martes, 19 de septiembre de 2006

PORCA MISERIA TELEVISIVA


Veo tan escasa televisión que, por mí, podrían irse al garete todas las cadenas. No las echaría en falta. Lo malo de ello es que millones de mis semejantes enloquecerían o se deprimirían y el espectáculo no sería nada gratificante. De modo que mejor dejar las cosas como están: ellas, con su basura audiovisual a cuestas, y el menda, con mi indiferencia cuasi total. Esta rareza mía no impide que más o menos esté al tanto de lo que se cuece por las tropecientas cadenas del WC a través de artículos periodísticos, comentarios del prójimo y visiones ultrarrápidas a la caja tonta cada vez que paso por delante de ella, sea en casa o en un escaparate. Sólo el deporte en directo me atrae de vez en cuando hacia las telecacas, aunque la mayoría de las ocasiones salgo perdedor en la batalla, aburrido y violentado por K.O. técnico.


Y, sin embargo, hubo un tiempo en que el Puñetas disfrutaba con la telele. Sólo había una, todavía las imágenes eran en blanco y negro y –pese a la censura imperante- se podría decir que con aquella televisión hasta se aprendía. (Hoy las telecacas, con toda la libertad del mundo, son incapaces de hacer una programación educativa o sugeridora de aprendizajes; lo suyo es la escuela violenta, esquizofrénica y amodorrante). Me ha recordado aquella televisión de mi niñez y adolescencia un comentario de Alvaro García en EL MUNDO, edición de Málaga: “Llevo años sin televisión y no ha pasado nada. La tele, más o menos, me educó en los años 70. (…) Por cierto, ¿puede educar la tele? Puede educar la tele. Yo de niño veía sin saberlo a clásicos franceses, a Jardiel, el diario de Ana Frank, las cejas de Conchita Montes, Joseph Pla y Cortázar con Joaquín Soler Serrano…”


Como el periodista, el escribiente ha disfrutado en su mocedad con decenas de obras de teatro (aquel famoso "Estudio-1"), unas clásicas, otras humorísticas, todas de enorme calidad: Moliére, Lope de Vega, Schakespeare, Dostoievski, Mihura… Aquellas entrevistas a personajes del mundo, amplias, sin prisa. Concursos con los que aprendías refranes, gramática… o en los que competían para demostrar sus saberes colegios e institutos de toda España. Programas divulgativos sobre el motor y educación vial. Comedias y series blancas para abrir la imaginación o despertar la curiosidad… Y, por encima de todo, la Clave, un coloquio de Balbín con gente sabia y entendida para discutir en profundidad –tras la proyección de una película alusiva- sobre grandes temas humanos o de actualidad. Qué lejos queda todo, no porque hayan pasado muchos años, sino porque ahora no hay nada que ni por el forro se le parezca.


Un erial. Tierra quemada. Bazofia pura y dura. Eso son en la actualidad el 90 % de los contenidos televisivos. Todas las cadenas repiten las mismas noticias, idénticas imágenes, parecida palabrería y vicios comunes, con un desaprovechamiento casi total de esa libertad que teóricamente tienen a manos llenas (y que, ay, nos faltaba entonces), pero que no les sirve nada más que para embrutecer al tele-espectador. Es tanta la falta de escrúpulos, de vergüenza, de saber, que cualquier persona que haya visto algo de televisión hace veinte años (y no sólo en España) tiene que sentir por fuerza asco y aversión a este enputecimiento actual. Qué pena que un medio que podría ser una auténtica palanca para ayudar a mejorar a la gente (al tiempo que sacia parte de su ocio) se haya convertido en una auténtica fábrica de alienación y de estupidez.


Tan poca creatividad hay en las teleles (también en el cine, la música o el arte, para qué cerrar los ojos) que –como en el caso de Antena 3- se dedican a hacer remakes de programas antiguos infumables, como “El precio Justo”. Educación para el consumo, je, je. Al parecer, sus creativos tienen todas las cualidades menos una: la creatividad. Debates –cuando los hay- en que el interviniente sólo tiene 59 segundos para dar la opinión o le cortan en medio de la frase. En ellos, hasta Sócrates parecería un cretino. Series y películas en que predomina la violencia gratuita y el “dejá vu”. Humor: ¿qué es eso? Humor inteligente: ¿mandeeee? Da pena ver a ilustres actores que en mi juventud representaban a personajes clásicos, hacer ahora el ganso como secundarios en cualquier patochada nocturna: Luis Varela o Amparo Baró, por ejemplo. Programas cagarruteros en los que juntan a un montón de gente para ir eliminándola una a una y ver quien es el vago o el tonto que gana el premio gordo a la burricie.


En fin, que si las telecacas son reflejo del mundo y la sociedad en que vivimos –y, en cierta medida, lo son- “parad el mundo, que me bajo”, que dijo el clásico. El pobre (o la pobre) tuvo que quedarse como estaba porque por mucho idealismo y protesta que le echemos al invento, el mundo seguirá funcionando hasta que lo destruyamos definitivamente. Estamos en ello y las telecacas las primeras. ¿Quo vadis, meningíticas?

viernes, 15 de septiembre de 2006

HISTORIA INCENDIARIA CON UN BOCAZAS AL FONDO


El camarada se hizo muy famoso en toda España el 26 de enero de este año, si bien en algunos sitios ya era algo conocido por sus cosillas teatrales y, sobre todo televisivas, al haber representado con cierto éxito al choricillo macarrero Makinavaja, una creación de un genial humorista que apenas sabía dibujar llamado Ivá.


