viernes, 8 de julio de 2005

HASTA LUEGO, LUCAS




Desde hoy hasta el 31 de agosto, si el bolsillo lo permite, comienzan mis vacaciones veraniegas. El uno de septiembre, puntual como un reloj suizo, volverá el Puñetas a este grillesco rincón para tomarse de nuevo la vida mitad en serio, mitad en broma.

Volveremos cuando pasen estas calores, con la mente despejada y el bolsillo también, dispuesto a seguir dando guerra siempre en plan pacifista y tal, que aquí somos muy finos y educaos. Empezamos las paridas allá por septiembre de 2004 y lloviese, tronase o luciese el sol, siempre hemos acudido a nuestra cita bloguera tres veces en semana. Tras la pausa veraniega, seguiremos con la misma copla mientras las teclas aguanten y la cabeza se mantenga en perfecto estado de revista y cachondeillo.

Feliz veranazo y au revoir, que dicen los franchutes.

ENSALADILLA PREVACACIONAL

Vamos a coger unas merecidas vacaciones bitacoriles y se me han quedado en el tintero (quiero decir, en el teclado) algunas cosas que cuando regrese allá por el 1 de septiembre, seguro que ya se habrán quedado desfasadas. Así que hago hoy una ensaladilla mezclando algunas cosas sabrosonas antes que se echen a perder con estas calores.

* Los políticos ya se han ido de vacaciones y, como los malos estudiantes, volverán en septiembre a repetir curso, porque es que no la sacan limpia. Según un sondeo reciente suspendían en todo: capacidad de diálogo, cercanía a la gente, grado de atención a lo que importa, honradez, trabajo, credibilidad, desapego al sillón, sinceridad, capacidad de admitir que se equivocan y pensar en los que no les han votado. Una media de 2,9. Horrible. Consuela pensar que los zurriagazos que les hemos dado por aquí están dentro de la media nacional.

* Por fin la ministra de Cuchitriles (antes, de Vivienda) se ha salido con la suya. El Gobierno hará no sé cuantos garitos de unos treinta metros cuadrados, para felicidad de los enanos y gentes de fácil conformar. Eso sí, a más de 50.000 mil de las antiguas pesetas el alquiler. Una ganga.

* El 16 de abril, don Mohamed VI, rey de los Marruecos, indultó a más de 7.000 presos por la circuncisión de su hijo. Tan magnánima medida hace que mi visión modernista sobre el rebanado del pito cambie de dirección y la considere claramente positiva. Ala, majestad, a tener muchos hijitos.

* Me quedo con una estadística leída recientemente. “Hay 125 libros en cada hogar español, pero el 45 % de los españoles no lee”. Ya me resulta difícil de creer que haya salido número tan redondo de libros, pero lo curioso es que –a lo que parece- casi la mitad del personal tira el dinero a la basura comprando libros que después deja abandonados en el quicio de la estantería. ¡Vaya estupidez!

* Claro que para estupidez, a mayor gloria de los bancos y casas de hurto, es ese informe reciente por el que resulta que “las familias españolas gastan más en vivienda que en alimentación, pues sólo el 18 % del presupuesto familiar se destina a la comida, frente al 28, 6 % que se dedica a pagar la casa”. Teniendo en cuenta que en nuestro país cada vez hay más gordos per cápita y que, por lo visto, se come cada vez menos, sólo queda presuponer que el ladrillo engorda. No sé si estará muy rico, pero dar calorías vaya que si las da.

* Parece que fue ayer pero hace 45 años que las nórdicas (o sea, las suecas) eligieron Torremolinos como destino turístico, convirtiéndose en el icono sexual de aquella España franquista afortunadamente ya momificada. La revolución de las suecas fue la mar de cachonda en un país en que las mujeres españolas se bañaban vestidas mientras que ellas lo hacían ya en biquini. Quede aquí constancia de nuestro homenaje a aquellas jamonas venidas del norte europeo y que hicieron más por la libertad real de los españolitos que tantísimo cantamañanas politiquero como pululaba por entonces escondido con el rabo entre las piernas.

* Los otros días pasó en Málaga una cosa digna de la clase política tan miserable que nos ha tocado vivir. Resulta que se inauguraba el tercer carril de la Ronda (o sea, una miseria) y entre la Ministra de Fomento, malagueña ella, y la dirigente socialista que corta el bacalao en la provincia y que está en la oposición en el Ayuntamiento de Málaga, se las apañaron para engañar al alcalde de la ciudad con objeto de que en la importantísima inauguración estuviesen ellas dos solitas junto a sus equipos y así las cámaras y afotos sólo dirigiesen sus miradas hacia tan bellas princesas. A fe que lo consiguieron pero el bochorno y el ridículo de las susodichas ha llegado hasta el último rincón de la ciudad. Menudas feligresas.

* Tras concederse las Olimpiadas del 2012 a Londres, aún resuenan en mis mandíbulas desencajadas por la risa las últimas bufonadas del Chirac ese que rige tan malamente los designios de la France: “Lo único que los ingleses han hecho por la agricultura son las vacas locas. No se puede confiar en gente que cocina tan mal como ellos. En Escocia me dieron una comida asquerosa. De ahí parten los problemas de la OTAN”. Este tío mucho presumir de buena alimentación pero por lo que caga por la boca nadie lo diría.

PD: Toda mi mala leche contra esos asesinos que han sembrado de muerte el 7 de julio a la olímpica Londres. La maldad -desgraciadamente- no se toma vacaciones.

miércoles, 6 de julio de 2005

HAN PASAO OLÍMPICAMENTE

Ya lo veía venir, pero en este país de redomados optimistas sin fundamento, cualquiera decía antes del numerito de Singapur que Madrid no se iba a comer una rosca en las olimpiadas del 2012, por muy buen proyecto que tuviera y mucha simpatía que derrochase y otras gaitas marineras. Yo veía en mi particular bolita de cristal que los franchutes se llevarían el gato al agua, pero ni por esas. Aquí hay que hablar inglés por narices.

