algunos jueces y los chicos de “Caiga quien caiga”. Por cierto, mira que han caído bajo. En el puesto nº 1 de los cuarenta principales del cachondeo tengo situados desde hace un par de años a esos chicos tan vestiditos y rellenitos de la Esquerra Republicana de Cataluña. Su afán de liderazgo les exige que no haya día sin una de las suyas, así que los numeritos para llamar la atención deben de ser cada vez más osados y disparatados.


Los tres últimos gags no tienen desperdicio. El más gordo (venía preparándose desde hace tiempo) es obligar a los cargos del partido a entregar el 20 % de su sueldo con el argumento “tú te lo llevas calentito y el partido también”. Nada nuevo, por otra parte, en gente que se considera muy demócrata de puertas para afuera pero que dentro de su casita suelen hacer de su capa un sayo. O sea, lo de siempre: cuatro gatos politiqueros hacen y deshacen a su antojo y el que no pase por el aro que se vaya al paro. Si esto lo hacen con los suyos, ¿qué no serán capaces de hacer con quienes les importan un pimiento? Claro que como los políticos de esta calaña se creen que todo el monte es orégano, de vez en cuando tienen “errores” y envían cartas amenazadoras (con ceses y despidos) a gente que no son ni del partido ni de su confianza (funcionarios, asesores, cuadros técnicos…). Entonces advierten que un error lo tiene cualquiera y que tarari que te vi. Lo justifican como si fuera un chiste, le endosan la culpa del descubrimiento del asunto a la persecución política y santas pascuas: a seguir haciendo de las suyas. Yo es que, viendo este pedazo de morro, me descojono de la risa. Ni los actores profesionales tipo De Niro son capaces de representar mejor la función.


Para que los “errores” abandonen las páginas de los periódicos de Madrid, hay que distraer al personal con otro numerito menos obsceno pero más llamativo. ¿Qué tal si sugerimos que los ciudadanos deben hacer una objeción fiscal al Ministerio de Defensa, vulgo ejército español? Y en esas andan estos días. Pero como admiramos a estos camaradas, les cogemos la idea sugiriendo extenderla y democratizarla: que cada ciudadano, en las futuras declaraciones de la renta, pueda declararse objetor fiscal de cinco partidas presupuestarias en una cantidad previamente legislada. Así cada uno aplicaríamos nuestras inquinas a quien nos saliera de la gaita, y no sólo al Ministerio de Defensa.


La última carod-tada ha venido del líder carismático del partido, hospitalizado hace unos días tras sufrir una angina de pecho. Es una venialidad, pero no por ello menos descacharrante. Lo primero que se le ha ocurrido decir cuando ha recuperado la salud es que hace responsable del hecho a la persecución y crítica obsesiva que le han dedicado importantes sectores españolistas en estos últimos años. Y seguramente tiene razón. Sólo por los buenos y humorados ratos que don Carod y sus atildados chicos nos están haciendo pasar en esta legislatura, el Puñetas les sugiere que se presenten también por Andalucía en las próximas elecciones para así poder votarlos en la esperanza de contribuir personalmente a que su hilarante espectáculo continúe. Nos hace falta una política más apegada al cachondeo y la risa. El humor es muy saludable y por eso aquí solemos practicarlo a menudo. Entre las risitas de don Zapatero y el cachondeo de los chicos de ERC, poner enfrente a los siesos de Rajoy o Llamazares, es que no hay color ni humor, oiga.

viernes, 24 de marzo de 2006

EMPIEZA EL CULEBRÓN



Nadie habla de otra cosa.


-Oye, que ETA dice que hace “un alto el fuego permanente”.

-¿Van a dejar de fumar?

-No, tonto, que dejan de matar.


Ya tenemos nuevo culebrón para otro añito. Acabado el numerito del Estatut catalán, del que veremos las consecuencias en un futuro, ahora llegan los chicos de la teta vasca exigiendo más de lo mismo, o un poquillo más, dados los méritos practicados en 40 años de sacrificios y penalidades. Ya he dejado escrito meses y años atrás que alguna vez la barbarie etarra y la de sus acólitos civilizados que ocupan tribunas, marquesinas y púlpitos llegaría a su fin o a su fingimiento y que cuando llegue el caso aquí no habrá pasado nada, pelillos a la mar, el muerto en el hoyo y el vivo al bollo, unos se pondrán las medallas y otros se esconderán debajo de la cama. Lo que siempre ocurre en estos menesteres. Experiencias hay para dar y tomar en otras partes del mundo y aquí mismo si retrotraemos la mirada sin cataratas oculares interesadas.