Aquel jueves de enero el artista tuvo un calentón de boca en un programa de TV3, la televisión catalana. Eran tiempos de Estatut y toda crítica hacia éste era asumida por sus defensores como un ataque a Cataluña. Pepe Rubianes la emprendió con una ristra de insultos y descalificaciones groseras hacia España que a muchos les provocó una enorme indignación y a unos pocos, como al que esto escribe, una tremenda tristeza. En primer lugar porque Rubianes demostraba que el personaje que más ha influido en su vida de actor ha sido Makinavaja, cuando a lo largo de su dilatada carrera ha representado papeles muchísimo más importantes. De su paso por el mítico Dagoll Dagom y hasta un ratito en El Joglars, se ve que no aprendió nada de nada. Y en segundo lugar porque nadie sensato podía esperarse que un hombre de su posición famosil y pública despotricase de manera tan soez y barriobajera.


Ahora (y lo que te rondaré, morena) empieza a recoger los frutos sembrados por su mayúscula estupidez de aquel día. Resulta que Rubianes tiene una obrita para representar titulada “Lorca eran todos” (pobre Lorca, si levantara la cabeza y viera cuantos impresentables se ganan la vida a su costa). Y como tiene un amigo que dirige el Teatro Español, de titularidad pública, en Madrid, pues allá que se fue a estrenar el invento a la capital de España. Mas siempre hay gente rencorosa y no olvidadiza que te la tiene guardada. Así que cuando muchos se enteraron del asunto teatrero del camarada en los madriles pusieron el grito en el cielo y en el infierno: persona non grata, fuera de aquí, nos insulta y encima quiere que le paguemos las entradas y la cerveza…


Total: escándalo garantizado y al final, cagadito de miedo, don Pepe se la ha envainado, ha dicho que lo suyo aquel día de enero fue un calentón boqueril, que no se explicó bien y que no va a representar la obra, para evitar males mayores. Como es imaginable, en Madrid las esquinas están repletas de gente llorosa porque Rubianes no ha podido estrenar su cosa teatrera en la capital del reino. Y como por las Españas todos los impresentables de la política y la farándula juegan a lo que juegan, no han pasado ni 24 horas en que otro Ayuntamiento (esta vez el de Tarragona) ha echado más leña al fuego contratando a nuestro personaje no por su valor cultural, que es cero, sino como medida de desagravio político-nacional. Eso sí, no le paga el alcalde sino las arcas municipales. En unas cuantas horas ya se han agotado las entradas para ver al mártir Rubianes, porque en ciertos sitios la gente es muy obediente y hace siempre lo que le dice su alcalde. Pero como el fuego tiene que seguir bien encendido (lo hispánico y catalánico coinciden en su amor al incendio) las Juventudes Socialistas de Cataluña han montado un tenderete de ropa con el eslogan “Rubianes somos todos”. Y se están sumando y enfrentando a ellas todos los pirómanos de una y otra condición para que la quema adquiera más fuerza y virulencia. La cuestión a debatir ahora es que en Madrid, o sea, España, se ha impedido ejercer su libertad de expresión a don Pepe y a Cataluña. Así que cualquier día de éstos tenemos montado un descomunal pollo España-Cataluña, al que lo mismo tiene que mandar tropas de interposición la Unión Europea.


Y todo este follón a cuenta de un bocazas, de un mal hablado sin ingenio ni inteligencia, al que una noche se le soltó la espita del gas en un programilla de televisión y masculló para todo el orbe lo que sólo debería haber dicho en la intimidad, que es donde se dicen ciertas cosas. También las podía haber insinuado de manera subliminal, indirecta, irónica, satírica…, pero el cacumen de don Rubianes se ha quedado anclado en la barriobajera palabrería del macarra Makinavaja.


Al Puñetas le importa una higa todo este espectáculo, pero a menudo por estas idioteces se monta un cristo o una escabechina. Un gilipuertas saca la mecha y luego otros cientos o miles de incendiarios acuden raudos a encenderla por todos lados. Ya tenemos armada la marimorena. Eso sí, lo único que no consiento es que digan que Pepe Rubianes es un bufón como Boadella y que, por tanto, sus palabrotas y obscenidades hay que justificarlas y contextualizarlas. Los que lo dicen insultan gravemente a Boadella (el único bufón de este país, inteligente, ingenioso, crítico con todo y todos, capaz de jugarse el cuello en la dictadura y en la democracia) y demuestran una supina ignorancia. Si “Pepe Rubianes somos todos”, vamos de culo, amadísimos jóvenes socialistas de mi querida Cataluña. Lo primero que tendríais entonces que hacer es aprender a hablar correcta y educadamente en público. Don Pepe, a su edad, ya no lo conseguirá, pero la gente joven todavía está a tiempo.


Señor, señor, qué país, qué paisitos, qué tropas y qué nuevo mártir de la democracia...