No seré yo el que culpe a ZP, a Gallardón o a la mamá de Raúl de que los tipejos del COI se hayan liado con la decadente capital británica frente a la díscola y zalamera Madrid. Para una vez que ha habido cierto trabajo en equipo y buena melodía entre nuestros políticos, sería de necios incurrir en semejante despropósito. Como los vivales del COI no van a dar una explicación del sentido de su voto pues ellos sólo responden ante Dios (el money) y la Historia (la vida padre que se pegan a costa de los tontos del deporte), el Puñetas cree que la cosa está clara: España celebró una Olimpiada hace cuatro días y deberán pasar varios cuatrienios para que se vuelvan a acordar de nosotros. Por otro lado, por mucho morro promocional que le echen los poderes fácticos al asunto, Madrid no deja de ser un cortijillo en comparación con las grandes capitales europeas y mundiales. En Londres, Paris o Nueva York se decide cada minuto la vida y hacienda de millones de personas en el mundo, mientras que en Madrid ya no se decide ni siquiera la de los españoles, desde que nos hemos instalado en los nuevos reinos de Taifas. Sí, confieso que los bocadillos de calamares están riquísimos y que en Madrid nadie se siente extranjero, a diferencia de los hoscos parisinos y los aburridos y reprimidos londinenses, pero los estirados del COI cuando viajan por esos mundos del disfrute no van a las tascas, ni pasean por entre la vasca normal ni se alojan en hotelillos de tres estrellas. Así que poco hay que rascar en estos temas populares.

He leído en varios foros que en estas ocasiones hay que hablar y defenderse en inglés, acusando a ZP de no saber decir nada más que “yes”. Estoy totalmente en contra. Hay que dar trabajo a los traductores simultáneos y el que no sepa castellano, que lo aprenda. Al fin y al cabo, este idiomilla lo hablan en primera instancia la tira de países. Ya solo falta que ni dentro ni fuera de nuestro país podamos usar nuestro idioma habitual o mayoritario. Ademas, qué coñe, yo todavía no he oído a un político inglés hacer un discurso en castellano, ¿por qué hay que hacer lo contrario? Yo es que en estas cosas soy muy mío (será porque no sé idiomas y en el mío propio la mitad de las veces ni me entero).

No he participado de tanto optimismo ante la reunión de Singapur ni del proyecto de Olimpiada. Me parece que hay cosas más importantes que hacer que organizar un evento macrodeportivo que sí, dará mucha publicidad, pero para eso ya está el Real Madrid y que sí, será un buen negocio, pero todos sabemos que en economía para que unos se forren otros tienen que apretarse el bolsillo. Que yo sepa, cuando las olimpiadas de Barcelona, yo no me llevé un duro de ellas y sí que sufrí en carne propia el coste del evento. Así que menos lobos olímpicos y más currarse la vida cotidiana mejorando la sanidad, la educación y lo que haga falta, que nuestros políticos tienen unas ganas de circo que no veas.

Un pequeño capitulillo hay que dedicar a estos zánganos del COI que sólo se representan a sí mismos. El mismo Alberto de Mónaco (el de la preguntita esa sobre la seguridad en Madrid) es un ejemplo perfecto de que detrás de él no hay nada más que su calva y su vidorra de niñato afortunado. Sin ir más lejos, ya me dirán a quién demonios representaba el ínclito Samaranch cuando reinaba como Papa en el comité olímpico. Lo único cierto es que los zánganos viven de putísima mamuchi, que tienen una delicada obsesión por la pasta gansa y que se lo tienen tan creído que son capaces de poner de rodillas a altos mandatarios del planeta con el lema “una olimpiada, por el amor de dios”. Mira que había sitios más céntricos para celebrar la decisiva reunión de hoy y los capullitos de alhelí se han tenido que ir a Singapur, obligando a todo el mundo a realizar kilométricos viajes. ¡Al peo!

Del fiasco olímpico algunos han salido muy contentos. Esos lagartones vestidos de nacionalistas periféricos que temían más que a la peste un Madrid olímpico. Puro odio, porque ellos sí están seguros que al paso que nos llevan se celebran unas Olimpiadas en Teruel antes que en Bilbao o en Gerona. Pero esa triste historia ya se sale de esta salsa rosa. Lo único cierto es que el mundo sigue hablando en inglés, que los americanos y los británicos se llevan a partir un piñón y que –seguramente- a los franceses les han pasado factura por “listos” y a los españoles por “tontos”. Y es que la culpa la ha tenido, cómo no, Irak. Puestos a decir tonterías, el Puñetas tampoco se queda cojo. Piensen un poco y a lo peor hasta me dan la razón. Una pista: “Roma no paga a traidores”.

lunes, 4 de julio de 2005

LA MÚSICA YA NO AMANSA A LAS FIERAS

Suele gustarme casi todo tipo de música. Pero hay una que no soporto: el rap. Lo siento, es imposible para mis debilitadas neuronas soportar el martilleo constante de miles de palabras lanzadas a velocidad de vértigo y el machaqueo de una “musiquilla” que está muy bien como elemento de tortura psíquica pero que dudo mucho que tenga algo que ver con lo que la música debe proporcionar: dosis de sensibilidad, relajación, marcha al cuerpo o distracción. Escuchar una canción de rap me es imposible si estoy al mismo tiempo escribiendo, leyendo, conduciendo o simplemente mirando al techo. No he probado cuando estoy en el W.C. haciendo sogas. Quizás en esa lamentable, aunque necesaria situación, la música rapera logre ayudarme a evacuar. Si es así lograré comprender algo de esta manera torticera de entender la música.

Y ya lo que faltaba para despotricar definitivamente de ella (lo que no quiere decir que al que le guste, que la escuche y se gane el cielo) es que una investigación reciente haya llegado a la conclusión de que “el hombre de Neanderthal, ancestro del hombre moderno que habitó la tierra hace unos 30.000 años, tenía su propia música y danza, muy similar al rap”. Con lo cual ya puedo escribir sin miedo a despertar rencores ajenos que a mí este tipo de música me recuerda al hombre primitivo. Así lo pensaba antes de echarme a la cara esta noticia, y ahora lo recojo, aunque nadie podrá echarme la culpa de tal pensamiento, una vez ratificado por la comunidad científica. (Menuda coartada, je, je). Dice el investigador Mithen que "la gente a menudo se imagina al Neanderthal como un individuo aburrido y gruñón, pero tenía un gran gusto por la música". Ahí disiento, pero hay que comprender que por aquellas fechas el homínido no tenía muchos medios técnicos para hacerse acompañar. El académico agrega que “las canciones que interpretaba expresaban emociones como el desconcierto y la felicidad”. Pues bueno, pues vale. Pero precisa poco después que “los neanderthales no eran particularmente creativos a pesar de que sus canciones se transmitieron de una generación a otra. Desde su punto de vista, lo más probable es que el hombre neanderthal, que ya contaba con cuerdas vocales totalmente evolucionadas, imitara el canto de los pájaros y otros sonidos naturales para crear su música”.

