Acabo de leer unas declaraciones del Consejero de Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco. En ellas, demostrando su mala memoria, afirma que está muy preocupado “por la seguridad de los 22 pesqueros vascos que faenan en el Índico”. Retirada la fragata de guerra que el Gobierno de España envió a la zona tras el secuestro del “Playa de Bakio”, el amigo considera que debería seguir por allí protegiendo a los pesqueros. El señor Sáenz de Samaniego no tendría que preocuparse tanto. Estoy convencido que los piratas del Índico son más civilizados que muchos de los kaleborriqueros que pululan por el País Vasco haciendo de las suyas con total impunidad, con nocturnidad y hasta con alevosía. No digo nada si comparamos a los bucaneros africanos con los psicópatas pistoleros etarras. Al menos aquellos se juegan el cobre y la vida asaltando con toda la jeta a un barco, al que en unos días u horas podrá defender una fragata de guerra. Los etarrinos, ni eso. Lo suyo es el chantaje, la traición, el tiro en la nuca o, simplemente, pulsar un botoncito con el que matan a distancia con un bombazo. ¿Y qué hace el Gobierno al que pertenece el fabulista señor Samaniego para impedir que, no 22 barcos pesqueros, sino varios millones de ciudadanos vivan con el miedo en el cuerpo, cuando no aterrorizados, EN SU PROPIO PAÍS? No digamos si extendemos las fronteras geográficas a todo el Estado español. Para desprotegidos e indefensos, señorito mío, los que viven pie a tierra, cerca de su excelencia o eminencia. Sabemos que los pesqueros franceses suelen estar mejor protegidos que los nuestros. Usted mismo quiere mirarse en ellos. Todavía no se ha dado cuenta que Francia es un país serio, donde veleidades como la suya, actitudes como la de su partido y referendums como el que promete su Manitú Ibarrechero serían impensables, inviables y posiblemente hasta perseguidas por la ley. Puestos a cometer ilegalidades nadie impide -ni siquiera el bonachón Zapatero- que don Iba mande un par de barcos de refuerzo al Índico para ayudar en las tareas de vigilancia. Pero si quiere rizar el rizo, seguro que a mucha población vasca y española no le importaría que en ellos se largasen algunos de los indeseables “patriotas” que aterrorizan al país. Sería el momento propicio para que demostraran el valor del que tanto presumen y si son capaces de enfrentarse con los auténticos piratas del Índico en un combate cuerpo a cuerpo. Seguro que, nada más verles el parche en el ojo, dejaban a su suerte a los pesqueros vascos y se largaban echando leches, con el rabo entre las piernas. Ya conocemos el paño…
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