El fiscal general del Estado, Conde Pumpido, lo ha dicho con esa claridad que sólo poseen los desvergonzados y los oportunistas: “Valoren, señores fiscales y jueces, lo que la nueva situación puede tener de incidencia, sobre todo cuando se trata de medidas de carácter cautelar, no de decisiones definitivas”. O sea, ancha es Castilla y adelante con los faroles que todo el monte es orégano. Si es que con tres pinceladas de sabiduría popular se dicen más cosas que con esa palabrería mojigata y filibustera que tan bien saben usar estos leguleyos del poder.


No sé como acabará el nuevo culebrón. Celebro que se nos llene la boca de paz y de esperanza, hastiados como estamos de tanta violencia sin sentido. Sabemos que las grandes palabras suelen ser antesala de feroces mentiras y desastres, pero alguna vez la historia sorprende grata e inesperadamente. No veo yo a estos tiparracos y tiparracas de ETA doblando la cerviz por unas cuantas monedas y un puesto de trabajo en la policía autónoma vasca. Si algo ha destacado siempre en su currículo ha sido la cobardía, la física y la moral. De manera que hasta en la paz –si es que llega definitivamente- también mostrarán, inevitablemente, su catadura.


Mantengo una tesis muy heterodoxa: desde hace unos años ETA ha dejado de ser el principal problema porque los pistoleros no duran eternamente. La vejez y la policía les acosa finalmente. El gran problema por las tierras vascas es y va a seguir siendo en mayor medida la libertad (su falta) y aquí las pistolas y las bombas no son completamente necesarias. Cualquier imbécil con mando en plaza, sea concejalía, departamento o consejería tiene en su mano –limpiamente- la posibilidad de retorcerle el pescuezo a la doña. Sociedades anestesiadas, domesticadas y cautivas las tenemos a porrillo a lo largo del planeta sin necesidad de que terroristas a sueldo realicen el trabajo sucio. De modo que el Puñetas lo tiene claro: la disolución de ETA y el olvido mutuo que quizás se avecine, no bastarán para que podamos decir eso tan bonito de “aquí paz y después gloria”. El infierno no ha hecho más que empezar, aunque para la inmensa mayoría parece que ahora estamos empezando a tocar el cielo. Qué le vamos a hacer: algunos somos unos bastardos aguafiestas…

martes, 21 de marzo de 2006

EMBOTELLADOS



Así está parte de nuestra flamante juventud española: perfectamente embotellada, etiquetada y empaquetada. Lista para consumir y consumirse. En perfecto estado de cóctel con alcohol. Si es que da una alegría verla tan contenta, dicharachera, despreocupada, inocentona y cachonda….


Tenemos lo que tenemos (una parte, ya digo, aunque no pequeña). Preocupadísima en acudir como masa borreguil allá donde unos cuantos cabecillas les citen para emborracharse, dejar el lugar hecho una asquerosidad y pasárselo en grande. Porque divertirse cantidubi sólo es posible de una manera: dándole al canuto y a la litrona. Muchos no conocen otra forma más sana de pasárselo bien. Ni se la imaginan. La culpa, claro, es de sus mayores, porque aquí la culpa de nuestras vergüenzas y desvergüenzas las tienen siempre otros. Hablamos de gente que en muchos casos estudia en la universidad. O sea, de personal un poco “escogido”, que ha pasado varios lustros con las posaderas en un pupitre intentando aprender algo, coger una cultureta, adquirir unos modales…. Vano esfuerzo. Ya la universidad no sólo es una perpetua fábrica de parados, labor en la que lleva opositando mucho tiempo, si no una fábrica también de maleducados.