Aquí quería llegar. Los neanderthalensis actuales –en el plano musical- a falta de pájaros y sonidos naturales, pues viven en colmenas ciudadanas y bajo las estrecheces culturales que nos adornan últimamente (llega el neo-analfabetismo), se dedican a imitar el canto no de las aves cantoras o del oleaje del mar si no de los monstruos y cacharros mecánicos que circulan por nuestras urbes y los alaridos y gritos que en todos los rincones de nuestras ciudades se dan para mayor gloria y beneficio de los otorrinolaringólogos. Y esta música, rapera como la llaman, de hip hop o de cualquier otro estrambótico nombre, a mí me hace plim, pum, cataplum.

Como la creatividad y lozanía musicales brillan por su ausencia, estamos en un tiempo en que los que más venden siguen siendo las viejas pero geniales momias de ayer: Beatles, Rollings, Elvis, Dylan, la Pantoja, el Serrat y hasta Julio Iglesias. Y me parece bien, porque lo que hay (salvando las excepciones consiguientes) es para mear y no echar gota. Así que en la mediocridad moderna más absoluta, no es de extrañar que el chimpampúm rapero y urbano se haya hecho un hueco en el cerebro de muchos descerebrados musicales, como mi vecino del segundo que opina que donde se ponga El loco del Rap que se quite el muermo ese de la sinfonía del nuevo mundo.

Visto lo cual habrá que agradecer que todavía anden circulando por ahí gentes de mi niñez como el famoso Dúo Dinámico, resucitando las mismas canciones de entonces aunque con cien mil bellas arrugas más en la partitura. Todo antes que retrotraernos a la noche de los tiempos con esa música urbana raperil que me evoca gruñidos paleolíticos y pulsiones cavernícolas. Por cierto, todavía anda por ahí mi almibarado Dúo Dinámico cantando eso de “quince años tiene mi amor”. ¿Quince? ¡Será cincuenta y cinco, majetes!

viernes, 1 de julio de 2005

MÁS BASURA... QUE ES LA GUERRA

Más de un filósofo ha argumentado a lo largo de la historia que esta vida es una mierda. No lo ha dicho con esta fina palabra porque ya se sabe que la filosofía es de gente redicha y elegante que se la coge con papel de fumar, pero para que la gente sencilla del pueblo entienda claramente el mensaje se han elaborado diversas traducciones, una de las cuales tomo aquí de manera completamente literal. Una mierda, sí.

Otros muchos pensadores y escritores han denostado también al bichejo humano. Mencken, por ejemplo: “La raza humana, que otrora pasaba por ser la preocupación capital y la obra maestra de los dioses, empieza a asumir ahora el aspecto de un subproducto casual de sus gigantescas, inescrutables y probablemente absurdas actividades. El hombre es quizás una enfermedad local del cosmos, una especie de eccema o de uretritis pestífera. Dentro del reino de los animales el hombre es un producto chapucero y ridículo. Pocas otras bestias son tan estúpidas y cobardes como él. No hay otro animal que esté peor adaptado a su entorno. Todos los errores e incompetencias del Creador llegan a su apogeo en el hombre. El hombre es el único de los animales terrestres, aéreos o marinos, que es inepto por naturaleza para adentrarse en el mundo que habita. Debe vestirse, protegerse, fajarse, acorazarse. Su situación es eternamente idéntica a la de una tortuga nacida sin caparazón, un perro sin pelo, un pez sin escamas. Es el supremo payaso de la creación. Y sin embargo esta es la pobre bestia que nos invitan a venerar como si fuera una joya incrustada en la frente del cosmos. Este es el gusano que nos invitan a defender como si fuera el favorito de Dios sobre la Tierra, con sus millones de cuadrúpedos más valerosos, más nobles y más honestos: sus leones soberbios, sus leopardos ágiles y vistosos, sus elefantes imperiales, sus perros fieles, sus ratas intrépidas. Este es el bicho que nos exhortan a reproducir, con infinitas dificultades, penurias y gastos”. Perdón por cita tan larga, pero es que no tiene desperdicio.

El ser humano, además de “payaso de la creación”, encima es guarro. Quizás para equipararse a la vida misma. No extrañe por ello que cada año los humanoides aumentemos un 10 % la cantidad de basura que echamos al planeta. Sólo el océano Atlántico acoge más de 100.000 toneladas de residuos nucleares de baja y media actividad, además de muchos productos tóxicos.

Pero Juanito Puñetas quiere hoy hablar no de esta basura tan conocida, si no de otras menos conocidas aunque igual de virulentas. Todo el mundo sabe de qué hablamos cuando decimos "comida basura" y "televisión basura". Más fijémonos en otros ámbitos:Leo en un periódico que casi medio millón de niños están viendo diariamente la televisión en torno a las doce de la noche, una franja de la programación donde todas las cadenas se orientan hacia la población adulta. Esta vez la culpa, obviamente, no es de las teleles. La culpa es esos padres despreocupados de la salud física y mental de sus hijos. Padres impresentables, padres desperdicio, padres irresponsables, padres basura.

También hay políticos basura, que ya hieden en exceso en las campañas electorales, por aquello del calor aplicado en la búsqueda y captura del votante. Por supuesto que hay muchos votantes basura, esos que votan siempre al que manda, a quien es más guapo/a, a quien ha votado su familia toda la vida, esos que votan desinformados de todo... Hay moda basura, esa que sale en la mayor parte de los desfiles de alto pedigrí y que no se comprarían ni los taraos mentales. Hay frases e ideas basura. Nadie está libre de ellas, pero aquí va una oída el otro día en una peli de Hollywood: la superfamosa "América para los americanos". Ni América es para los americanos, ni Europa para los europeos, ni el País Vasco para los vascos. Basta ya de que algunos se crean propietarios en exclusiva de lo que es de todos: el aire, la tierra, la cultura, el agua, la vida. Y así podríamos extendernos basureramente a casi todos los ámbitos humanos.