PD: El vídeo del momento glorioso de Rubianes en TV3 está colgado en numerosos sitios de interné. Por ejemplo, éste en Youtube. Lo más “fuerte” está al final del mismo.

martes, 12 de septiembre de 2006

TONTOS DEL CULO


La expresión que inicia este comentario me parece más ilustrativa que la de “asnos”, “estúpidos” o cualquiera de los cientos de nombres que nuestro sabio diccionario dispone para llamar a esa gente que piensa y actúa no con la cabeza sino con el trasero. En las sociedades desnortadas en que vivimos es difícil escapar a no ejercer de tonto del culo a tiempo parcial, casi sin querer. Pero aquí nos interesan esos especímenes que ejercen de tontucia durante días, semanas y años, de manera voluntaria porque eso es lo que les da de comer, les divierte o las dos cosas a la vez.


Aunque no sé idiomas, creo que en inglés la expresión suena mejor: jackass. Algo más fino y horterilla que el vulgarote “tonto del culo”, pero qué le vamos a hacer si tenemos un castellano que es así de expresivo y mal hablado. Cada vez abundan más los vídeos en la interné en que los tontos del culo se juegan su integridad física sin ningún rubor o hacen majaderías por amor a la burricie. En nuestras fiestas y festejos populares los tontilocos abundan como setas, jugándose el pescuezo delante de un toro o de una gachí. En las telecacas cabe distinguir dos tontos del culo: los que las dirigen y programan, auténticos profesionales de las cipotadas, y aquellos que buscan la familla y el momento de gloria haciendo el ridículo más espantoso ante miles o millones de espectadores: grandes hermanastros, currillos de operaciones triunfales, periodistos de lengua bífida que hurga en bragas y calzoncillos ajenos, supervivientes de la nada o presentadores de programas mentecatos. Pero al menos esta patulea de tontainas se forran los bolsillos o ganan unos chavos para poder echarse al buche una caja de botellas de güisqui.


El colmo de la tontoculería son todos esos pazguatos que hacen mamarrachadas por placer, aunque pongan en riesgo su vida o integridad física. Gente capaz de pegarse los mayores trompazos jamás imaginados, mujeres que pelean en el barro, viajeros a lugares exóticos donde viven los más diversos peligros, ejecutivillos que en sus ratos de ocio descargan adrenalina haciendo la guerra de mentirijillas, millonarios japoneses que van a trabajar unas horas en la recogida de las uvas de Jerez para vivir esa magnífica experiencia vital (y fotografiarla, claro).


Los tontos del culo ejercen como tales siempre en pequeños grupos o en manada. Se potencian unos a otros, se jalean y animan. En nuestros centros educativos cada vez aparecen más chavales que disfrutan peleándose entre ellos, al tiempo que se graban en el móvil para después deleitarse varias veces con la visión repetida de la jugada. Otros, todavía más borricos, se golpean con todo tipo de objetos para probar la resistencia al dolor y baremar su nivel de idiocia. Los jackass –escribamos en plan finolis- realizan todo tipo de acciones arriesgadas con el único propósito de divertirse y de provocar carcajadas, los muy majarones. Incluso hay grupos organizados de estos cabestrillos que graban en vídeo sus locuras desde hace unos años y ya se han forjado un burrículum la mar de cochambroso con sus tontoculadas. Una vez oí rebuznar a uno de estos cabestros afirmando que para él tirarse por un tobogán o abrirse la cabeza era lo más del flipe.


El colmo de la estupidez es (en Japón hay cierta tradición) en juntarse varios al objeto de suicidarse tan ricamente en medio de risas y cachondeos. Sus antepasados eran más listos: se hacían discretamente el harakiri en soledad y santas pascuas. Pero hoy, en que la publicidad es la reina del mambo, hay que epatar ante los demás para demostrar que a tontos del culo no nos gana nadie. Así que se vomitan unos sobre los otros, se clavan chinchetas en la cabeza, se beben chupitos de lavavajillas o se cuelgan del cuerpo más chatarra de la que suele vender una modesta ferretería.


En fin, que entre los tontos del culo profesionales (una minoría mayoritaria medra en la política), los ocasionales y los que unen a su tontez el estar como una chota, no tenemos tiempo de aburrirnos. Porque es que, los muy cipotes, lo hacen todo por nosotros. ¡Mira qué bien!


Y colorín, colorado, este tontícola comentario se ha acabado.

viernes, 8 de septiembre de 2006

ZAPATÉTICO


Hoy vamos a echarnos unas risas a costa del actual presidente del gobierno de la Cosa, el señor Zapatero. ¡No siempre va a ser él quien se ría!


Viene el cachondeo a cuento porque el otro día el buen hombre se adelantó como pudo a la visita ya programada de la selección española de baloncesto ante el Rey para celebrar la victoria en el Mundial, y con un hábil regate (más bien, zancadilla), citó a los jugadores deprisa y corriendo, una hora antes que el monarca. Como era previsible, allí estaban las cámaras, recámaras, fotógrafos y refotógrafos para inmortalizar tan histórico momento: el Presi chupando balón a costa de los mozalbetes de la canasta. “Eres un ejemplo de ejemplos” –le dijo a Gasol con la voz engolada habitual. Y se quedó tan ancho. Hace ya tiempo que a este hombre no se le entiende nada de lo que dice, aunque lo peor es que cada vez se le entiende menos lo que hace. “Cuando queráis nos echamos unas canastas” –vino a decirles en la despedida, más o menos como si el amigo fuese una estrella de la NBA.