Podrían preguntarles a sus papis cómo se divertían ellos cuando tenían su edad, con escasísimos medios económicos y la moral carpetovetónica imperante para la que casi todo acto placentero era pecado mortal. ¿Pueden imaginarse que la vida era posible sin la televisión, sin el móvil, sin la ginebra, sin el coche y sin monstruosas y aborregadas reuniones? Ay, esa imaginación que ya vuela menos que un pájaro enjaulado. O embotellado, que viene a ser lo mismo. Más no hagamos leña del árbol que ni siquiera llegó a caerse porque nunca se levantó. Afortunadamente hay otra parte muy importante de juventud (que nunca sale en las telecacas porque nunca monta numeritos espectaculares), que estudia, trabaja y se divierte de manera más civilizada y saludable. Espero que ésta sea la que el día de mañana nos saque las castañas del fuego a los que quedemos ya estrujados y explotados por años de currelo y de experiencia. Porque como el porvenir dependa de estas pandillas de alcohólicos potenciales, lo llevamos claro.


Igualico, igualico que la Francia esa que nos saca cientos de kilómetros de ventaja en muchos órdenes de la vida. Andan allí los estudiantes liados con su rechazo a los contratos porca-miseria y los despidos automáticos que los señoritos gobernantes quieren endilgarles. Y mientras que se juntan por miles para poner patas arriba Paris y lo que haga falta, por las Españas del desmadre y el todo vale, caminan sus homónimos de edad (que no de formación ni de compromiso) dándole al frasco Carrasco. A los que ya no somos jóvenes, pero una vez lo fuimos y no hicimos el imbécil de manera tan sonada y gratuita, siempre nos quedará Paris. Menos da una piedra o una botella de ginebra garrafera, o sea, de matarratas.

viernes, 17 de marzo de 2006

LOS LUGARES QUE NUNCA VISITAN



Señalaba en el comentario anterior que tienen nuestros politiquillos de salón y desbarre una afición desmedida al engaño y, entre otras cosas, a aparentar lo que no son. No hay personaje que tenga una pequeña cuota politiqueril de poder que no haga unos cuantos viajecillos al año al extranjero, normalmente a países más empobrecidos que el nuestro, para darse una pátina de solidario, benefactor de la humanidad y hombre o mujer entregado a la causa de ayudar al prójimo, especialmente si éste vive a miles de kilómetros, está medio muerto de hambre o miseria y no le va a plantear más problemas que afear las afotos que oportunamente se hará para el recuerdo, previo pase por los principales medios de comunicación adictos, que las publicarán realzando las virtudes benefactores de nuestro viajero/a.


Hace unos días la vicepresidenta De la Vogue ha andado por varios países africanos practicando esas frecuentísimas labores humanitarias de dar amor al pobre, algo de pasta y hacerse muchas fotos de familia. La señora de Aznar, concejala de Madrid, también acaba de viajar por unos cuantos pueblos harapientos, pero de la Latinoamérica deprimida. Todos, sean jerifaltes nacionales, autonómicos o locales, acaban escapándose a la menor ocasión para hacer turismo caritativo y fotogénico, con el pretexto de una escuela que van a construir en Cuba, una camioneta que regalan a Kamandú o un pingüino a los saharauis para que hagan sopa con él. Allá que van todos con una escolta reluciente (para que los pordioseros vean que son gente importante) formada por gentes del partido, a veces hasta de la oposición (en estos temas hay plena comunión de ideas y amistad), periodistas, cámaras, retratistas, etc.


Lo que nunca se atreven a hacer los muy mamoncetes es a emprender ese mismo viaje pero sin salir de las Españas. ¿Para cuando un viajecito a la barriada de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, donde por no entrar ni entra la policía? ¿O al pozo del Tío Raimundo en Madrid? ¿Cuándo una visita intercultural al Ejido almeriense, al barrio barcelonés de la Mina o al malagueño de Palma-Palmilla? Es en estos lugares (hay otros cientos en España) donde la pobreza, la miseria, la droga, la delincuencia y la podredumbre humana y material alcanza cotas a menudo más salvajes que esos pobres países africanos, asiáticos o hispanoamericanos donde tan a menudo acuden a darse un baño de solidaridad y bonhomía nuestros prohombres y promujeres de la política banal. Claro, allá por Mozambique, o Perú o la India nadie los conoce, nadie les hace preguntas comprometidas ni les pide soluciones o les cuestiona su acción de gobierno o qué hacen por mejorar aquello. Así que, hagan todo el turismo que quieran por esos países deprimidos, pero tengan el coraje y la bondad de empezar por su propia casa. Sean menos hipócritas y más responsables. Porque de la situación de nuestros barrios y pueblos deprimidos (los hay a manta) ustedes sí que tienen cierta responsabilidad por acción u omisión. Y si, en todo caso, quieren exportas limosnas y caridades háganlo con la modestia y oscuridad de los auténticos benefactores de la humanidad. Es decir, en silencio, sin fotos, cámaras, séquitos ni disfraces de un par de horas. Menos espectáculo folklórico y más vergüenza torera.