Hay información basura, deportes basura, religiones basura, educación basura, música y cine basura... Basura para dar y tomar. ¿Y cuándo podemos calificar una acción o una idea con adjetivo tan oloroso? Aquí cada cual lo cuenta según sus intereses. Para mí está claro que todo lo que sea tomar al prójimo por imbécil (aunque lo sea realmente), engañarlo, aprovecharse de él, embrutecerlo, despertarle lo negativo que oculta bajo siete llaves, todo lo que no le ayude a crecer como persona o que se lo impida... es basura pura y dura. Como hipótesis basurera inicial me vale. Y aquí acabo porque tengo que bajar al contenedor la bolsa de la basura de hoy.

miércoles, 29 de junio de 2005

TARANTIN TARANTINO, PSICOPATIN PSICOPATINO

Detesto profundamente la violencia. Me repugna. Que todavía perdure en el mundo, con lo que ha llovido de siglos, es la muestra más evidente de que el humanoide es una especie defectuosa de la naturaleza, puesta en circulación antes de completar su fabricación (le faltan bastantes tornillos) y que por su mala cabeza y malasangre tiene menos porvenir que un cojo en una carrera de maratón.

Pero la violencia más detestable es la gratuita, la absurda, la que sólo lleva al dolor y… al dinero. Dejemos de lado la violencia real de esos descerebrados que se ponen un cinturón de explosivos para desintegrarse en la agradable compañía de gente inocente. Los muy cretinos no saben que convertidos en polvillo microscópico no habrá paraíso que les acoja ni huríes que les soben. O la de esos gudaris que se sienten orgullosos de pertenecer a una organización armada que siempre actúa con la cobardía como bandera. No, hablemos de gente más amable, más famosa, más valorada y más pacífica. Hablemos de esos psicópatas de pacotilla que viven del cuento, o sea del cine, y que disfrutan mostrando en sus cagarrutas fílmicas toneladas de sangre, crímenes y terror educativo, finezas carniceras para que los psicópatas de verdad hagan un cursillo acelerado del crimen con sólo pagar unos cuantos dólares o euros en una sala a oscuras. Hablemos de uno de estos ejemplares esplendorosos, del rey, del inigualable Tarantin, Tarantino, ese de aquel bodrio violento y mamarrachero titulado Pulp Fiction que después atacó con dos sangrientas películas cuyo título no me da la gana recordar pero sí recuerdo que no eran muy recomendables para gente con problemas estomacales.

El menda lerenda se despachaba en unas recientes declaraciones periodísticas con esta gracieta: “La violencia puede ser bella”. El hombre estaba inspirado, aunque no borracho, cuando hablaba con el periodista: “Preguntarme por la violencia en mis películas es como pedirle a Vicente Minelli que justifique sus números musicales. Se trata simplemente de un elemento que, como director, puedes usar o no. Uno de los más divertidos. Me encanta”. Compararse con Minelli es como comparar al pato Lucas con Sofía Loren: una solemne estupidez. Claro que lo bueno viene ahora. Y es que resulta divertidísimo hacer películas churriguerescas made in tarantino: “La primera parte de mi última película trataba por completo de vísceras, ojos arrancados, matanzas… Hay mucha acción. El petardazo llega en la segunda parte. En la primera sobre todo hay diversión. Si vas a verla lo pasarás genial”, continúa diciendo el mastuerzo. Yo es que veo un ojo que explota a consecuencia de una espada japonesa que lo penetra y me entra una risa que me descojono en la butaca. Pero, ¿de dónde han sacado a este psicópata tan peliculero?

No estaría mal que bajara a la cruda realidad, esa donde la violencia no es bella sino asquerosa, inmoral y delictiva, para que recibiéndola un poquito en primera persona, le removiera las neuronas y se pusiera por fin a hacer cine del bueno, porque de tonto el Tarantin Tarantino no tiene un pelín ni un pelino.

lunes, 27 de junio de 2005

LA COMISIÓN DEL 11-M ESTUVO EL 11-M DE VACACIONES

En estos días acaba de dar carpetazo a su mongólico trabajo la Comisión esa del Congreso encargada de no enterarse de nada de lo que pasó el triste 11M en España. Es decir, aquel atentado que se llevó por delante la vida de 200 personas pero del que a fecha de hoy sólo se sabe que no se sabe nada. Lo que sí se conoce, según las conclusiones de la citada Comisión, es que los machupichus que gobernaban entonces (el Aznar y sus chicos de la gasolina) metieron la gamba hasta los tuétanos. Naturalmente, los del PP dicen que ellos se portaron como unos hombres y que los que hicieron cochinadas fueron los que ahora tienen la sartén por el mango, esos psocialistas que que no saben ni lo que vale un peine. Como la mencionada Comisión era exclusivamente política (o sea, formada por políticos profesionales del desencanto, expertos en ver las pajas en ojos ajenos pero nunca las vigas en los propios, y tan libres que casi siempre tienen que pensar y votar según lo que les dice el jefe que les coloca en las listas electorales), pues eso, que mejor hubieran dedicado todo este tiempo a beber cerveza, hacer el amor o dormir a pierna suelta. Cualquier ser avispado (yo mismo) ya sabíamos cuando se constituyó la mongólica Comisión qué cosas iba a decir, contra quien y –lo más importante- qué se iba a callar: todo lo que realmente interesa a la población, desde quién asesinó a por qué lo hizo, cómo y si la historia se puede volver a repetir cualquier otro malhado día.

En vista de la situación y con ganas de marcha, el Puñetas se ha ido a su hemeroteca particular a buscar qué escribió aquellos días posteriores a la tragedia. Ha pasado ya de aquello algo más de un año y yo mismo me sorprendo de algunas cosas que ya entonces escribí. Francamente, no me beso porque no llego, pero tristemente compruebo que mi periscopio de entonces no iba muy descaminado en el oteo del horizonte. Así que, para demostrar a la inútil Comisión del 11M –y también al perdonavidas Aznar- que muchos ciudadanos no somos gilipollas y no tragamos carros y carretas porque no estamos subidos a ninguno de los despeñaderos politiqueriles que abundan por estas tierras, aquí van copiadas las dos opiniones interneteras que parí en momentos posteriores al atentado, justo después de celebradas las elecciones del 15-M, cuando todo estaba aún muy calentito.

Gente sin prejuicios, con la mente abierta y el bolsillo sin un duro: aquí hay larga tela que cortar. Con que uno sólo crea que lo que escribí por aquellas fechas es más real que muchas de las conclusiones y contra-conclusiones que ha esgrimido la inútil Comisión, ya me doy por contento. Demostrará que no estoy solo, lo cual en estos tiempos no es poco. Con la cerveza en una mano y la paciencia en la otra (vale la lectura a plazos) aquí va lo que escribía tras el 11M el Juan Puñetas de las narices.