Lo que llama la atención de cualquier ateo de la merdé política es que, con la misma facilidad con que don Zapa sacó el careto para sonreír ante los medios y los chicos del básquet, lo escondió para evitar ser el primero –como correspondía- en informar en el Parlamento que se va a enviar a un millar de soldados al Líbano para destilar por aquellas tierras “paz, amor y solidaridad”. Y que viajan superfelices y megacontentos, claro. Don Zapa sólo está presto para lo que relaja, divierte y no chamusca el morro. Para todo lo demás están los subalternos de rigor: el ministro de Defensa, del Interior, del Exterior o del Quinto Pino. ¿Que hay que hacer gestiones, viajar, presionar a otros países y pasarlas canutas? Para eso está la vicepresidenta, la pobre mía. Cualquier día de éstos De la Vega se licúa dentro de uno de sus conjuntados modelitos de última generación y no queda de ella ni la columna vertebral. Aunque la señora tenga una endiablada fuerza interior y una capacidad laboral de superwoman, ya digo, si su Jefe sigue endosándole todos los marrones, no nos llega sana y salva al final de la legislatura. No hay más que ver que la pobre se está quedando en el triste chasis. Tengo para mí que don Zapa es un poco vago y que todo aquello que le puede dar algún quebradero de cabeza o una mala imagen se lo deja a sus subalternos o no le hace puñetero caso. Lo suyo es recibir en la Moncloa sentado en el sofá, jugar al baloncesto en Lanzarote o ir a ver actuar a su señora en el extranjero gracias a que la depauperada Junta de Andalucía de don Manolón Chaves la ha colocado peloterilmente en una orquestilla clásica que pagamos espléndidamente los andaluces con varios milloncejos de euros.


Con estas y otras chumineces, Zapatero está derivando a Zapatético. Se aplica a la ley del mínimo esfuerzo y así vamos como vamos: hacia el Presidente Cero. Creo que ha manifestado en algún segundo de autodelirio que preside el mejor gobierno de la historia de España. Lo mismo dijeron sus dos anteriores predecesores en el cargo, así que la originalidad no es su fuerte. A este hombre daría gustirrinín tenerlo de conserje en mi urbanización, tan cordial, tan amable y sonriente, dándome los buenos días, comunicándome que España ha ganado el mundial de baloncesto o invitándome a casa para oír los gorgoritos de su señora. Pero, francamente, al frente de la Cosa, es que… me da la risa, ja, ja. No puedo, je, je, es que se me dobla el espinazo, jo, jo.


¿Y no estará usted criticando por exceso? –pensará tal vez algún lector bonachón, de esos que creen que todavía el campo es verde, los pájaros cantan y el cielo se levanta. No, lo del Puñetas no es ni falta de respeto, ni enfermedad mental, ni exceso de crítica o cachondez. Lo nuestro es pura autodefensa. O sea: que no somos tontos de capirote, que no nos tragamos las milongas del poder, que tenemos unos ojitos que serán miopes pero disciernen perfectamente entre el día y la noche. Es más: estamos tan hartos de los cuentos que nos han contado en 50 años de existencia los de derechas, los de izquierdas y los mediopensionistas, que ya no somos capaces de tragar ningún cuento más. Ni siquiera el del simpático Bambi. Son tantas las memeces que atiborran nuestra ya larga memoria histórica, que no cabe ninguna más.


Si la mayoría del personal de a pie supiese y conociese sólo un 5 % de las andanzas y destemplanzas de nuestro mastodóntico ejército actual de políticos de todas las calañas (los que estuvieron antes ya no nos interesan), la salida de cayucos desde España hacia Senegal, el Congo y otros exóticos lugares, iba a dejar pequeña a la que ahora procede de allá.

martes, 5 de septiembre de 2006

CUATRO COSILLAS DEL VERANO



Me pongo a echar la vista atrás al verano (donde uno se desentiende bastante de la información cotidiana) y ahora mismo es que sólo me acuerdo de cuatro cosas. No sé si por amnesia, despreocupación o porque todavía andan las neuronas de vacaciones.

En primer lugar, la quema de media Galicia. Sabemos que por aquellas tierras cualquier tonto, cuando no tiene nada que hacer, se dedica a prender fuego al monte. Así que cada año, desde hace décadas, suele haber centenares de fogatas adornando las noches galaicas. Lo que no sabíamos, pero hemos aprendido este verano, es que todos los incendiarios y pirómanos son del Partido Popular, según ha manifestado alguna gente sabia del gobierno gallego y un par de intelectuales de medio pelo que escriben en el diario más aburrido de España: “El País”. Aquí empiezas comiendo en el pesebre oficial y acabas más zumbado que las maracas de aquel angelito negro llamado Antonio Machín. Un gobierno gallego la mar de contento por lo bien que lo ha hecho apagando fuegos (gracias a tan buena labor sólo han ardido cien mil hectáreas), una oposición que critica lo que ella no supo hacer tampoco cuando estuvo en el poder durante varias legislaturas. Y una cosa fantasmal llamada “Nunca Mais” que uno pensaba que nació para defender a Galicia de todos los habituales desastres que la asolan cotidianamente, tras inflársele las narices con lo del Prestige aquel, y ahora resulta que lo suyo es mirar para otra parte cuando la crítica hay que cargarla hacia un lado del espectro político. Miserables gentes esas que, bajo el pretexto de causas solidarias, manifiestan un seguidismo ideológico y partidista que atonta el sentido. El de ellas, claro. Conmigo que no cuenten. Nunca mais.