martes, 14 de marzo de 2006

MENTIROSOS COMPULSIVOS



Es patética la poca vergüenza y la falta de escrúpulos que muestra nuestra clase política, dirija u oposite en cualquier gobierno, cortijo o chiringuito. Sostener lo contrario de lo que se hace, decir hoy blanco y mañana negro, acusar sin pruebas y defenderse mediante el insulto, presumir de lo que no se tiene, contar milongas que nadie cree, meterse el parné en el bolsillo sin el más mínimo rubor ni embarazo… Estamos (ahora que se cumple su mitad) en la legislatura más embustera de todas las habidas hasta ahora.


Echo un vistazo al periódico de los últimos días y a la prensa digital de hoy mismo y es que dan ganas de mandarlos a todos al vertedero, si es que ya no están en él. Veamos unos cuantos ejemplos la mar de ilustrativos.


Mientras que más de la mitad de los españoles afirman que “no saben lo que en realidad pasó el 11-M”, la vicepresidenta del gobierno, llamada de la Vogue, afirma sin que se le mueva una arruga del careto: “Se sabe prácticamente todo sobre el terrible atentado”. O la mitad de los españoles son idiotas o la señora Rotenmeyer del gobierno zapateril es listísima. Puestos a escoger, cualquier mente medianamente lúcida lo tiene claro, pero al revés.


“El Consejero de Turismo de la Junta de Andalucía culpa a la lluvia del mal arranque del año para el turismo”. Y lo dice cuando en estos meses apenas ha llovido… Una de dos: o sólo llueve para el Consejero o el resto de los andaluces es que no sabemos lo que es la lluvia. Francamente: la existencia de ocho millones de analfabetos andaluces es poco creíble.


“Si hoy se celebrasen elecciones generales las ganaría el Partido Popular” fue la parida que soltó hace unos días el secretario general del PP, un tal Acebes. No se conoce ni una sola encuesta que lo avale. ¿Será que don Angelito también ejerce de vidente en sus horas libres?


El Ministro de Exteriores, un tal Moratinos, acaba de poner como “modelo de fomento de la tolerancia y el dialogo” a Qatar. O sea, un país donde gobierna una dinastía absolutista, islamista, donde no hay libertad de expresión ni de prensa o de asociación. Amnistía Internacional ha denunciado en sus últimos informes que allí se tortura a mansalva y que hay miles de presos políticos. La mujer tiene prohibido participar en la vida pública. Conclusión: o Moratinos tiene una idea de la tolerancia y el diálogo político muy sui generis o le gusta demasiado el tintorro en las horas de trabajo. O las dos cosas…. Por ejemplo, “no cree alarmante la llegada masiva de pateras a Canarias”. Hoy arribaron 331 inmigrantes y hay miles esperando en las costas de Mauritania. ¿En qué cantina o taberna estudió el camarada Moratinos?


“El Gobierno vasco afirma que encarcelar al batasuno Otegui sería un sinsentido jurídico y una estupidez política”. Aquí la única estupidez política es que ese terrorista ande por la calle más tranquilo que un ocho, pese a ser uno de los jefes de ETA y el líder de un partido político ilegal por violento y facistoide. Por la misma razón a todos los criminales de raíz política (como el recientemente fallecido, el serbio Milosevic) habría que dejarlos en paz, con pensión vitalicia y copa más puro. Estos tipos del gobierno vasco sí que son un sinsentido por mucho que asistan a misa los domingos y los días de atentado etarra.