16/03/2004
CUENTO BANANERO CON MASACRE AL FONDO (Acto 1º)

No sólo en un segundo cambia la vida de una persona si no que los habitantes de esta república bananera llamada España o “yo que sé” (porque cada uno la llama de una manera diferente), han mostrado al mundo que también la vida de un colectivo de 40 millones de personas puede pasar en cuestión de horas del blanco al negro o viceversa. Tras el 11-M tenemos 200 pobres ciudadanos menos en el censo. Entre ellos no hay políticos, ni famosetes ni futbolistas ni intelectuales del cinema. Se nota que las fuerzas vivas de esta república no viajan en tren ni se levantan tan temprano. Hasta aquí algo normal pues ETA nos tenía acostumbrados a tener bajas ciudadanas, aunque no tan numerosas de golpe. El goteo de los muertos de tráfico (más de cinco mil al año) también atempera bastante el aspecto cuantitativo de la masacre de Madrid. Incluso los militares muertos en Irak o volando en aviones mercenarios como el Yack 42 nos han acostumbrado al drama siniestro de la desventurada, imprevisible e injusta guadaña.

Pero a lo que no estábamos acostumbrados era a decidir en unas elecciones con el peso del terror planeando encima de nuestras cabezas. Los pueblos civilizados (y sus gobiernos y oposiciones) habrían corrido un estúpido velo, habrían dejado a la policía investigar la autoría de la masacre con tranquilidad y tiento, los políticos se habrían escondido en sus madrigueras o sacado a la luz el bálsamo del patriotismo. Máxima preocupación por las víctimas y stop total a las preocupaciones políticas y electorales. Nadie se habría dejado llevar por los cantos de sirena de los mensajeros del odio ideológico, por los bastardos intereses de ciertos clanes profesionales del ámbito de la cultura y la comunicación o –simplemente- por un hecho cuyas repercusiones más inmediatas deben ser las sanitarias y psicológicas, dejando las políticas para mucho más tarde. Tiempo de espera, paciencia y reflexión. Pero, ¿quién demonios tiene paciencia, reflexiona y medita en esta república de bananos llamada Spain?

Todos perdieron el culo por saber qué canallas eran los que estaban detrás de la masacre. “¡Queremos saber la verdad!” Sí, mamones míos… Unos para incrementar sus réditos electorales, ya de por sí engordados por un abuso torticero y partidista de los éxitos tenidos contra la banda terrorista de la boina. Los otros para aprovechar la desgracia y sacar tajada carroñera. En las desgracias es facilísimo. Pero parece ser que esta vez no pasaba como en lo del Prestige. Vamos, que todo se organizó rápidamente, que la gente estuvo pronto en sus puestos de socorro y que –dentro de la improvisión ante el horror- las cosas se estaban haciendo medianamente bien. Por ahí nada que rascar. Así que habría que acudir a la historia de siempre: a la política informativa (o sea, desinformativa) y a la manipulación que el gobierno de turno hace siempre con ese arma de destrucción masiva que se llama TVE. Y, naturalmente, aquí había un filón con bastante experiencia. Bastó que –como un pardillo- Acebes y la compaña contara lo de una furgoneta y una cinta de Operación Triunfo en versión arábiga para que el garbanzo empezara a torrarse. Y como había mucha gente con ánimo de zurrarle la badana a un tal Aznar por miles de razones que no vienen al caso, los ánimos ya estaban calentados y no hizo falta mucha mecha. Si en vez de ser las elecciones tres días después de la masacre, llegan a ser una semana más tarde, aquí se lía una guerra civil. Un espectáculo muy edificante y propio de este país cainita donde los que se dicen de izquierdas se consideran los reyes del mambo y los que no se dicen de derechas por pudor y desvergüenza, aún necesitan otros veinticinco años para quitarse el pelo de la dehesa.

Eso sí, todos teníamos que ir a votar el domingo para fortalecer la democracia, como si a ETA, a Alqaeda o al Bin Laden de los cojones les importase mucho nuestra democracia. A los verdaderos demócratas lo que les importaba y avergonzaba era el espectáculo mezquino y miserable que unos y otros (esos tipos que viven de la asquerosa política) estaban montando. Cada uno actuaba con sus armas. El Gobierno usando el poder los despachos. La oposición de izquierdas y los nacionalistas de la boina echando sus huestes a la calle, que por fin ya no es de Fraga si no de estos fulanos. Todo muy democrático, muy edificante y muy esclarecedor de cómo anda el patio por este corral gallináceo.

Así que Juan Puñetas decidió que a unos y a otros los iba a votar su puñetero padre. A unos tiparracos que se estaban cargando la democracia con sus actitudes tan antidemocráticas los iba a votar Rita la Cantaora. De modo que este menda fue uno más de los 7.628.756 ciudadanos que les hicieron un corte de mangas a esta pandilla de borricos. Y es que somos mucha la gente que no se entera bien del cuento. Sin ir más lejos hoy mismo don Pedrito Almodóvar, el peliculero, en una rueda de prensa ante medios de todo el mundo, acaba de dar crédito a un rumor internetero sobre que “el PP estuvo a punto de provocar un golpe de estado el sábado por la noche”. Empiezas a reírle las gracias a los bufones y acaban creyéndote imbécil. Más la gran superproducción tuvo lugar la noche del domingo con el resultado de las elecciones: contra todo pronóstico había ganado Bambi. La historia de España pasaba, de un plumazo, de la crispación a la ternura.


18/03/2004
CUENTO BANANERO CON MASACRE AL FONDO (Acto 2º
)

Cuando el domingo por la noche puse la televisión portuguesa para enterarme de las elecciones en España (yo es que de la información de los medios españoles ya no me fío ni borracho), dispuesto a presenciar la aburrida película de estos últimos años, o sea, victoria de la derecha y arriba españa, veo que aquello está más emocionante que las aventuras de Harry Potter y que también en esta peli electoral hay magia potagia y que de la chistera no sale el conejo bigotudo esperado sino mi estimado amigo don Jose Luis R. Zapatero, al que en casa todos llaman ZP, de lo bien que nos caen sus bellos ojos y amigable sonrisa.