Cambiamos de barrio. Barcelona. Aeropuerto del Prat lleno hasta la bandera. Una tropa de trabajadores de tierra de Iberia okupa (ojo, no hay error ortográfico) las pistas de aterrizaje y despegue y monta un cipote de cien mil pares de narices. Las de los pasajeros que en varios días sufren las consecuencias de una salvajada laboral más pues aquí no eres nadie en el mundo del trabajo si no montas un cirio estilo hollywood. Unos se lo curran cortando carreteras y quemando neumáticos por un 3 % de subida lineal; otros sitian ciudades por una mejora de su convenio colectivo y ahora ya tenemos a los más imaginativos: huelga salvaje en plena pista de aterrizaje y despegue y a correr. Con un par. Porque aquí sacas el careto diciendo que eres de Iberia y la policía te deja volar a tu aire. Una frase se me quedó grabada de aquellos días. Un huelguista afirmaba muy serio que su puesto de trabajo era más importante que las vacaciones de miles de personas. El muy garrulo, reina por un día, parece que desconoce que precisamente porque la gente viaja en vacaciones él tiene empleo.


El conflicto de Israel con esos otros okupas del Líbano llamados Hezbolá (a quienes pagan los recibos del gas y del misil esos regímenes tan democráticos llamados Siria e Irán) ocupó parte del verano, siguiendo la tradición de que por Oriente Medio el personal se aburre si no está en guerra. Sólo llegará la paz cuando los unos y los otros se hayan destruido mutuamente. Quizás cuando Irán tenga armamento nuclear (está en ello) estemos por fin más cerca de la solución final a tan eterno conflicto. Israel ya también podrá usar el suyo y aquí paz y después gloria, nada por aquí, nada por allá. El Oriente Medio a tomar por saco. Había que resolver un problema y se hizo: Oriente Cero.


Pero lo gordo del verano, pa qué vamos a andarnos con rodeos, ha sido el fiasco de los Rolling Stone en su viaje a las alcantarillas hispanas. Sus cuatro conciertos en España tuvieron que ser cancelados uno detrás de otro. Mucho morro el de la banda del morritos, ese adonis que responde al nombre de Mick Jagger. Entre afonías del jefe, un irresponsable que no sabe cuidar su garganta sabiendo que más de 50.000 personas le esperan en cada concierto, tras pagar legalmente entre 82 y 345 euros, y accidentes paradisíacos de un subalterno, que se cayó de la hamaca en las islas Fiyi cuando hacía cosas indebidas, a estos Rolling ya no los ve en directo ni el lucero del alba. No hacen una buena canción desde que eran unos bebés, viven del cuento y encima se cachondean de sus fans. Habría que enviarlos al paro (tienen ahorros suficientes para no morirse de hambre por falta de güisqui y coca), aunque me temo que seguirán dando el timo del concierto mientras sus acólitos y fieles seguidores se crean todas sus trolas. Allá los unos y los otros.


Y colorín, colorado el veranillo se ha acabado. A partir de ahora empieza lo bueno…

viernes, 1 de septiembre de 2006

PARECÍA AYER Y YA ESTAMOS A HOY


Parecía ayer, el 11 de julio, cuando echábamos la persiana a este kiosquillo de paridas grillescas, y ya estamos a hoy, uno de septiembre, fecha del retorno a estas lides puñeteras. Nos citábamos por estas fechas “con permiso de Zapatero y sus cuates” (afortunadamente ha estado missing todo el verano, aunque cobrando del erario público), “de Alá y sus acólitos” (que montaron varios cirios, el más importante con los israelíes como antagonistas), “de los pilotos del Sepla” (que tras amargar la vida a numerosos veraneantes fueron claramente superados en desvergüenza torera por el personal de tierra de Iberia del aeropuerto del Prat de Barcelona) “y de los incendios forestales” (cuya excesiva muestra gallega nos ha quemado hasta el alma). No es que el Puñetas sea un adivino, es que nos conocemos el percal más de lo que quisiéramos.


Siguiendo la máxima gubernamental de turno, hemos realizado unos arreglillos al tenderete para que parezca que algo cambia cuando, en realidad, todo sigue igual. Hemos hecho unos ligeros retoques al diseño gráfico redistribuyendo los contenidos fijos (aunque algunos, como la “Casa de citas”, se renovarán todas las semanas), manteniendo unos tonos suaves y relajantes para que no se diga que no cuidamos los ojos del personal amigo. En los contenidos seguiremos con nuestras múltiples neuras cínico-satíricas que tantos dolores de cabeza nos quitan pues estas dos apariciones semanales bitacoriles tienen un poder calmante superior al ácido acetilsalicílico y al paracetamol. Entra dentro de lo inevitable que pongamos como un perejil a todo bicho viviente (incluido el menda), pero siempre con la delicadeza debida y el humor que aprendimos en nuestros años mozos. Si lo nuestro fuese sadismo nos habríamos apuntado desde hace tiempo a un partido político y hasta es posible que ya estuviéramos provocando calamidades desde alguna poltrona. Más lo nuestro es puro y duro entretenimiento en plan ajo y agua, sin ánimo de lucro ni de enmienda así que seguiremos dale que te pego con nuestra manía de poner de vuelta y media al planeta entero (y parte del extranjero). Eso sí, tan constructivos y dicharacheros como siempre, porque encima es que no tenemos agüela.