Como soy tonto de capirote pensé que si la masacre se había producido porque el tío esaborío del bigote nos había metido en la guerra de Irak, el segundo término de la ecuación era evidente: los canallas integristas islámicos habían influido en el desenlace de las elecciones modificando el sentido del voto a miles y miles de españolitos. En la primera rueda de prensa de Zapatero ningún periodista español le planteó la cuestión a don Jose Luis, salvo algunos masones del extranjero. ZP contestó que los españoles habían votado cambio. Después hubo risas y “¡otra pregunta, chavales, que hoy es un día para festejar y no de amargamiento!”.

En España hemos asistido a un nuevo milagro del Señor. Spain tiene que seguir cumpliendo su misión histórica ancestral: ser faro y luz del mundo. Lo fuimos con Suárez, que poco menos que casi resuelve el conflicto árabe-israelí. Lo fuimos con González, alma máter de la UE, la cual no sería lo que es sin el arte torero de Felipe. Lo hemos sido con Jose Mari, quien nos ha aupado a la medalla de bronce de los juegos olímpicos de países. Ahí está la foto demostrativa de las Azores: en primera posición los USA, con el panoli del Bush; en el segundo puesto los England con el bizqueras del Blair, y en tercer lugar la España gaviotera, con el mesías Aznar. Pero, ay, la gaviota estaba ya muy vista y demasiadas veces se nos había hecho pis encima, así que para seguir siendo ejemplo del mundo mundial, luz y guía de las tinieblas, era necesario un recambio. Y todos se empeñaron en ello, hasta los salvajes integristas islámicos. Así llega ZP: ecología, diálogo, pacto, solidaridad, paz, amor… Y humildad, mucha humildad. Lo malo es que al nuevo jefe (que nada más abrir la boca ya ha socavado los cimientos de medio mundo con su anuncio de la retirada de los soldaditos bolivianos de Irak) le acompaña una retaguardia de viejos conocidos que me ponen los pelos como escarpias: Rubalcaba, Caldera, Peces Barba y algunos nuevos fichajes (Magdalena Álvarez, Carmen Calvo…) que la gente del Sur ya conocemos tristemente bien.

Total, que en este cuento al final todo el mundo está contento. Los terroristas porque han conseguido su objetivo: cambiar el rumbo político de España para intentar mover la silla a los USA en el país de Sadam. Los socialistas porque por fin vuelven al poder a hacer de las suyas. Llamazares porque ha conseguido el sueño de su vida: salir en una peli de Almodóvar haciendo de bombero torero perseguido por la guardia civil en un golpe de estado de la infame derecha. Don Manuel Chaves, porque ya podrá dirigir el cortijo andalú desde el mando a distancia situado en la mesilla de noche de su pisito de clase media o medianía. Los directores de cine y restos de la tribu cultural e intelectual porque, una vez desaparecido Franco II, podrán por fin dar rienda suelta a su imaginación y crear esas obras maestras del arte que todos esperamos. Los periodistas porque tienen garantizado trabajo a destajo para los próximos cuatro años, incluidos aquellos que se dedican a componer los jeroglíficos destinados a la página de pasatiempos. Hasta los franceses y alemanes se las prometen muy felices pues ven retornar a la díscola y frescachona vecina, la Carmen de España y olé, a la que intentarán volver a meter mano y otras cosas más turgentes. Y todos, toditos contentos. Así da gusto.

Ojalá que no se equivoque mucho ZP porque al final ya sabemos quienes son los que se llevarán las bofetadas: los desgraciaos de siempre que para malvivir tienen que levantarse a las seis de la mañana y coger un tren con destino a veces incierto. En cuanto a Aznar y su cuadrilla (los malos de la peli), que hagan un curso de reciclado y emigren a otro país más agradecido. Los mismos a los que libras de ir a la mili te dan la boleta, te llaman asesino y terrorista y te mandan al carajo. Jose Mari, alegra esa cara, hombre. Este pueblo de amnésicos, como pasó con Suárez o González, un día reconocerá tus indudables méritos de salvador de la humanidad, aunque sea a misilazo limpio. Ahora ya tiene un nuevo juguete al que destrozar y con el que entretenerse: ZP.

Joder qué tropa y qué país tan bananero. (De ésto los 200 fallecidos, los casi dos mil heridos y algo más de siete millones de abstencionistas no tienen culpa de ná. Que conste).

viernes, 24 de junio de 2005

ESTUPIDIARIO



Los periódicos (sean de papel, digitales o de chorizo) vienen cada vez más sucios. No hablo de la suciedad de la tinta, que se te quedan los dedos como los de Kunta Kinte, si no de la suciedad social, política, deportiva y económica que nos invade. Chapapote periodístico, reflejo del que nos comemos todos los días. De modo que los periódicos, más que diarios deberían llamarse estupidiarios, por aquello de la estupidez imperante. Y como aquí somos muy científicos, aquí van unas cuantas pruebas.

Leo en el diario SUR que en Cataluña, con los mismos kilómetros de costa que la provincia de Málaga, tienen 126 barcos quitanata, mientras que por las playas malagueñas sólo hay 11. Eso sin contar con que no hay depuradora en Nerja y que no funcionan las de Torrox y Algarrobo. Así que más de uno este verano se va a tomar la nata en la playa. Y encima el personal no colabora. Así que en vez de banderas azules sería más juicioso hablar de banderas marrones. Y en vez bonitos nombres (Costa del Sol, de la Luz, Tropical, Esmeralda y otras gaitas), ¿qué tal Costa de la hez?

Pero guarros hay en todas partes. La foto que ilustra el comentario de hoy es un ejemplillo. En la noche de San Juan el personal, como borregos, se va a las playas a pasarlo bien, o sea, a enmierdarlas, porque a ellas se va a comer y beber y como es muy pesado echar los desechos en los contenedores y papeleras, pues nada, se dejan al lado de uno, que ya estamos acostumbrados a tanta basura. ¡Si nosotros mismos somos parte de ella! La fotito es de una playa urbana de Barcelona, al amanecer. Oiga y la gente, como si estuviera rodeada de rosas y amapolas.

Por fin el camarada Polanco va a tener una televisión. Quiero decir, una televisión más. Como siempre, son sus socios del PSOE quienes se la regalan para que los de Prisa y Sogecable nos informen con la independencia y exactitud con que vienen haciéndolo desde la noche de los tiempos. Lo que más me ha gustado han sido las declaraciones de un alto mangatario de Prisa, un tal Santillana: “Con esta decisión se genera una mayor atractividad porque hay un mayor número de productos en variedad de formas de prestar servicios y que todo lo que sea generar más concurrencia es bueno". ¿Este tío donde ha estudiao?

Pero la mayor cagada de la semana ha sido cosa de la “justicia”, donde al parecer hay más incompetentes que en la política, o será que existe por ahí mucho juez politiquero, con lo que se duplican los factores de riesgo. Ante la previsible alarma social y ataque a la inteligencia que ha creado la sentencia dictada por varios jueces según la cual el terrorismo callejero vasco es simple delincuencia, ya que no utilizan armas de fuego (o sea, pistolas, metralletas, misiles o cañones…), el Consejo General del Poder Judicial ha salido en su defensa diciendo que se puede criticar una sentencia pero nunca a los jueces que la dictan. Lo califican de falta de respeto al Estado de Derecho. Desde que me enteré de esta idiotez me ha entrado una diarrea que no paro de ir al W.C. En cuestión de minutos he pasado del Estado de Derecho al Estado de Defeco y de seguir así unas horas más ya estaré en el Estado de Desecho.

Pero, quietos paraos, que todo está arreglao. La vanguardista Junta de Andalucía va a hacer que queramos más a nuestros pobres juececitos. Y va a empezar por la escuela, como siempre, que es donde se resuelven los problemas de hoy. Para ello ha elaborado un programa piloto (tiene 800.000 en cartera, para distraer al paisanaje) titulado “Educando en justicia”. Dirigido a los alumnos de la ESO “explicará de forma accesible la historia, las palabras y los símbolos de la Justicia, además de cómo se juzga y se emite una sentencia”. Eso, eso, que empiecen explicando cómo se come lo de que el terrorismo callejero es vulgar delincuencia.

“El pueblo de Lanjarón celebra la noche de San Juan tirando seis millones de litros de agua a la calle”. Se trata de la tradicional carrera del agua, una estupidez más de las múltiples que tienen lugar en los pueblos y ciudades de España, por mucha tradición, solera y populachería que se le endilgue. En época de dura sequía, es un doble insulto. Doce mil personas participaron en semejante mamarrachada, empezando por el Ayuntamiento. “Somos conscientes del problema de la sequía, pero esta es una tradición muy arraigada, llevamos 26 años haciendo la carrera, aunque la costumbre de mojarse viene de antaño". Pues no se hable más, señora concejala de “Cultura y Dislates”.

miércoles, 22 de junio de 2005

LA DEMAGOGIA DE LOS LIBROS GRATIS

En los andurriales galácticos donde vivo, esa Andalucía en la que según los tópicos a todas horas estamos de cachondeo y tomando el sol, el gobierno autonómico ha decidido implantar de manera escalonada en varios años los libros de texto gratis. Las utopías de estos psocialistas tan avanzados socialmente sólo se reducen ya a que el papá y/o la mamá no se gasten los cuartos en comprar libros del cole "pal" nene pues leer es muy peligroso y después el personal nos sale con ideas propias, se acostumbra a comprar libros de su bolsillo y empieza a no creerse ni una coma de lo que pregonamos.

Como son incapaces de atajar los grandes problemas de fondo, se dedican a dar caramelitos a los potenciales votantes y a presumir de justos, solidarios, izquierdosos y no sé cuantas cosas más. Hay ya en España más de 10 millones de personas que superan las 11 horas diarias de trabajo, que las deja sin ocio, sin familia y sin amigos. Ahí no meten mano. Tenemos agua para 40 semanas como no llueva. Quietos paraos. La energía se nos va por los enchufes pese a que la tenemos mala y cara, además de poca. Que lo resuelva Rita. La violencia de la calle y de las carreteras ha llegado a la vida doméstica, a las aulas y también a los hospitales, donde hasta los médicos empiezan a estudiar kárate. Tranquilos, dicen estos memos, que todo está controlado. Con gastar las pocas energías y ganas que tienen en contentar a algunas minorías respetabilísimas y montar de vez en cuando algunos numeritos político-circenses, todo solucionado. Ahí los tenemos, viviendo del cuento y de la cara, unos desde hace algo más de un año, otros desde hace 25 años, sea cual sea la carcundia política que les cobije: PP, PSOE, PNV. ERC, etc. ¡Qué mas da, los mismos collares con diferentes perros, por mucho que se peleen entre ellos!

Pues decía, una vez centrado el balón, que por las Andalucías el camarada Chaves les va a pagar los libros de texto a los mozuelos de la región. Así lo vende la Junta de Andalucía y así empiezan a creérselo las masas. Como si hubiera algo gratis en este mundo. Como si no se pagasen con el dinero de todos, vía impuestos. Eso sí, la jugada sirve para acrecentar aún más el poder y control de estos benefactores de la patria. Intervención política de los precios de los libros, defensa de las grandes editoriales, ruina paulatina de las escasas librerías que aún quedan, pérdida progresiva de la calidad y pluralidad de los libros, cabreo de los profesores que ya no podrán escoger los que estiman conveniente y más cosillas sin importancia que al resto de los mortales beneficiarios nos importa una higa. El mismo libro será usado durante 4 años por alumnado diferente. (O sea, que no serán necesarios contenedores de reciclaje: el libro llegará al final de su vida útil completamente desintegrado). Mientras que en ese tiempo el niño se habrá cambiado 8 veces de zapatillas Nike, 7 veces de pantalón, se habrá comprado 2 Plays y habrá deambulado por el mercado de consumo como Pedro por su casa, consumiendo a mansalva, la ancianidad y solera de su manoseado y caduco libro de texto le salvará de la hoguera consumística.

Y digo yo, puestos a dar “gratis”, ¿por qué no nos “regalan” el pan de cada día, el agua mineral, la ropa interior, los empastes, las gafas con las que vemos o cualquier otra necesidad más imperiosa que un libro de texto? Ah, porque en los libros hay peligro y amenaza. Esa cosa que es cultura, formación e inteligencia, mejor que esté bien dormidita. Porque la boca se nos llena de estas bellas palabras pero todo lo que hacemos es precisamente para combatirlas pues si hay algo que el poder (sea dictatorial o democrático) no tolera muy bien es que los súbditos o los ciudadanos tengan criterio propio, razonen al margen de los canales establecidos y que sean capaces de funcionar y actuar con relativa independencia. Así que menos lobos, que estas cosas muchos las tenemos bastante claras por estudiadas y sabidas. Y de eso se trata, precisamente, de que el personal estudie lo imprescindible para que sólo sepa darle al botoncito, tal como si fuese un diputado parlamentario de esos que (son mayoría) se pasan toda la legislatura pulsando con el índice lo que su jefe de filas les ordena, leyendo los informes que les pasan sus superiores y repitiendo como papagayos las directrices del gran jefe. Eso sí, viajar viajan mucho y en primera clase. Ya tienen algo que contar a sus nietos.