Aunque procuramos evitarlo, nos enrollamos más que las persianas pero el Puñetas es de esa vieja guardia en vías de extinción acostumbrada a leerse hasta la última línea de los prospectos de las medicinas. En unos tiempos en que las ideas se acortan a los tres renglones y medio, aquí seguimos enganchados al troglodítico discursete del folio completo, con su preámbulo, nudo y desenlace clásicos. Qué le vamos a hacer si somos así de carcamales…


Será inevitable recordar algunas de las miserias habidas en el verano (sólo las tres o cuatro que aún retenemos en la cocorota), pero eso será a partir del próximo día. Hoy, como bien nacido, es cosa de de decir “¡hola, qué tal!” y emplazar al amable lector a que pase unos buenos y críticos ratos con las paridas grillescas que se le vayan ocurriendo al Puñetas a lo largo de esta tercera temporada internetera. Que nos sea leve y usted que lo vea…

martes, 11 de julio de 2006

RESUMIENDO LA TEMPORADA... Y HASTA SEPTIEMBRE







En plena época sanferminera, en que los mozos se juegan la vida idiotamente corriendo delante de una manada de toros. En temporada alta de llegada de emigrantes africanos a nuestras costas con la esperanza de llegar a un lugar donde puedan olvidar la miseria. En medio de la tradicional huelga de los pilotos de Iberia, que como todos los años por estas fechas, dejan en tierra a miles de ilusionados y desprevenidos viajeros. Justo cuando los gladiadores retornan a los estadios para iniciar la pretemporada del nuevo año circense-futbolero.


Aprovechamos que el personal está la mar de entretenido preparando las maletas, o refrescándose, o tomando el sol, para hacer mutis por el foro hasta el uno de septiembre. En la temporada que ahora termina, en algo más de diez meses, le hemos hincado el diente grillescamente a una gran variedad de temas, que han dejando su poso de amargura o de bondad en nuestra ya abultada faltriquera:


El huracán Katrina en la musical Nueva Orleáns y el hundimiento del Carmelo en la plácida Cataluña. El sopapo de Gas Natural hacia Endesa. Los más de 70.000 animales utilizados sádicamente en las fiestas populares españolas. El coñazo del Estatut. La bula de Farruquito para atropellar flamencamente a indefensos ciudadanos. La manía de agujerearse el cuerpo como si ya no tuviéramos suficientes agujeros. Esa canción de moda tan hortera de “Yo soy una nación, tú una realidad nacional, ella un paté de fuá”. El coñeo del cambio de hora y la chorrada del Halloween. Lo tontísimos que somos los ciudadanos y lo listísimos que son nuestros políticos. El habitual programa electoral: sexo y tele. El sindicato rico (la UGT) y los sindicatos pobres (todos los demás). El hartazgo de tanto Juanito Lennon. La nueva estupidez nacional (otra más) de machos y machas, hembras y hembros. La ordinariez del fumar que, a pesar de las cortapisas de la ley, va a más. Empacho de fútbol, anestesia colectiva. Estamos zumbados y, encima, miramos a la Meca. Qué trabajo más descansao el del señor diputao. Recordamos aquel 23F: todos al suelo. Nuestros jóvenes, embotellados y perfectamente etiquetados. Empieza el nuevo culebrón: la charlETA. Marfea (antes, Marbella). Los consumidores, como siempre, cornudos y apaleados. El gilipollas del Berlusconi perdió las elecciones. El ministro Montilla, qué pesadilla. Hacienda somos los mismos tontos de siempre. Meapilas hipócritas y crucifijos en las aulas. Una justicia a la medida para reírnos mejor con ella: ja,ja, je, je, ji, ji, jo, jo, ju, ju.


Ya puestos a echar la mirada atrás, he seleccionado estas tres perlas escritas con la mala baba habitual por estos pagos puñeteros:


  • “Más que en la Universidad parece que estudien en una dehesa y más que leer libros parece que coman bellotas”. (Hablando de la movida universitaria estudiantil para emborracharse hasta las cachas).
  • “Estamos instalados ya en una civilización de bárbaros que tratamos chulescamente a la naturaleza y al planeta sin que se nos caigan los anillos, los piercings, los tatuajes, la silicona, los implantes y la vergüenza. En esta cultura del desperdicio (que abarca hasta las ideas, suponiendo que algunas “ideas” que nos venden lo sean) el amor que lleva a cuidar las cosas y conservarlas es hoy revolucionario”.
  • “¿A santo de qué viene ahora lo de evangelizarnos desde el Poder y el Gobierno (con lo sectarios y mentirosos que suelen ser siempre, sean de la orientación política que sean) con las historietas y matracas que pasaron hace ya la tira de años?”. (En torno a la desmemoria histórica de nuestros analfabetos habituales con mando en plaza).