En muchos hogares andaluces los únicos cuartos que se gastaba el personal en libros era cuando llegaba septiembre y al chiquillo había que comprarle esos papeles de matemáticas. ¡Pero si las matemáticas son siempre igual! –decía más de un ignorantón. Ahora ya podrán dedicar esas pelas a las vacaciones, la tele de plasma o a la compra de un cuarto de gambas. Lo celebro, pero sigo prefiriendo que puestos a engañarme, lo hagan regalándome las gafas que me permiten no tropezar por la calle. No me gusta que acostumbren al personal a no comprar libros.

lunes, 20 de junio de 2005

LAS DOS ESPAÑAS (Y YO EN MEDIO)

Están locos estos hispanos. Yo es que alucino, vecino, con las cosas que pasan por el mundo de la vieja piel de toro, llamada España. Me echo a la cara los periódicos del fin de semana y es que de las bofetadas que me llevo, tengo que acudir rápido a urgencias. ¿No será que el loco soy yo?

En este país, de un tiempo acá (al menos desde hace tres mil años), una parte de su personal -cambiante según quien gobierne- tiene siempre ganas de jaleo y esas ganas se imponen sobre las de ponerse de acuerdo. Estoy hablando de algo tan conocido y manido como las dos Españas famosas, a las que ya pusiera música el bueno de Antonio Machado: “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios; una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Para mí que Antoñito se equivocó o tuvo problemas con la métrica pues lo habitual es que hubiera escrito que “las dos Españas te hielan el corazón”. Y es que hay bastante gente que no somos ni de la una ni de la otra (afortunamente, una importante pero durmiente mayoría), a la que nos está tocando bailar con la más fea, porque cada una de ellas tiene sus dirigentes, sus televisiones, sus discursitos, sus fanfarrias, sus enchufes y sus cositas, mientras que a los que estamos en medio (chafados y aplastados por ambos dinosaurios) no nos queda si no el exilio, la dormidera, la locura o acabar metiéndonos en uno de los dos ejércitos, hartos de llevarnos todas las tortas.

El sábado hubo en Madrid una marcha contra el “matrimonio gay”, que según los que la hicieron iba sólo contra lo primero (“matrimonio”) y según sus detractores iba sólo contra lo segundo (“gay”). Los unos defendiendo a la familia (a lo que ellos creen que es la familia) y los otros acusando a los primeros de carcas, trogloditas y otras lindezas. Para los organizadores de la protesta, la ley de matrimonio homosexual (de lo más “avanzada” del mundo mundial) se carga la familia tradicional. Para los detractores (la mayoría no son homosexuales), es penoso ver a tantas personas dispuestas a sostener la homofobia, la discriminación y la desigualdad. Una de dos: o no se enteran ambos grupos o los que no nos enteramos de nada somos los que no formamos parte de estas barricadas tan tópicas. Porque a cualquier tipo abstemio le parece razonable que si se llama matrimonio desde los tiempos de María Castaña a la unión de hombre y mujer para comer y folgar juntos, con la intención frecuente de traer retoños a este perro mundo, lo de la unión de personal del mismo sexo se debería llamar de otra manera, pues las palabras significan mucho y los diccionarios (que responden a la tradición, la cultura y la historia) están para algo. También parece de cajón que las uniones homosexuales sean equiparables a las uniones heteroxuales en todo aquello que sea posible, que es casi todo, sin limitaciones de derechos y deberes, salvo aquellos que la naturaleza todavía no es capaz de dar.

Pero aquí lo razonable es imposible: “El modelo elegido es absurdo porque dará lugar a unos bodrios de familia” (El Obispo de Mondoñedo, experto en bodrios familiares, él que no sabe ni lo que es folgar ni comer pizza y hamburguesas con la pareja). “El matrimonio homosexual es un timo; van a poner moneda falsa en circulación” (Otro obispo, el de Burgos, más falso que la falsa monea). Por el lado de la izquierda y los homosexuales (esos que presumen de Orgullo Gay, manda narices, como si en asuntos de sexo hubiera que presumir de gustos), la cosa va por calificar a los manifestantes familiares de antidemócratas, ultramontanos y otras gaitas. Los que ahora estamos quietos paraos sabíamos que estos aprendices de izquierdas han evolucionado mentalmente poco desde la época de Franco, esa en que los pobrecicos o estaban en pañales o de vacaciones, pero oyéndoles hablar con motivo de la manifestación pro-familia del sábado, uno ya se inquieta porque su fijación obsesiva con el franquismo y el nacionalcatolicismo empieza a necesitar de un buen psiquiatra. El millón de personas que se concentraron en Madrid (el gobierno dijo que eran unos 166.000, que Alá le conserve la vista y la desvergüenza) se peinan con gomina, van a misa todos los días y por las noches –antes de acostarse- le dan al cilicio, de creer a los típicos y tópicos de esta izquierda analfabeta, a la que ni el mucho viajar en los últimos tiempos le está aportando alguna capa ilustrada.

Están locos estos hispanos. Los unos porque defienden una familia que ya está más muerta que viva, y si no que se lo pregunten a tanto abuelo abandonado, a tanto niño al que sólo ven sus papis a la hora de dormir, a tanto matrimonio roto cuando la pareja convive 48 horas seguidas en época vacacional y a tan poca protección familiar desde los gobiernos (una miseria de paga por cada hijo, una pésima pensión para el jubilado, una riquísima hipoteca…). Los otros porque es a esta unión en vías de extinción por metástasis histórica a la que ahora se van a sumar los homosexuales. Tanto orgullo gay para caer tan bajo. Sólo les falta exigir un curita obrero que consagre su santo sacramento. Joder, dónde quedan aquellos tiempos de la familia extensa, de la crítica al matrimonio y la loa al amor libre. Tiempos volanderos que –como todas las utopías- al final cayeron en la cazuela de la historia.

Pues nada, hijitos míos, casaros los unos y los otros, formad una familia nuclear de pacotilla y que os vayan dando. A los unos y a las otras, a los unos y a los otros, a las unas y a las otras. Como dijo el sabio, aunque quinientos millones de personas digan o hagan una estupidez, sigue siendo una estupidez.