Nos vemos, con permiso de Zapatero y sus cuates, de Alá y sus acólitos, de los pilotos del Sepla y de los incendios forestales, el uno de septiembre.

viernes, 7 de julio de 2006

CENSORES DE PALABRAS


Escribía el otro día JC en la excelente bitácora “Lo que hay que oír” sobre las quejas del partido de los nacionalistas gallegos (BNG) por los usos despectivos que en ciertos sitios (Costa Rica y El Salvador) le dan a la palabra “gallego”. También de sus propuestas para fomentar el uso del idioma gallego en las lápidas funerarias y esquelas. Las asociaciones gitanas también andan queriendo depurar el idioma pues afirman que hay términos en el diccionario que son ofensivos y racistas para con los calés. Los judíos, las feministas, las asociaciones protectoras de animales, los inmigrantes de color o de ojos rasgados… Todos están haciendo cola para presentar alegaciones al Diccionario de la Lengua Española. O sea, para pulirlo y adelgazarlo del vocabulario que no aceptan por un exceso de “rigor censoris”.


Hay que ser memos para pensar que, en una situación de libertades, se pueden matar a las palabras porque a unos cuantos no les caen simpáticas. Sería tan absurdo como si el Puñetas, que aborrece los nacionalismos y los guisantes (cada vez que puede se cisca en ellos), pidiese a la Academia de la Lengua que las palabrejas que los nombran deben ser borradas de los diccionarios. Me quedaría anchísimo de careto pero cortísimo de cerebro. Pues así van por la vida esos meapilas del BNG y los compadres de cien mil raleas a los que les produce urticaria el uso de ciertos vocablos, como si estos tuviesen vida propia y no hubiese tras ellos una larga historia que, para bien o para mal, los justifica y alumbra. Pues nada, mamoncetes míos, o jugamos todos o ninguno. O sea, que el diccionario lo vamos a dejar más escuálido que una modelo de pasarela. Así que, desde aquí animo a otros colectivos a que se levanten en armas contra las viejas palabras, a ver si entre todos juntos hacemos en España la Revolución Ilustrada que nunca se pudo hacer por exceso de patanes y defecto de gente sabia.


El gremio de zapateros está que hecha las muelas porque su nombre coincide con el del Presidente actual de las Hispanias, y afirman que están hartos de que el personal les llame de todo. Las jirafas machos de nuestros zoos se van a declarar en huelga pidiendo ser llamadas “jirafos”. Los penitentes de la Semana Santa se niegan a que los llamen tontos de capirote. Los de la tercera vía sexuá repudian que se les sitúe siempre en la acera de enfrente. Las almejas se quejan de que los analfabetos las confunden con las almas pequeñitas. Los anoréxicos ansían acabar de una maldita vez con la expresión esa de "comerse a besos a uno". Y los boticarios van a hacer una huelga de medicinas caídas porque consideran horripilante el dicho ese de "como pedrada en ojo de boticario". “Sudar como un negro” o “trabajar como un chino” puede enemistarnos con la China mandarina y una patulea de pueblos africanos, amén de un montón de denuncias por injurias en los tribunales del Reino. La sopa a la jardinera deberá llamarse simplemente “sopa de verduras” para que no se sientan insultados los que cuidan de los jardines. Las chotas dicen que están hartas de estar siempre como una chota. Ya nunca más debería nadie “hacer el oso”, ni “aburrirse como una ostra” ni ser considerado “el último mono”. Las asociaciones protectoras de animales vigilan. Por supuesto, la ONCE está ojo avizor por si alguien usa el “dar palos de ciego” pues tal expresión la considera denigrante para los invidentes. Y no digamos si a alguien se le ocurre decir que Fulanito es “más feo que Picio”. Los herederos del zapatero que con el mismo nombre vivió en Granada allá por el siglo XIX, están con el abogado de guardia esperando el momento propicio de sacarse unos eurillos limpios de polvete y paja a costa de un deslenguado.


Y es que ya va siendo hora que el personal se lo piense bien pensado cuando se trata de darle a la sin hueso. Ya está bien de que cada vez que abrimos el pico nos estemos metiendo con alguien. Así que lo mejor será ceder ante tanto cagamandurrias lingüístico como pulula por la España pluraloide, tijeras en mano y cachiporra en la otra. Claro que viendo como a algunos (esos ignorantes del BNG, un suponé) les encanta joder la marrana mientras exigen la mudez al prójimo, nuestro habitual conformismo y dejar pasar puede trocarse cualquier día de éstos en militancia lingüística hasta derramar la última gota de saliva que nos quede vivita y coleando. Que a burros, con perdón de los muy asnos, no nos gana ningún pollino.

martes, 4 de julio de 2006

LA CACICADA CONTINÚA


A esta historia le sigo la pista desde que allá por el 2001, más o menos, saltara a la palestra. Andalucía. Málaga. Hospital Carlos Haya. Norberto González de la Vega, jefe del Servicio de cirugía cardiovascular, denuncia ante los medios de comunicación –ya saben, la gota que colma el vaso y ya no estoy dispuesto a comerme más marrones ajenos- que la falta de medios en el hospital malagueño ha provocado la muerte de 4 pacientes que estaban en lista de espera. La Administracioncita del cortijillo andaluz sale de su proverbial letargo y cual cocodrilo hambriento, toma represalias con dentelladas feroces contra el cirujano. Bah, qué importa que De la Vega sea “uno de los cinco cirujanos españoles más reconocidos en todo el mundo”, en palabras del Presidente de la Sociedad Española de Cirugía Cardiaca. A por él, y a degüello. Así entienden la política estos caimanes cortijeros, nulos para gestionar racional y decentemente la sanidad andaluza, y lo que sea, pero prestos a cepillarse a cualquiera que ose levantar la voz contra sus incompetencias y necedades.


Por aquellos años estaba a cargo del Servicio Andaluz de Salud un tal Francisco Vallejo, un camarada tan políticamente inepto que nisiquiera fue capaz de ganar unas elecciones al último alcalde franquista de España (Ramón Palacios, La Carolina, Jaén). No recuerdo por donde vaga ahora el amigacho Fran, pero seguro que haciendo de las suyas. Junto al Consejero colaboró en la represión del cirujano un tal José Luis Marcos, Delegado de Salud de la Junta en la provincia de Málaga. También ahora zascandilea al frente de otro kioskillo (así, de chiringuito en chiringuito, hasta la jubilación), poniendo zancadillas a cualquier cosa que intente hacer el Ayuntamiento de la ciudad, en poder de las turbas del Partido Popular.


El caso es que entre ambos demócratas de pacotilla abrieron expediente disciplinario al médico, acusándole de ser el responsable de los problemas. Le enviaron una patulea de inspectores, le imputaron dos sanciones disciplinarias, una de suspensión de empleo y sueldo durante un año por incumplimiento del régimen de incompatibilidades y otra de suspensión de funciones y pérdida de retribuciones durante diez días por falta de respeto a un superior jerárquico (“usted dice estupideces”, fueron sus palabras exactas, cuando su jefe le dijo bobaliconamente que operara más para aliviar las listas de espera). Para que el cirujano se defendiera mejor, no le permitieron aportar pruebas ni testigos. Total, que lo empitonaron con nocturnidad, alevosía y mala leche. Una descarada y abusiva cacicada. El tal Marcos, ya lanzado y con la presa entre los colmillos, anunció que “actuaría hasta las últimas consecuencias, desde la suspensión cautelar hasta la expulsión del SAS”. Sólo le faltó decir que mataría al médico. Unos meses antes un juzgado de Málaga ya había condenado a Marquitos por llamar “descerebrado” al cirujano en una entrevista en un diario local. Un discapacitado de la política y de la gestión don Pepe Luí Marcos, al que la multa de 150.000 ptas le fue condonada cuando recurrió a instancias judiciales superiores. Por las alturas, ya se sabe, están colocados los “amigos” que nunca fallan. Para eso se les ha puesto ahí. Lo difícil es controlar a todos los jueces de a pie, pero con otros 25 años de gobierneo progresista todo se andará.


Naturalmente que el médico puso la correspondiente denuncia en el juzgado, pagándola de su bolsillo, mientras que los caciques de la Junta sólo pusieron en el asunto el morro y la caradura habituales, pues sus lujos y cabreos los paga el pueblo andaluz. Ahora acaba de salir la resolución judicial del asunto y, como era de esperar, nada de nada. Tarari que te vi. Quedan anuladas las sanciones del SAS. No hubo incompatibilidad alguna. No hubo falta de respeto al jefe superior. Sí hubo indefensión del cirujano y sí acoso y derribo del mismo, impidiéndole ejercer el legítimo y constitucional derecho a la crítica en el ámbito de su trabajo. Al juez sólo le ha faltado enchironar a los caciques de Salud de la Junta, pero seguramente es listo y teme por su pellejo y su futuro profesional.


Naturalmente que los caciques no han dicho ni pío pues son cobardicas y ya están en otros asuntos, donde siguen demostrando su inutilidad manifiesta, amén de su mala follá. Pero la Consejería que se pitorrea de la salud de los andaluces ha dicho, faltaría más, que va a recurrir la sentencia. Naturalmente que pagando de nuevo los andaluces con sus impuestos. Así da gusto. Y así piensan seguir estos inútiles hasta que haya sentencia favorable (es decir, hasta que llegue el asunto a los jueces y tribunales superiores, más afines a la Junta por aquello de los nombramientos a dedo y de cuota) o, en el mejor de los casos, hasta que el médico la espiche. Afirma el cirujano (ya fuera del SAS por decisión propia) que “en los hospitales hay un auténtico régimen asfixiante y opresivo”. Lo dice quien se atrevió, en vida de Franco, a criticar la impericia de aquel cirujanillo de salón llamado el Marqués de Villaverde, yerno del dictador. Los hay que nunca aprenden a tragar carros y carretas y así les va.


Para acabar. Si no se anduvieron con chiquitas, a pesar de que jugaban con la salud del respetable y mandaban al pairo a un cirujano de fama internacional, la pregunta del millón: ¿Qué no serán capaces de hacer estas bestezuelas de la Junta con un piltrafilla de funcionario, con un modestito empresario, con cualquier mindundi que ose hacerles una objeción o decirles simplemente que tururú?